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“Los viajes no se controlan lo suficiente”

Tras las puñaladas a dos aficionados del PSG, el director de los Mossos advierte de que “los seguidores violentos del Barça no provocan problemas en el Camp Nou, sino en otros campos de España y Europa”

Seguidores del Barça y del Paris Saint Germain
Seguidores del Barça y del Paris Saint Germain as

Los aficionados radicales del Barça son un problema en Barcelona, como se demostró el pasado miércoles cuando apuñalaron a dos seguidores del París Saint-Germain (PSG) a las puertas del Camp Nou después de que los azulgrana derrotasen al equipo francés (3-1). Pero sobre todo lo son fuera de la capital catalana, cuando se desplazan para seguir al equipo. El director de los Mossos d’Esquadra, Albert Batlle, aseguró ayer que uno de los objetivos de Interior es incrementar la vigilancia a los ultras en este tipo de viajes. “No se controla suficiente” cuando los radicales acuden fuera, admitió Batlle en una entrevista en Catalunya Ràdio.

“Los seguidores violentos del Barça no provocan problemas en el estadio, los provocan en otros campos del resto de España y del resto de Europa”, explicó. Y por este motivo ha asegurado que están analizando de qué manera se “coordinan”: “Lo tenemos que hacer todos juntos, el club, nosotros, los clubes que nos reciben, las policías de fuera y ver de qué manera lo perfeccionamos”.

Los ultras tienen que salir para no volver nunca más"

 Albert Batlle, director de los Mossos d’Esquadra

Los radicales tienen prohibido sentarse juntos en el Camp Nou, exhibir su simbología, sus pancartas e incluso las bufandas que normalmente lucen los Boixos Nois o la versión más radical del grupo, los Casuals. Pero cuando se ven en territorio ajeno es cuando aprovechan para unirse y protagonizar altercados. La policía catalana incluso se está planteando establecer entradas nominales, de forma que eso obligue “a la identificación ineludible de la persona que finalmente se presenta en el campo”, explicó el portavoz del cuerpo, Xavier Porcuna. Precisamente, las entradas son una de las maneras que tienen los radicales expulsados del campo para entrar de nuevo, tanto en los desplazamientos como en los partidos en casa.

Batlle también insistió en la necesidad de mejorar los controles en los aledaños del estadio, sobre todo en los bares que frecuentan parte de los radicales que no pueden entrar en el estadio, como La Jarra. En una de estas zonas es donde se produjo el reciente apuñalamiento a los dos seguidores del PSG, que iban vestidos con la camiseta de su equipo. “Me pareció que gritaban ‘visca el Barça”, relató uno de los agredidos. La policía todavía no ha tomado declaración al herido que sigue ingresado en el Clínic, fuera de peligro.

La policía catalana se está planteando imponer entradas nominales para acceder a los estadios

El consejero de Interior catalán, Ramón Espadaler, aseguró ayer que los agresores de los dos jóvenes no llegaron a entrar en el campo, porque los mecanismos de seguridad funcionaron. E incluso Batlle aventuró que posiblemente “ni sean socios” del Barça. Algo que podría ser así, o no, puesto que algunos ultras del club sí tienen carné.

Para los Mossos no hay ningún tipo de duda de que los autores forman parte de la afición radical del Barça, y se especula con que puedan formar parte de lo que se conoce como minicasuals, la facción más joven de los Casuals, una banda que ha sido condenada por todo tipo de delitos: lesiones, extorsiones, robo con violencia, tráfico de drogas... Desde mayo, el que fuese su líder, Ricardo Mateo, que fue condenado a más de 12 años de prisión, está de nuevo en la calle.

“Es evidente que todo apunta a que se trata de gente violenta y radical que usa el fútbol para estas acciones”, constató el director de los Mossos d’Esquadra, que descartó que la agresión sea fruto de un enfrentamiento anterior. Aunque eso entraría dentro de la lógica de las aficiones rivales, que se buscan con cualquier excusa.

La consejería defendió que no tenía ningún indicio que les hiciese pensar que “podía haber algún tipo de problema, ni en el partido, ni en las horas previas”. Por este motivo, se desalojó el campo de golpe, sin separar las aficiones, como se ha hecho otras veces.

Para los Mossos no hay ningún tipo de duda de que los autores forman parte de la afición radical del Barça

El papel de los forofos en el campo hace tiempo que preocupa a los Mossos y supuso un fuerte enfrentamiento entre la policía catalana y la directiva de Sandro Rosell, que quería impulsar una grada joven. De la lista de 900 personas que propuso el entonces presidente del club para poder formar parte de este proyecto, 138 fueron vetados por los Mossos, puesto que consideraron que eran Boixos Nois, Casuals o tenían antecedentes. También se hizo pública una carta entre Rosell y los Boixos Nois, donde el expresidente se comprometía a sacar adelante la grada joven.

Preguntado por la relación de Mossos con el club en la actualidad, Batlle solo apuntó que se tiene que hacer un “análisis continuado e ir perfeccionando los mecanismos de relación”. “Los ultras tienen que salir para no volver nunca más”, concluyó.

Por otra parte, el Consejo Superior de Deportes denunció ayer que desde 2003 no recibe las actas de seguridad de los Mossos de equipos catalanes, pese a haberlas requerido, informa Ladislao J. Moñino. Espadaler alegó que informan de los altercados y expedientes que abren, pero no tramitan las actas “porque es improcedente administrativamente”.

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