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El plan mujer 2015

Este 2014 ha sido el año de la mujer y el deporte, y no tiene vuelta atrás. El próximo será la consolidación definitiva para ellas. El CSD busca en las niñas españolas futuras heroínas

Mireia Belmonte.
Mireia Belmonte. MICHAEL DALDER / REUTERS

Maialen Chourraut, Marina Alabau, Maite Martínez, Nuria Fernández o Teresa Mas… Todas ellas deportistas de élite. Y tienen además un denominador común. Que las une más intensamente, sin necesidad de reconocerse como deportistas. Han sido madres en 2014 y por primera vez en la historia disfrutarán de una beca especial del Consejo Superior de Deportes (CSD) por este motivo. Otras fueron madres con anterioridad, y recibirán ayuda para cuidar a sus hijos. Más de 100 mujeres, también deportistas de alto nivel, podrán contar con ayudas para compaginar sus estudios con el deporte de alto nivel. Ha sido sólo el principio, 2014 es el año de la mujer y el deporte, y no tiene vuelta atrás. 2015 será la consolidación definitiva para ellas, para las mujeres españolas que compiten en la élite del deporte mundial: el Programa Universo Mujer, se convertirá en el plan más ambicioso diseñado para que la transformación del deporte femenino deje de ser un reto, una posibilidad, un deseo: será una realidad imparable, que aunará los esfuerzos del CSD, las federaciones españolas y la iniciativa privada.

Ya hay un antes y un después en el deporte femenino; pero no habrá vuelta atrás en las políticas de promoción de la mujer en el deporte, de visibilidad de las mujeres deportistas en los medios de comunicación y de la necesidad de que formen parte inescindible de la gestión deportiva, de la pública y de la privada. Estos objetivos son seña de identidad del actual equipo directivo del CSD.

Pero son muchas las mujeres, dentro y fuera de las pistas, que llevan peleando sin descanso para que todo esto viera la luz. Su impulso, su aliento, su trabajo ha sido imprescindible, sin ellas nadie hubiera llegado aquí. Con ellas es necesario seguir construyendo. Sin olvidar la colaboración de todos los hombres que las han hecho grandes. Nuestras chicas del balonmano han dado estos días una lección de coraje en la pista. Pero fuera de ella, han ocurrido situaciones nuevas que abandonan definitivamente el concepto de deporte minoritario para transformarse en deporte emergente. El deporte femenino ha dado un giro de 180 grados y lo mejor está por llegar. Nuestras guerreras convencen al público y también a las marcas, que detectan enseguida quién aporta valor y compromiso.

Es el momento de encender las luces largas en la carrera por mejorar las oportunidades

¿Se han fijado ustedes que no hay un hueco libre de patrocinio en sus camisetas? Correos, Banco Popular, Drasanvi, Helvetia, Rasàn, León, Halcón creen en esta generación de mujeres que han sido la envidia entera en Budapest. Pero aún más, este equipo ha contado por fin con una firma de ropa, Spagnolo, que ha vestido de calle el uniforme oficial del equipo. Este tipo de lujos era impensable hasta hace dos años. Se han ganado a pulso este ascenso. Son nuevos tiempos para el deporte femenino, que cuenta con un sinfín de ayudas planificadas. Los éxitos suman. Los nombres propios nos dan alegría. Carolina, Ona, Ruth, Teresa, Lidia, Mireia, Dévora, Azahara y así sin parar el abecedario de la A a la Z, un recorrido que da lustre al deporte español desde la gestión, la determinación y el convencimiento de ver cómo la inversión en este escenario tiene sus premios.

Es el momento de encender las luces largas en esta carrera hacia la mejora de oportunidades. La industria del deporte demanda mujeres. Gente competente, trabajadora y que nunca defrauda. El CSD es el termómetro del mercado. Créanme, nunca hubo tanto interés de pymes y multinacionales por lo que algunos, los más ingenuos, tildan de milagro, cuando lo único que hay es trabajo, imaginación, talento y pasión.

El CSD innova, bucea en la realidad social de este país y propone acciones a las Federaciones para que encuentren en las niñas españolas futuras heroínas.

Estos meses han sido cruciales. Las niñas nunca tuvieron tantos referentes. Y sus padres ven cada día cómo sus hijas piden federarse para competir. El dilema es dónde. Porque la oferta de deportes interesantes crece de forma exponencial. Donde apenas había licencias ahora hay una campeona del mundo. Todas quieren ser como ellas, y aunque no lleguen, trabajarán para que su sueño de serlo se haga realidad. Como reza un cartel motivador a la entrada de una sala de entrenamiento de la Residencia Blume: Lo llaman suerte, pero es constancia. Lo llaman casualidad, pero es disciplina. Lo llaman genética, pero es sacrificio. Que hablen. Tú entrena.

Ahí, en la arena, nuestras mujeres no tienen competencia. Y sin ellas no es posible ganar, ni dentro ni fuera del terreno de juego.

Ana Muñoz Merino es directora general de Deportes

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