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Una final de Champions sin Valdés… ni Zubi

Los dos porteros que han ganado una Copa de Europa con el Barça no estarán en Berlín

Enviado especial a Berlín
Final Champions League entre el Juventus y el Barcelona Ampliar foto
Víctor Valdés, portero del Barça, celebra la victoria en la final de París de 2006. AFP

Los porteros siempre han sido protagonistas en las finales de la Copa de Europa que ha jugado el Barça. En 1961, contra el Benfica en Berna, a Ramallets se dice que le deslumbró el sol y se la tragó; en Sevilla, en 1986, de nada sirvió que Urruti parara dos penaltis al Steaua; Zubizarreta fue protagonista por partida doble: en Wembley, en 1992, metió dos manos que llevaron al equipo a la prórroga: “Aún me acuerdo de él”, declaró años después Gianluca Vialli, que jugaba para la Sampdoria en aquel partido que resolvió Koeman. El cancerbero vasco encajó años después cuatro goles contra el Milan, en su último partido con la camiseta azulgrana; era la final que el Barcelona perdió en 1994 en Atenas. Al día siguiente, a instancias de Cruyff, Núñez y Gaspart le despidieron de vuelta a casa.

Ningún portero ha resultado de todas maneras tan trascendente en la historia del Barcelona en la Champions como Victor Valdés, que hoy no estará en Berlín. Dejó el club con muletas, con la rodilla destrozada, hace ahora un año, después de una lesión ante el Celta. Con él bajo los palos, el Barça ganó tres finales. La de París ante el Arsenal en el 2006, en Roma el 2009 y en Londres el 2011, ambas contra el Manchester United. La doble V es leyenda del barcelonismo sencillamente porque se lo ganó.

Ningún portero ha resultado tan trascendente en la historia del Barcelona en la Champions como Valdés, que está de vacaciones

El día de antes de llegar a París, Txiki Begiristain avisó: “Nos ganará el partido”. Y eso hizo. Le amargó la vida Henry de tal manera que cuando el francés fichó por el Barcelona bromeó con el portero de Gavà: “Ahora somos compañeros, pero lo de París no te lo perdonaré en la vida”. En Roma, después de que Guardiola tratara de motivar al equipo con un vídeo de Gladiator que les dejo traspuestos emocionalmente, en los diez minutos mantuvo vivo al equipo. Luego, el Barcelona cogió la pelota y se acabó el partido. En Londres, arrasó el conjunto de Barcelona, pero Valdés impuso su ley siempre que fue necesario. Seis paradas de siete remates en tres finales le contemplan y le señalan como una leyenda.

No estará tampoco esta tarde en el Estadio Olímpico de Berlín Zubizarreta, autor de este equipo desde la dirección técnica, destituido en enero por el presidente Bartomeu. Tampoco estará Valdés, que no acudió a rendir tributo a su íntimo amigo ni dará apoyó a sus ex compañeros desde la grada por una razón: está de vacaciones, con su familia, dedicándoles las horas que la rodilla rota les negó el pasado verano. Pero su corazón culé estará en Berlín. Porque si el Barça juega una final Victor Valdés está presente. Aunque juegue Ter Stegen y, como dice Piqué, el equipo esté más que tranquilo, porque “jugará la final como si fuera un amistoso de pretemporada”.

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