El Barça pasa un calvario para citarse con el Madrid en la final

El equipo blaugrana defenderá el título liguero tras liquidar in extremis a un indomable Unicaja (77-74)

Navarro, entre Suárez y Toolson.
Navarro, entre Suárez y Toolson.Marta Perez (EFE)

El Barcelona y el Real Madrid disputarán su cuarta final de Liga consecutiva. Si la cita parece de cajón, lógica por el potencial de los dos equipos con ascendiente futbolístico, no será porque el Valencia, y sobre todo el Unicaja, no hayan vendido carísima su piel. El equipo malagueño estuvo a un dedo de protagonizar el bombazo en el Palau Blaugrana, de desbancar al campeón y colarse en una final que no alcanza desde que la ganó en 2006 contra el Baskonia.

El espléndido partido del equipo malagueño hizo pasar al Barcelona por un calvario. No empezó a ver el final de la agonía hasta que su héroe habitual, Navarro, anotó un triple a falta de 19 segundos para la conclusión. Navarro había fallado los 14 triples anteriores que había lanzado entre los tres encuentros anteriores y el que se estaba jugando. Pero Navarro es Navarro. El Barça no dudó en hacer jugada para él. Anotó en el momento preciso (75-72), deshizo el empate que había hecho subir al marcador Fran Vázquez y, ya en los últimos segundos, el Barcelona administró el tesoro que significaba una ventaja de tres puntos en un partido en el que cada punto valió su peso en oro.

Carlos Suárez, hombre clave en las dos victorias del Unicaja en Málaga, se jugó acto seguido, a 13 segundos para el final, un triple que podía haber forzado la prórroga. El balón acabó yéndose fuera tras darse un garbeo por el aro. Ya a la desesperada, el Unicaja jugó a cometer faltas con la esperanza de que los blaugrana fallaran desde la línea de tiros libres. Erró uno Marcelinho y otro Doellman. Pero el tiempo se le fue al equipo malagueño. Tras un segundo libre anotado por Doellman, solo le quedaron dos segundos para una última acción en la que Granger, desde el centro de la pista, no le quedó más remedio que intentar lo imposible.

La victoria del Barcelona se fraguó en buena medida en el rebote, la faceta que le llevó a la perdición en los dos duelos en Málaga. El Unicaja capturó 13 y 18 rebotes más que los blaugrana. En el quinto partido, el Barcelona sumó ocho capturas más. También mejoró en los triples. Sumó 10, con nota para Deshaun Thomas, que sumó cuatro para un total de 14 puntos y seis rebotes. El alero estadounidense fue uno de los pilares de su equipo, junto a Doellman, Tomic y Satoransky, más unas pinceladas providenciales de Hezonja y Navarro. Lo necesitó todo el Barcelona para doblegar al grupo del que tiraron Granger, Fran Vázquez, Kuzminskas y un vigoroso ejercicio coral. Durante muchos minutos fue a remolque el Barcelona y cuando logró abrir brecha (68-61) a falta de cinco minutos, la recuperación del Unicaja fue fulminante.

Ganó el Barcelona e impidió lo que hubiera sido una gran sorpresa, pero el equipo de Joan Plaza rozó la remontada de un 2-0. El factor cancha propia se demostró, en definitiva, capital. El Unicaja maldecirá su mala racha en el último mes de la fase regular. Entonces, perdió la segunda posición tras ser derrotado en cinco de sus seis últimos partidos. Le desbancó el Barcelona, con seis triunfos seguidos.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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