FÚTBOL INTERNACIONAL | ITALIA

Dejar el fútbol por la fábrica

Michele Pini, jugador italiano de 28 años, deja su equipo de Tercera para trabajar de obrero: “tal y como están las cosas, me da más estabilidad”

Michele Pini, futbolista del Lumezzane
Michele Pini, futbolista del Lumezzane

Hubo un tiempo en el que el fútbol era el futuro que todos soñaban. Por estatus, dinero, privilegios, fama, seguridad económica. “Las cosas han cambiado tanto en los últimos años que sólo la Serie A –Primera División italiana- te permitiría seguir viviendo del fútbol una vez que lo dejes. En Segunda y Tercera eso ya no existe. Si no empiezas a pensar en el después es difícil. En esas categorías no consigues ahorrar dinero para vivir del balón”, cuenta por teléfono Michele Pini, 28 años y lateral del Lumezzane, equipo de Tercera.

Mejor dicho, exlateral. Ha dejado el equipo (126 partidos en ocho temporadas) esta semana. Para ir a trabajar en una fábrica. “El fútbol ahora mismo es más una aventura que otra cosa. Un atrevimiento. Acabo de ser padre y necesitaba seguridad y estabilidad”, explica Pini, que a final de temporada terminaba contrato y, aunque no se planteaba dejar el fútbol, se vio de repente ante un futuro incierto.

“El fútbol ahora mismo es más una aventura que otra cosa.  Acabo de ser padre y necesitaba estabilidad. Es complicado decir que no a un contrato fijo"

“No me esperaba cambiar de vida tan pronto, pero es que no sabía con qué me habría encontrado en junio. Me ha llegado esta oportunidad y la cogí. Es complicado rechazar contratos de trabajo a estas alturas”, asegura. Antes de ser profesional, ya ayudaba a su padre, artesano, todas las mañanas. Por las tardes, iba a entrenarse.

A partir del lunes, si los papeles están listos, abandonará el campo de entrenamiento y el vestuario del Lumezzane para una nave en la que trabajan diez personas en Manerbio (localidad de 13.000 habitantes en provincia de Brescia, zona industrial del Norte de Italia) a pocos kilómetros de su casa. Trabajará de lunes a viernes de 8 a 12 y de 13.30 a 17 en Cospea, una fábrica que hace moldes en aluminio para productos termoformados.

Sólo la Serie A te permite vivir del fútbol una vez que lo dejes. En Segunda y Tercera ya no ahorras", dice Pini

“Algo de experiencia tengo, estudié en un instituto profesional como operador de maquinarias”, dice, contento por no haber dejado la escuela con 14 años como muchos de sus compañeros de profesión. Un compañero suyo del cole que trabaja al lado de la fábrica se topó hace un par de semanas con el dueño que andaba buscando un chaval para la fábrica. Pini acudió a hacer una entrevista y después de consultarlo con su mujer, aceptó el puesto. Cobrará menos de lo que cobraba en el fútbol (unos 2.000 euros)

“Es normal, empiezo de cero y tendré que ganarme los galones. Nadie me va a regalar nada”, cuenta. Hasta julio estará de prueba. Luego, si todo sale bien, le harán un contrato de formación para terminar con otro indefinido. “No quería llegar a final de temporada sin tener nada entre manos. Prefiero algo seguro ahora”, añade. Eso sí, ya ha acabado harto de todo el papeleo. “Para eso, mejor ir a entrenarme”, concluye.

Sobre la firma

Eleonora Giovio

Es redactora de deportes, especializada en polideportivo, temas sociales y de abusos. Ha cubierto, entre otras cosas, dos Juegos Olímpicos. Ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS; ha sido colaboradora de Onda Cero y TVE. Es licenciada en Ciencias Internacionales y Diplomáticas por la Universidad de Bolonia y Máster de periodismo de EL PAÍS.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS