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“Contra el Madrid hay que ensuciar la cancha”

El técnico ganador de la Copa Libertadores se enfrenta a su segundo Mundial de clubes

Bauza en una imagen de 2001, cuando entrenaba a Rosario Central
Bauza en una imagen de 2001, cuando entrenaba a Rosario Central REUTERS

Edgardo Patón Bauza (Granadero Baigorria, Santa Fe; 56 años) no dulcifica sus palabras. Su discurso es franco y directo. Cercano y divertido, el entrenador del San Lorenzo de Almagro se enfrenta a su segundo Mundial de Clubes —el primero, con la Liga de Quito en 2008—. Como técnico ha alzado dos Copas Libertadores, dos Recopas y una Copa Sudamericana. Y en su currículo como jugador figura como el cuarto máximo zaguero goleador en la historia, según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, con 108 tantos en 499 partidos. La lista la encabezan Koeman, 193 (533 encuentros); Passarella, 134 (451); y Hierro, 110 (541). Referente en el Rosario Central, tiene el lujo de guardar una historieta que Roberto Fontanarrosa le dedicó.

Pregunta. ¿A usted lo llaman El papá del Newell’s?

Respuesta. Soy el jugador que más goles marcó en la historia del clásico rosarino. Al Newell’s le hice nueve goles y en cada derbi la afición del Rosario Central cantaba: “El Patón, el Patón, el papá del Newell’s Old Boys”.

P. ¿Qué tiene el clásico de Rosario?

R. Puedo explicar qué es lo que se siente, pero nunca sería lo mismo que estar en la ciudad, vivir lo que pasa y lo que significa para los rosarinos. Lamentablemente, ahora están muy peligrosos, rayando la locura. Una semana antes del partido, las barras bravas se pelean en las discotecas. Voy por la calle y un aficionado del Newell’s me insulta. Hace 10 años que no estoy más en el Central. Pero se vive de una manera atípica, es diferente a todos los clásicos.

P. ¿Jugó contra Martino?

R. Sí, jugaba muy bien, de verdad, muy técnico. Era como Redondo, pero con 10 kilos más.

P. ¿Cómo valora la trayectoria de Martino en el Barça?

R. Una buena idea sin posibilidad de crecimiento porque no tenía identidad barcelonista.

P. ¿Qué significa eso?

R. Siempre se necesita una identidad. Por eso, con mucho menos, a Luis Enrique, en resultados, le va a ir mejor. Lo que pasa es que se va a chocar contra un Real Madrid que va a superar todos sus récords. Tienen un técnico que le ha dado equilibrio al equipo y que le ha metido en la cabeza a los jugadores que el fútbol no es sólo meter goles, sino también defender. Convencer a ese vestuario es el gran mérito de Ancelotti.

P. ¿Admira a Ancelotti?

R. Mucho. Es un clásico entrenador italiano que ha abierto su cabeza y se ha adaptado a un equipo como el Madrid.

P. ¿Cómo se plantea un partido frente al Real Madrid?

R. Hoy por hoy, es de los cinco equipos del mundo con mayor desequilibrio individual, que es, en definitiva, lo que quiebra los partidos. Están el Manchester City, el Barcelona, el PSG, el Bayern Múnich y el Madrid. Ellos siempre tienen esa ventaja y son los mejores.

P. ¿Y entonces qué se hace?

R. Lo que hay que tratar de hacer es lo que nosotros llamamos ensuciar la cancha: achicar los espacios, jugar al límite y cuando tienes la oportunidad de atacar, hacerlo con furia. Para los jugadores del San Lorenzo va a ser una experiencia tremenda y hermosa. Y yo este Mundial de Clubes lo voy a disfrutar más.

P. ¿El partido contra el Manchester United en 2008 no lo disfrutó?

R. No, iba muy cargado. Era mi primera vez y estaba muy nervioso. En los cuatro días que tuve para preparar la final, veía a los tres animales [Rooney, Cristiano Ronaldo y Tévez] que tenía el United en la delantera y pensaba: “¿Cómo carajo voy a hacer para pararlos a estos?”. Me juntaba con un defensor y le mostraba vídeos: “Mira que cuando Rooney encara por aquí engancha siempre para adentro y le pega siempre al mismo palo”.

P. Vuelve a tener enfrente a Cristiano Ronaldo.

R. Es otro Cristiano. Mucho más jugador que en 2008. Ha crecido mucho. Antes era muy egoísta y hoy es un jugador de equipo. En el Madrid los cuatro atacantes son muy peligrosos, con características muy diferentes. Pero lo que menos me preocupa es el Madrid. Primero tenemos que jugar la semifinal, que es muy difícil, y el Madrid tiene que ganar al Cruz Azul, que hace más de 10 días que está allí preparando el partido.

P. ¿Qué San Lorenzo se verá en Marruecos?

R. Un equipo muy equilibrado, que trata, a partir de la tenencia del balón, hacerse fuerte en el campo. San Lorenzo tiene dos volantes centrales, como Mercier y Ortigoza, con un gran manejo de la pelota. Ahora le he agregado a Kalinski, que cuenta con más llegada. Los laterales pasan permanentemente al ataque. Jugamos con un solo delantero, bien de punta, que puede ser Cauteruccio. Y después con dos jugadores por banda.

P. ¿Qué cambió usted para que el San Lorenzo conquistase la Copa Libertadores?

R. Cuando llegué al club me decían: “Te trajimos para ganar la Libertadores”. Y yo pensaba: “Estos se creen que tengo una fórmula mágica”. El secreto estaba en que el equipo fuera consciente de sus limitaciones. San Lorenzo había salido campeón con 33 puntos, el equipo con menos puntos en la historia de los torneos cortos. Era un equipo vertical, que iba mucho para adelante, pero frágil. Queríamos un equipo equilibrado y con personalidad, porque la Libertadores es una copa dificilísima. Tienes que ir a jugar a La Paz a 3.600 metros de altura, o vas a Brasil al campo del Cruzeiro con 70.000 personas en contra y los árbitros también sienten la presión. En la Libertadores, de visitante realmente juegas de visitante.

P. ¿Qué fue lo más extraño que vivió en una Libertadores?

R. En este momento, no es como en los ochenta o en los noventa. En esa época sí que llegabas al estadio y te mataban. Ahora hay muchos insultos y presión. Hay 100 boludos en la puerta del hotel por la noche que hacen ruido para no dejarte dormir y no mucho más. Pero antes… Una vez con el Rosario Central me tocó ir a jugar con el Santos. Nos rompieron todos los vidrios del autocar, tuvo que intervenir la policía, y nosotros corriendo por la calle.

P. ¿Qué le pasa al fútbol argentino hoy?

R. Comparado con el fútbol argentino de hace 10 años la respuesta es fácil: le falta jerarquía.

P. ¿Por ejemplo?

R. El equipo del Boca de hoy no tiene nada que ver con el que tenía hace 10 años. Aquí están los jugadores grandes y los chicos de hasta 23 años. Los futbolistas de entre 23 y 30 están en el extranjero. Cuando Samuel jugaba en Boca lo hacía al lado de Bermúdez. Eso lo potenció como jugador. Al no jugar con futbolistas de jerarquía al lado, los chicos que son muy buenos no se terminan de desarrollar. Ese es el gran problema. Es producto de la realidad del país. Se van porque aquí ningún club les puede pagar. Sin los mejores jugadores, hay un fútbol que sigue siendo muy difícil y con la misma presión. Es la única Liga en el mundo en que el primero puede perder contra el último.

P. ¿Por qué es difícil crecer para los jugadores?

R. Porque el medio no te deja. Cuando van a Europa los jugadores se transforman. Por eso Agüero es lo que es. Aquí era un jugador bárbaro; ahora es superlativo. Se potenció porque juega con y contra los mejores. Esto lo hablé con Tévez cuando estaba en el City. El medio te hace más profesional, la competencia interna es muy exigente, y la externa, mucho más. Y si no te adaptas, te pegan una patada y te mandan de vuelta.

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