Murray: “Igual que Guardiola, creo en tener un plan”

El británico charla sobre cómo sobrevivir al miedo que despiertan los rayos al golpear un avión, a la presión de tener que ganar Wimbledon y al intento de los políticos por convertirle en un símbolo del referéndum sobre la independencia de Escocia

Murray, en 2013.
Murray, en 2013.REUTERS

Andy Murray (Escocia, 1987), ha ganado un oro y una plata olímpicas, el Abierto de EEUU y Wimbledon en circunstancias excepcionales: es el tenista sometido a más presiones del siglo XXI, porque en él descansaban las esperanzas de todo un país, que ansiaba ver a un británico celebrando Wimbledon por primera vez desde 1936. Lograda la meta en 2013, el escocés, que busca entrenador, se prueba tras una operación de espalda a finales del curso pasado y debutará en el Mutua Madrid Open contra el ganador del Golubev-Almagro, charla sobre las tensiones a las que se ha visto sometido, el referéndum independentista escocés, rayos que golpean aviones y lo que encuentra un tenista en el vestuario cuando abandona la pista en mitad del duelo.

Pregunta. ¿Cuándo ha sentido más miedo en su vida?

Respuesta. Hace dos semanas. El avión en el que viajaba fue alcanzado por rayos. Dos veces. Dos veces en 20 segundos. Dos días antes, también en medio de un vuelo, hubo un problema con un motor y nos hicieron dar media vuelta. No podía creerlo. Cuando pasó el problema del motor, como nunca sabes si el piloto te está contando toda la verdad… lo primero que hice fue pensar en mi familia y en mis amigos. Fue duro. Con los rayos, lo único que hice fue agarrarme con las dos manos al asiento.

P. Varios periodistas supieron lo que era el miedo el día que usted ganó Wimbledon. En lugar de tirarse a la hierba, lo primero que hizo fue girarse hacia la grada de prensa y mirar fijamente. Como diciendo: “¿Ahora qué?”.

Desde niño, en Reino Unido solo importó que ganara o perdiera, no aprender

R. Miré hacia el público y luego, sí, a los periodistas. Así fue. El último juego de la final fue increíblemente intenso. No hubo preparaciones, nada en lo que pensara antes en el caso de que ganara. Pasó así. Ha sido muy duro, pero muy duro, jugar toda mi carrera observado. De alguna manera, eso puede dificultar tu desarrollo como tenista. Es importante que tu carrera sea un proceso continuo de aprendizaje y mejora. Para mí, sin embargo, todo lo que importó fue ganar o perder. Y nada más. No crecí en un entorno en el que si perdía se dijera: “Habrá aprendido de ello”. No. Fue duro. Hay muchos periódicos en el Reino Unido. Muchos de sus periodistas viajan a los grandes torneos. Como no tenemos 10 o 12 jugadores, como en España, todas las preguntas y críticas son sobre mí. Si gané, bien; si perdí, fue horrible. Eso es presión.

P. En aquella final estaban David Cameron, primer ministro inglés, y Alex Salmond, que aboga por la independencia de Escocia y agitó la bandera en mitad del partido. ¿Cómo lleva que intenten usarle como símbolo político ahora que el 18 de septiembre hay un referéndum clave sobre la independencia?

R. Es una vergüenza. Una vergüenza. Yo no sé nada de política. No la sigo mucho. Solo juego al tenis porque es lo que amo y eso no tiene nada que ver con el país del que vengo. Es una vergüenza cuando los políticos hacen eso. Pero, ¿qué puedo hacer yo?

Cameron y Salmond, en la final de Wimbledon.
Cameron y Salmond, en la final de Wimbledon.AFP

P. En Escocia no hay tenistas de su nivel. ¿Cómo fue mudarse de niño a Barcelona?

R. Me sentí muy solo al principio. Fue duro. También fue necesario. Yo no tenía nadie con el que entrenarme en Escocia. Rafa [Nadal] tenía a Moyà desde los 13 años. Si quería ser tenista, solo había una decisión que tomar. Fue difícil separarme de mi familia y sigue siéndolo, porque sigo sin pasar mucho tiempo en Escocia. Me entreno en Miami, paso mucho tiempo en Londres, viajo… siento que es el único sacrificio que he hecho como tenista, porque me gusta viajar, ver el mundo...

P. ¿En qué se diferencian mentalmente Nadal y usted?

Que los políticos me intenten usar como símbolo en Escocia es una vergüenza

R. La habilidad [técnica] de Nadal es increíble. Sí, es mentalmente fuerte, pero quizás haya alguien entre los 50 mejores del mundo tan fuerte mentalmente como él y simplemente no tiene el juego, la habilidad técnica. Mi debilidad en los últimos años es que mi única meta han sido los grandes. Durante el resto del año no he sido mentalmente fuerte en el resto de torneos. Rafa, cada partido, cada semana, cada torneo, ha sido mentalmente consistente. Juega cada partido como si fuera la final de un grande. Eso es algo que yo no he hecho tan bien.

P. Muchos tienen ese problema de concentración. Usted se fue al baño antes del quinto set de la final del US Open 2012...

R. ¡Habíamos bebido mucho! ¡Llevábamos más de cuatro horas en la pista!

P. ¿Qué encuentra un tenista en esa visita a la caseta?

R. Dejas la pista y encuentras silencio. En el vestuario no hay distracciones. Estás solo. Tienes un minuto para pensar en el partido, en tácticas. Si te estás enfadando, te puedes calmar a ti mismo. Decirte: “¡Para ya!”.

P. También es labor del técnico. ¿Qué aprendió con Corretja y qué busca en el nuevo?

R. Alex fue de gran ayuda. Es una buena persona. Entrena duro, pero también es divertido. Es muy respetado en el vestuario por el tipo de persona que es. Nunca le vi muy enfadado, siempre le vi muy tranquilo, ninguna situación pareció cabrearle nunca. Eso fue de mucha ayuda. Todos los jugadores buscan entrenador porque en el largo plazo es importante tener una estructura, un plan, que alguien te monitorice, que vigile lo que haces. Es importante también confiar en él y el plan. Si no, es fácil que pierdas un partido y empieces a dudar del plan. Es como Guardiola ahora con el Bayern de Múnich. ¿Debería cambiar de estilo? ¿Solo por un muy mal resultado? Ha tenido mucho éxito jugando de esa manera. Ha funcionado muy bien durante un largo periodo de tiempo. Por eso es muy importante que en el largo plazo creas en el plan y que la gente que tienes a tu alrededor crea en el plan.

Victorias de Feliciano y Verdasco

J. J. M.

Podría decirse que fueron dos victorias desde la cuna. En el Mutua Madrid Open, sufren los tenistas para adaptarse a los 650m de altura sobre el nivel del mar de la capital, que impulsan la pelota, la descontrolan y provocan que pique hasta lugares impensables. Por eso, cuando Fernando Verdasco, madrileño de toda la vida, gana 6-3 y 7-6 al italiano Seppi, piensa que le ayuda ser de la tierra, conocer las condiciones de juego desde niño. Y por eso, cuando Feliciano López, madrileño de adopción, porque nació en Toledo y también se entrenó en Barcelona, tumba 7-6, 4-6 y 6-2 al argentio Delbonis, piensa lo mismo que su excompañero de dobles.

“Sé de las condiciones de Madrid mejor que nadie porque me he criado aquí”, declaró Verdasco, que ahora se enfrentará a Roberto Bautista, un tenista en alza. “A mí me gusta que la bola bote y vaya como va aquí en Madrid porque es como me he criado. Aquí me entreno todo el año, aunque las circunstancias en un partido pueden ser complicadas, a mí me gusta porque estoy acostumbrado a ellas”, cerró el madrileño.

Sobre la firma

J. J. M.

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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