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“Podríamos hacer todo juntos”

Los hermanos Dos Santos, reunidos en el Villarreal, repasan su carrera antes de medirse hoy al Barcelona (20.00, Canal+1)

Jonathan (i) y Giovani (d) posan en la ciudad deportiva del Villarreal.
Jonathan (i) y Giovani (d) posan en la ciudad deportiva del Villarreal.ANGEL SANCHEZ

Son jóvenes, hermanos y muy amigos. Viven juntos en un chalet en Benicàssim, cerca del mar. Van a la ciudad deportiva del Villarreal en el mismo coche y se marchan de vacaciones juntos. Tras formarse en el Barça, sus caminos se separaron durante seis años: el uno se fue en 2008 al Tottenham y el otro permaneció en el Camp Nou. Reunidos ahora en el mismo club y en el terreno de juego, confían en que el Villarreal supere la ventaja de la ida del Barcelona (3-1) y se plante en la final de la Copa del Rey. Los hermanos Dos Santos, Giovani (25 años) y Jonathan (24), analizan su pasado y su presente. La entrevista es divertida y amena. Media hora pasa volando.

En Navidad, Gio se ponía por la noche mis regalos en sus calcetines” Jonathan

Infancia en Monterrey. “Desde pequeñitos los dos jugábamos siempre al balón, nunca nos separábamos. Mi padre era futbolista y nos inculcó la pasión por el fútbol. Nos peleábamos también, cosas de niños”, toma la palabra Jonathan. “Íbamos a ver a mi padre que jugaba en un equipo en Monterrey que se llamaba La Raza”, recuerda Giovani. “Tenemos muchas cosas en común y se nos hace más fácil la convivencia. Cada uno tiene su carácter pero somos parecidos, tenemos los mismos gustos”, asiente Gio. “Podríamos hacerlo todo juntos”, redunda Jonathan, que discrepa de su hermano en quién era el más travieso de los dos. “Giovani era el más malo de los hermanos. Cuando llegaba Navidad dejaban los regalos de cada hermano en su calcetín (Éder es el mayor) y Gio se despertaba por la noche y se ponía mis regalos en los suyos. Cuando nos levantábamos él tenía un montón y yo ninguno. Era un chino gandaya [un pillo]”, ríen la anécdota ambos. “Como persona Gio es un cabrón (ríen de nuevo los hermanos). Es una persona muy tranquila, divertida, nunca está enfadado. Y como futbolista es uno de los mejores delanteros del mundo”, define Jonathan. “Alegre, simpático, guapo. Es un jugador con muchísima calidad. Sé que le ha costado mucho llegar hasta aquí y está entre los mejores jugadores en su posición [mediocentro]”, devuelve las flores Gio.

Jonathan (i) celebra un gol con Villa y Thiago, en 2012.
Jonathan (i) celebra un gol con Villa y Thiago, en 2012.Reuters

Situación de México. “La situación económica, política, de seguridad siempre ha sido complicada en México. Es peligroso dependiendo de dónde te muevas”, observa Gio. “Cada vez que vamos a México de vacaciones nunca hemos tenido ningún problema. A lo mejor también es suerte. Cosas que suceden allí chocan en Europa. México es un país para disfrutarlo”, resalta Jonathan.

Llegada a la Masia. “A los dos nos hicieron la prueba (12 y 11 años respectivamente) en el Barça”, rememora Gio. “Dicen que yo fui el paquete, que vine con mi hermano, pero no, los dos fuimos citados. Ahora sucede igual. Como está aquí Gio, se trae al paquete de su hermano”, matiza entre risas el pequeño de los Dos Santos. “Vinimos con mucha ilusión. Un sueño que teníamos desde pequeños que no lo esperábamos en ese momento. El apoyo de nuestros padres fue fundamental. Lo que somos ahora es en gran parte gracias a ellos. Dos niños de 11 años irse de casa, cruzar el charco solos, sin el apoyo de la familia es muy complicado”, dice el delantero. “Había muchos casos en La Masia de chicos que venían de toda España solos y sufrían muchísimo. Es complicado con esa edad no estar cerca de tus padres”, asiente el centrocampista.

Al Barcelona le exigimos al máximo nivel. Somos muy intensos en todas las líneas del campo”

Travesía del desierto. El camino de los dos hermanos se separó cuando Gio se marchó en el 2008 al Tottenham. De Inglaterra pasó a Turquía antes de regresar a la Liga. “Una gran experiencia vital”, reconoce el punta. “Yo, de Barcelona al Villarreal. Por no cambiar no lo he hecho ni de idiomas: español y el catalán-valenciano”, concede el medio otra vez entre risas. “Estar de nuevo juntos es cumplir un sueño. Nuestros padres están felices”, se alegra Gio. “Somos, no sé si ahora mismo, los únicos hermanos en el mundo que estamos jugando juntos como profesional y en un gran club”, se enorgullece Jonathan. “En el Villarreal se dan todas las circunstancias para poder triunfar los dos juntos. Es un club muy familiar, profesional, que te hace crecer cada día como jugador, como persona, hay un gran grupo. Este año el equipo va por el buen camino y esperamos conseguir algún título”, entiende Gio. “Me vine también por la filosofía de juego, muy parecida a la del Barcelona. Aparte mi hermano me dijo que es una gran familia, nos llevamos muy bien y se demuestra en el campo que disfrutamos”, añade Jonathan.

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Giovani dispara a puerta durante un partido con el Barça en 2007.
Giovani dispara a puerta durante un partido con el Barça en 2007.Enric Fontcuberta

Marcelino y las rotaciones. “Es por el bien del equipo y más disputando tres competiciones. Tenemos una plantilla bastante amplia y todos los jugadores hemos demostrado la capacidad para jugar cualquier partido. Y nos ha dado frutos hasta el día de hoy y todos estamos felices porque todos tenemos minutos y nos sentimos importantes dentro del equipo”, se muestra conforme Gio. “No hay titulares ni suplentes. Todos los que estamos sabemos que vamos a jugar y lo vamos a hacer igual de bien. Se está demostrando partido a partido que juegue quien juegue se hace al mismo nivel”, apoya la idea Jonathan.

Agotamiento en el Camp Nou. “Al Barça le exigimos jugar al máximo nivel. Somos muy intensos en todas las líneas. El Barça te exige correr más, estar más metido en el partido, mentalmente estar en tensión los 90 minutos. No puedes tener un despiste”, desmenuza a su exequipo Gio. “Tenemos que estar atentos a los detalles. En uno o dos minutos te pueden meter dos goles. Esperamos estar en la final. Jugamos en nuestro campo con nuestra afición. Va a ser un partido bonito, para disfrutar”, advierte Jonathan. “Nada es imposible”, sentencia Gio.

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