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Lituania tiene más hambre

Los puntos de Seibutis y los rebotes de Valanciunas derriban a Turquía, subcampeón del último Mundial

Seibutis lanza ante Asik. Ampliar foto
Seibutis lanza ante Asik. REUTERS

El subcampeón del último Europeo mandó a casa al subcampeón del último Mundial. Lituania apagó el fuego de Turquía y jugará las semifinales como ya hiciera en esos dos últimos grandes torneos. Bajo la mirada tigresca de Arvydas Sabonis, los lituanos dieron el golpe de gracia a su rival con los 19 puntos de Seibutis y los 13 rebotes de Valanciunas, una defensa en zona que ahogó a Turquía en el último cuarto y un mejor reparto de deberes. No quedó ni siquiera lugar para la habitual agonía turca con finales como el de Australia y los triples milagrosos de Preldzic. Cuando llegaron los minutos decisivos, el pie de Lituania ya campeaba sobre el cuello contrario.

Fue un duelo de gallos el que protagonizaron Valanciunas y Asik, dos pívots NBA con ganas de cuerpo a cuerpo. El primer cuarto giró en torno a ellos. Les buscaban sus equipos y se buscaban entre ellos, retándose con la mirada y con toda la carrocería en cada jugada. Valanciunas subió las tres primeras canastas de Lituania, un inicio muy encendido que luego se diluyó porque se pasó de revoluciones. Asik tenía un socio en Preldzic, y entre ambos abrieron el primer paréntesis (6-14, 13-18). Los protagonismos estaban muy marcados.

Los púgiles necesitaban coger aire y ni Valanciunas ni Asik comenzaron el segundo cuarto, tal era el marcaje que hasta seguía en los banquillos. El relevo dio paso a unos minutos de juego más ligero y a otros actores. Lituania interpretó mejor la película y Darjus Lavrinovic tomó el papel principal con nueve puntos en ese tramo (24-23). Luego volvieron las torres y las tortas por ganar la posición, pero el encuentro ya era otro. Se había abierto a otra partitura que el intercambio de garrotazos en el juego interior. Y ahí Lituania demostró más versatilidad y recursos que una Turquía que dio la impresión de estar justa de ideas después de la agonía de los octavos (33-28 en el descanso).

Lituania, 73-Turquía, 61

Lituania: Juskevicius (3), Maciulis (9), Seibutis (19), Motiejunas (2), Valanciunas (12) --cinco inicial--; Pocius (13), D.Lavrinovic (11), Jasaitis (2), K.Lavrinovic (-), Jankunas (2), Vasiliauskas (-).

Turquía: Arslan (12), Güler (9), Preldzic (10), Gönlüm (13), Asik (11) --cinco inicial--; Osman (2), Akyol (-), Hersek (-), Tunçeri (-), Savas (4), Aldemir (-).

Parciales: 13-18, 20-10, 14-16 y 26-17.

Árbitros: González (ESP), Seibel (CAN) y Viator (FRA). Sin eliminados.

--PABELLÓN: Palau Sant Jordi, Barcelona, 9.752 espectadores.

Los discípulos del hoy presidente Sabonis —el mito volvió a bajar al vestuario para que no se enfriara la sangre en sus jugadores— continuaron cambiando de manos la batuta. A Valanciunas y Lavrinovic les siguió Pocius con dos triples. Para entonces el pívot de Toronto Raptors había confundido la entrega con la agresividad. Quién sabe si por el peso de las comparaciones con Sabonis, o por un exceso de adrenalina, el caso es que protestó a gritos una falta a Asik y se ganó de paso una técnica y una buena ración de banquillo para calmar el ánimo. El encuentro regresó a cierto equilibrio (47-44).

Otra vez Turquía, como en la noche del domingo ante Australia, iba y venía, amagando con descolgarse y de repente dando un arreón que le devolvía unas cartas ganadoras. Sucede que la ruleta ya le sonrió demasiadas veces y Lituania acabó con la lotería. El punto final lo avanzó Seibutis con 11 puntos en el último cuarto y lo acabó por estampar Valanciunas, agigantado porque además Asik competía con cuatro faltas encima. Turquía se ahogó en la defensa en zona de los blancos y solo anotó uno de los ocho triples que probó en los minutos finales para romper el búnker (tres de 18 en total, por 10 de 19 en el otro bando). Tampoco le ayudó que su banquillo se quedara en seis puntos para la causa. Lituania estaba más hambrienta.

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