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El Barça pasa por Luis Enrique

El área deportiva se reúne con el técnico del Celta, el elegido para sustituir a Martino

Luis Enrique devuelve el balón a Jordi Alba. REUTERS

Hace un mes y medio el entrenador Tata Martino pidió turno con el área deportiva del Barça. “Si creéis que es mejor que no siga, si ayuda a mejorar al Barça, adelante”, expuso Martino, un tanto descontento en el club y en la Liga, un poco con todo. Desde el Barcelona aceptaron la ruptura, disconformes como están de su gestión, sobre todo porque les preocupa más el modelo y el juego que los intérpretes. Pero se acordó que sería un despido a la carta, en el momento en el que el Barça hubiera acabado el curso o, al menos, ya no tuviera nada más que decir en las competiciones. Así, las últimas derrotas precipitaron todo, hasta el punto de que ayer el área deportiva —encabezada por Andoni Zubizarreta y con Narcís Julià y Albert Valentín, coordinador del área de fútbol profesional y responsable de la gestión de la secretaría técnica, respectivamente— se reunió en la casa de Gavà de Luis Enrique, técnico del Celta. Piensa el Barça en el futuro y el pasado (tuiteó que hoy se cumplen cinco años del gol de Iniesta en Stamford Bridge), ahora que la Liga todavía sigue en juego.

El preparador retocó su contrato este año para que le liberaran si le llamaba el Barça

Luis Enrique, de 43 años, no es un capricho. Viene de lejos, del año anterior. Por eso, el técnico, que tenía en la temporada pasada una cláusula de tres millones de euros para abandonar el club, negoció durante este curso con la directiva del Celta otra cláusula: en caso de que viniera el Barcelona el pago a realizar por el club sería irrisorio —“casi, cero”, cuentan en el club— aparte de que sí atendería a alguna posible cesión de jugadores. Una táctica que evidencia la disponibilidad de Luis Enrique para firmar por el Barcelona, por más que ayer solo se tratara de aspectos futbolísticos, del modelo de juego, de cómo se tiene que desplegar el equipo. “Se trata de recobrar la esencia de este equipo”, abundan desde el Barcelona. “Y él garantiza la continuidad en el modelo de juego, tiene la cultura Barça y sabe a qué se quiere jugar”, defienden desde el club, conscientes de que ya entrenó al Barça B de 2008 a 2011, con el laurel del ascenso a Segunda. Quizá por ello rechazaron negociar, por más que gustasen, con Jürgen Klopp (Dortmund) y Joaquim Löw (seleccionador alemán), porque entendían que chirriaban, ya que es con la palabra y con las ideas de juego como se convence a un grupo que lo ha ganado todo. “La autoridad se gana con hechos y con explicaciones, no con gritos”, abundan. Aunque Lucho es un entrenador de blanco o negro.

Luis Enrique, en una rueda de prensa con el Celta ampliar foto
Luis Enrique, en una rueda de prensa con el Celta DIARIO AS

El mejor ejemplo es Totti, símbolo del Roma, que hace tres años pasó por el banquillo porque no aprobaba sus ideas y cambios. Pero llegaron a aceptarse por el bien del grupo. Aunque no del todo, porque cuando Franco Baldini, director deportivo romano, le pidió el año pasado que regresara, contestó: “Si siguen ciertos jugadores, no voy”, advirtió. Y no fue.

En el mundillo de los entrenadores asombró su revolucionaria decisión —y así continuó hasta el Celta— de adelantar siempre al defensor a la zona libre que deja el futbolista de la segunda línea si se incorpora al ataque. Es decir, que si el interior sube, el lateral de ese costado también; o si el mediocentro da dos pasos hacia delante, uno de los dos centrales también. Con ello, sus equipos ganaban un jugador ofensivo para mantener la posesión, aunque en ocasiones les pillaran a la contra por tener una línea defensiva de tres efectivos. Y son esos conceptos alegres y ofensivos del fútbol los que quiere el área deportiva.

Garantiza la continuidad en el modelo de juego, tiene la cultura Barça y sabe a qué se quiere jugar”, defienden desde el club

Nada nuevo para la secretaría técnica, que hizo una criba el año pasado de entrenadores para quedarse con tres nombres: Valverde, Villas-Boas y Luis Enrique. Selección después trastocada porque el Barça tendría que abonar la susodicha cláusula al Celta y sobre todo porque Sandro Rosell, aconsejado por el padre de Messi, se decantó por Martino.

Ahora, aunque la directiva señalara a Luis Enrique como el idóneo para el cargo, es el área deportiva la que ha escogido. Queda por ver cómo se resuelve porque el técnico quiere venir con sus adjuntos Juan Carlos Unzue —otrora entrenador de porteros del Barça— y Roberto Moreno, además del preparador físico Rafael Pol. No se sabe si también el psicólogo externo con el que trabaja, Joaquín Valdés. Es el futuro del Barça. Aunque también son el presente; resulta que el Celta se mide el domingo al Madrid, partido clave para las aspiraciones ligueras del Barça. Por eso y con la aquiescencia del presidente Bartomeu, después de que se filtraran los asuntos a tratar en la comisión delegada de ayer, Zubizarreta no acudió a presentar el informe deportivo que se exigía y su propuesta para el próximo ejercicio. Y todo pasa por Lucho.

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