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Belinelli dinamita a España

La sensacional actuación del escolta italiano, junto a Gallinari y Bargnani, evidencia las lagunas defensivas de un equipo sostenido solo por Gasol

España e Italia en el Eurobasket 2015
Marco Belinelli lanza ante Pau Ribas. EFE

Belinelli fundió a la selección española con un aluvión de triples y se alzó con el Oscar en un partido absolutamente dominado por las estrellas de la NBA. Los alardes del escolta de los Spurs rasgaron la defensa española y abrieron la vía de la rotunda victoria de Italia: 98-105. La imponente actuación de Pau Gasol no le bastó a España en un encuentro de altísima anotación y en el que prevalecieron las atinadísimas muñecas italianas.

La derrota, más allá de las complicaciones clasificatorias que le acarreará al equipo de Sergio Scariolo, pone de manifiesto sus lagunas, sus intermitencias, sus desequilibrios. Italia se dio una fiesta y ganó confianza en su larguísimo intento de recuperar los puestos de honor que siempre la caracterizaron. Desde 2004, cuando empezó su grave crisis, cayó en el pozo de la mediocridad. Belinelli, Gallinari y Bargnani la espolearon hacia un triunfo con tintes muy reivindicativos.

Las superlativas actuaciones de los NBA italianos resquebrajaron los esquemas de una selección española excesivamente limitada a Pau Gasol y que perdió el hilo en demasiadas fases. Se le hizo irresistible el tirón de Belinelli en un tercer cuarto demoledor, para enmarcar. Se había quedado en dos puntos tras una igualada primera parte. En la reanudación buscó y encontró espacios fuera de la línea de triples y desde allí perforó el aro con una reiteración que desesperó al banquillo español y que abrió ventajas de diez puntos (47-57 y 63-73) que resultaron irrecuperables para España.

ESPAÑA, 98; ITALIA, 105

España: Sergio Rodríguez (4), Pau Ribas (8), Rudy Fernández (7), Mirotic (13), Pau Gasol (34) –equipo inicial-; Willy Hernangómez (6), Felipe Reyes (9), San Emeterio (8) y Llull (13).

Italia: Cinciarini (0), Belinelli (27), Gentile (13), Gallinari (29), Bargnani (18) –equipo inicial-; Aradori (11), Cusin (3), Datome (0), Melli (4) y Hackett (0).

Parciales: 20-19, 25-23, 18-31 y 35-32.

Árbitros: Ryzhyk (Ucrania), Petek (Eslovenia) y Halliko (Estonia). Señalaron una falta técnica a Gentile.

Mercedes Benz Arena de Berlín. 4.400 espectadores.

Scariolo y sus jugadores no encontraron el antídoto. Y Belinelli se puso las botas: 19 puntos en el tercer cuarto, 27 puntos al final, siete triples, todo ello él solito, además de siete asistencias y cuatro rebotes. Una barbaridad. Ni Pau Ribas, ni San Emeterio, nadie pudo con él. Balón que cogió, balón que llevó al cesto, lo punteara Pau Gasol, Rudy Fernández, Mirotic o quién fuera.

Los puntos de Belinelli se combinaron con los 29 de un Gallinari a quien tampoco tuvo manera de frenar la defensa de Mirotic y Felipe Reyes. Bargnani, con 18 puntos, completo el trío de verdugos de España. El equipo de Scariolo estuvo irreconocible y no fue capaz de robar un solo balón en todo el partido, probablemente un récord. Su defensa, además, se desajustó una y otra vez, sometida al zarandeo de un ataque italiano que jugó siempre la baza de los espacios abiertos para acabar con los tiros de gracia de sus NBA.

Pau Gasol fue quien mantuvo las pocas esperanzas del equipo español, con una actuación colosal: 34 puntos, diez rebotes y cinco asistencias. Pero acabó desesperado, charlando con Scariolo, probablemente sobre los desajustes y lagunas del equipo. Mirotic solo estuvo bien al final, a Rudy Fernández le costó un mundo entrar en el partido, a Sergio Rodríguez y Llull no les entraron los triples. Le faltó consistencia y continuidad al equipo español, siempre expuesto a los ataques abiertos de los italianos. No encontró manera de evitar los triples de Belinelli, ni la efectividad de Gallinari, mucho más versatil que los cuatro españoles y que tan pronto lanzaba desde fuera como se iba bajo la canasta. Y Bargnani, que salió perdedor de su mano a mano con Pau Gasol, no dejó de aportar al caudaloso torrente ofensivo italiano. España se quedó sin defensa y aumentó las dudas sobre la consistencia de su juego. Fue una derrota mayúscula.

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