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El Girona se sube a ‘El Taxi’

El equipo de Machín, que siempre se pone la canción de reggaetón antes de disputar los partidos, está a un partido de certificar su primer ascenso a Primera División

Cárcel, Richy y Machín posan esta semana en Montilivi. Ampliar foto
Cárcel, Richy y Machín posan esta semana en Montilivi.

Hace dos años, su hija llegó a casa con el semblante triste y los ojos llorosos. “¿Qué te pasa?”, le preguntó Pablo Machín, entonces técnico del Numancia. “Pues que he ido al campo y un señor decía que eras muy malo, que te fueras, que no servías…”, le contestó la niña. Fue una única persona que quizá representaba a unos pocos o unos muchos, pero fue suficiente para que el entrenador decidiera dejarlo. “Era el momento de probarme en otro sitio”, expone Machín, que bebió de los conocimientos de Lotina, Arconada, Kresic, Pacheta, Goicoechea y Unzue, que le enseñó más que ningún otro a trabajar el aspecto ofensivo del juego. Y, tras unos meses en el paro, se decidió a fichar el año pasado por un Girona que parecía abocado al descenso. No sólo lo salvó, sino que ahora está a un partido, a un triunfo frente al Lugo en la última jornada (o un empate siempre y cuando no gane por tres el Sporting) para ascender al Girona por primera vez en su historia a Primera División.

“En pretemporada me di cuenta de que era un equipo como yo quería y que creía en lo que le decía, y eso es muy grande”, cuenta Machín; “por lo que siempre les dije a los jugadores que tendríamos opciones de playoff”. Se suma el portero Isaac Becerra: “Desde el primer partido competimos muy bien, por lo que sí que vimos que algo bueno podía pasar”. Y abunda David García: “Aunque de la opción del ascenso directo nos dimos cuenta tarde, quizá cuando le vencimos al Recre hace seis jornadas”.

Las interioridades del vestuario

Primas cerradas. El pasado miércoles, el capitán Richy se reunió con el director deportivo para cerrar de una vez por todas el asunto de las primas por el ascenso, toda vez que antes no se pudo porque el club estaba en concurso de acreedores. “Estamos contentos, un dolor de cabeza menos”, resolvió Richy; “nos lo merecíamos”.

Las apuestas de los pinchos. El equipo se juega en el partidillo del viernes el pago de las tapas que traen ese día al vestuario. “Es una cantidad simbólica porque se paga entre varios”, cuenta Jandro.

Las cartas como entretenimiento. En los desplazamientos del equipo, la mayoría de los futbolistas juega partidas interminables a la Pocha. “Aunque también hacemos un poco de póker”, expone David García.

Un festejo por todo lo alto. Desde la alcaldía ya han asegurado que, en caso de ascenso, se hará un buen festejo en la ciudad como en su día se celebró la designación de El Celler de Can Roca como el mejor restaurante del mundo.

No fue fácil configurar el equipo en el pasado verano, con el club en concurso de acreedores y sin ojeadores en la secretaría técnica. Incluso David García, Jandro y Juanlu decidieron bajarse su sueldo para que el Girona pudiera redondear la plantilla. “El presupuesto es de dos millones, el segundo más bajo de la categoría”, señala Quique Cárcel, director deportivo de la entidad que sabe que el tope salarial de los futbolistas se queda en 110.000 euros. Aun así, hubo 10 incorporaciones, muchos como cedidos y otros tantos contratados desde la Segunda B. “Queríamos sobre todo gente con hambre, con ganas de triunfar en el fútbol”, expone Cárcel. Un vestuario competitivo y que se lleva de maravilla que se anima antes de todos los partidos con la canción de El Taxi (de Osmani García y El Pitbull). “Es un tema que nos motiva”, aclara el capitán Richy. “Aunque sólo la bailamos tras los partidos, ¿eh?”, dice Becerra. “Sí porque la música que ponemos David García y yo, que es de los años 80, parece que no acaba de convencer a los jóvenes…”, bromea Jandro.

La estrategia por bandera

Intenso y atrevido porque juega con un 3-5-2, Machín tiene clara la frase de cabecera del equipo —“Todo el mundo puede fallar, pero nadie puede quedarse parado”, revela— y que a balón parado se sacan muchos puntos. “Soy bastante meticuloso o pesado, pero es que creo mucho en la estrategia”, admite. “Le da valor a esa estadística porque así hemos resuelto varios encuentros”, ahondan Richy y Jandro. “Por eso antes de los partidos nos pone vídeos de cómo atacan ellos y cómo debemos atacarles en ese tipo de jugadas”, agrega David García.

Ocurre, sin embargo, que ni el fútbol ni los resultados pudieron convencer a la ciudad para que llenara el estadio (9.300 localidades) hasta hace sólo dos jornadas, cuando ya se tiene el ascenso como una prioridad, como una auténtica realidad. “Sí que es una ciudad futbolera y de futbolistas, pero el peso del Barça ha sido muy grande en la sociedad. Aunque creo que se está consolidando la afición”, interviene Carles Puigdemont, alcalde de la ciudad. “La gente tenía poco apego por el club, por más que hay 4.000 aficionados que no fallan nunca”, defiende Becerra. “Es una lástima que la afición sólo venga cuando las cosas van bien. Pero ahora está enchufada y no son pocos los que me dicen que se van a tener que hacer socios para no quedarse sin abono en Primera”, cuenta David García. Algo ya imposible porque han cerrado el cupo de socios en 7.000 para poder hacer caja con las entradas restantes.

Los jugadores del Girona, durante una sesión de esta semana. ampliar foto
Los jugadores del Girona, durante una sesión de esta semana.

 “Hemos creado un poco de fiebre”

 “Yo siempre pregunto a los niños de qué equipo son y muchas veces me dicen que del Barça y el Girona. Entonces, les respondo: ‘Pues no, del Girona y luego del Barça’. Y la verdad es que alguno ahora ya antepone a nuestro club”, explica Machín, que prosigue; “quiero sembrar el germen para que dentro de una década, independientemente de dónde esté el Girona, se siga teniendo un sentimiento de pertenencia con el club”. Y toma el testigo Richy: “Nos quedamos con las últimas grandes entradas en nuestro estadio porque, aunque no lo crean, nos ayudan mucho”. Así lo ve Cárcel: “Hemos creado un poco de fiebre e ilusión”. Y completa Puigdemont: “La ciudad ha abandonado la época del sueño para entrar de pleno en la realidad”.

Sin ayudas económicas porque es una SAD, el club sin embargo no paga nada por el uso y disfrute del estadio municipal. “Eso no va a cambiar”, afirma Puigdemont; “está claro que le apoyamos en todo lo que necesiten y que de ascender sería una aportación positiva para la ciudad a todos los niveles: en lo deportivo, en la proyección de la ciudad, y en lo económico”. Un club, en cualquier caso, que desde hace apenas dos meses tiene un dueño anónimo [por más que se señale a Mediapro] hasta el final de la temporada y que al menos puso a cero las deudas con los trabajadores a su llegada.

Contratiempos que no han afectado al Girona, con el ascenso en el entrecejo. “Este año toca subir. Hace dos cursos nos quedamos a las puertas y ahora, ya que no lo imaginábamos al principio, sería una hazaña inmensa”, suelta David García. “Tiene que ser ahora porque no tendremos una ocasión igual”, agrega Jandro. “Hay que ganar la batalla. No pienso en otra cosa que el 7 de junio estar en Primera. Nadie daba un duro por nosotros, hemos callado bocas y me alegro por el vestuario”, profundiza Richy. “Lo tenemos todo a favor”, añade Sandaza, goleador ayer en Mallorca (0-1). “Sólo pensamos en el último partido” —el domingo recibe al Lugo—, remata Machín, que hace un año cumplió la promesa de subir de madrugada y de rodillas las escalinatas de la Catedral de Girona, y que ya no tendrá que consolar a su hija por las críticas de un señor de Numancia.

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