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“No cambiaré lo que siento”

Fiel a su filosofía de tener el balón, duda de que el Bayern se pueda adaptar a sus ideas “con estos jugadores”

Guardiola, técnico del Bayern, se lamenta durante el partido. Ampliar foto
Guardiola, técnico del Bayern, se lamenta durante el partido. EFE

El desconcierto era generalizado en la población bávara del Allianz Arena, desde los hinchas más modestos hasta Franz Beckenbauer, el presidente honorífico del Bayern, que vive al margen de la estructura del club pero que ejerce de gran sacerdote de la masa social. “Llevamos varias semanas sin estar bien”, pontificó Beckenbauer, y a su alrededor se alinearon Effenberg y Ballack, habitantes habituales de los platós donde se debate la trepidante actualidad del vigente campeón de Europa, que pasó de encadenar tres finales en cuatro años a sufrir la mayor derrota de su historia en la Champions, un 0-4 que los orgullosos seguidores tardarán en asimilar.

Pep Guardiola, el entrenador, se convirtió en el centro de las especulaciones. Cuando salió a escena, embutido en un jersey oscuro de lana, su rostro impasible recubría la posible tormenta. “Me he equivocado”, dijo, apenas salió del vestuario. “Es mi responsabilidad. Fue una cuestión puramente táctica”.

“Quiero felicitar al Real Madrid por alcanzar la final”, dijo. “Se la merecen. Por lo demás, sigo estando muy orgulloso de mis jugadores, de mi equipo. La razón por la que hoy perdimos y no jugamos bien es porque no tuvimos la posesión del balón. Hoy no nos hemos pasado el balón como debíamos. La posesión para mí es lo más importante en el fútbol. Yo como entrenador tampoco estuve bien hoy, pero en especial en la primera parte no jugamos bien”.

Me he equivocado. Es mi reponsabilidad. Fue una cuestión puramente táctica"

El éxito de Brasil en la Copa Confederaciones, el hundimiento del Barcelona, y ciertos resultados del Chelsea practicando un fútbol muy defensivo han extendido la idea de que se avecina un cambio de tendencia en el fútbol mundial. Siguiendo esta línea, un periodista italiano preguntó a Guardiola si su estilo peligraba. “Sé que hay muchísima gente que juega esperando atrás y lanzando el contragolpe”, dijo. “Pero yo lo que siento es otra cosa. ¡Lo hemos hecho tantas veces! A mí me gusta jugar con el balón. Ahora no hay argumentos válidos porque con la derrota es difícil resultar creíble. Pero yo no puedo cambiar lo que siento. El Madrid ha hecho contragolpes porque era imposible no hacerlos. Pero a mí me gusta el fútbol con el balón. Debemos reflexionar si con estos jugadores el equipo se puede adaptar a mis ideas”.

Guardiola pareció decir que no contaba con los futbolistas necesarios para poner en práctica su idea. Luego se mostró agradecido. “No pongo en duda el esfuerzo y las ganas de los jugadores”, dijo. “Pero cuando se juega mal es difícil ganar. Ahora me dicen que si me he planteado dejar el Bayern y es la primera vez que escucho una cosa así. No estoy cansado. Ya sé que este equipo tiene que ganarlo todo para que todo el mundo esté contento. Pero a veces no es posible. Lo que siento principalmente es la decepción de no haber jugado bien”.

El Bayern venía de ganar la Champions, la Copa y la Bundesliga la temporada pasada. El listón estaba muy alto para el entrenador que llevó el verano pasado con la misión de mejorar una obra que Jupp Heynckes elevó a cotas insólitas. “Hace tres temporadas, después de dos años sin ganar títulos, si el Bayern ganaba la Liga era suficiente”, dijo el técnico. “Después de ganar con Jupp el triplete el año pasado solo podíamos igualarlo ganándolo todo. Pero este no era el único objetivo. Teníamos que ver cómo podíamos crecer como equipo, con mis ideas y con estos jugadores. Yo tengo la impresión de que el equipo ha sido mejor. Hemos estado bien. Hemos hecho una buena fase de grupos y luego contra el Arsenal y el United. Contra el Madrid hemos perdido porque ellos tienen calidad y porque nosotros hemos vaciado nuestro centro del campo, que yo considero que es la parte más importante del equipo”.

No brillaron en los locales ninguna de sus figuras. “Ha sido una pesadilla”, admitió Ribéry. “A partir del momento en que nos han hecho dos goles a balón parado, el partido se ha puesto difícil. Hemos cometido errores que tendremos que tener en cuenta para el próximo año. Estábamos todos un poco nerviosos. En Madrid hicimos un buen partido, pero aquí ha sido una ruina”, explicó el francés tras una eliminatoria muy gris. “Tal vez sea mejor perder así. Con un 2-1 estaríamos decepcionados. Después del 0-2 la eliminatoria ya estaba liquidada. Hay que aceptarlo”, asumió Robben.

Los récords de Múnich

  • La conquista de Múnich. La primera victoria del Madrid en Múnich después de 11 visitas sirvió a los blancos para alcanzar su 13ª final de la Copa de Europa. Fue una noche de récords en la que los blancos superaron con 37 goles su mejor marca anotadora en un torneo europeo (los 35 de las temporadas 1999-2000, 2000-01, 2001-02 y 2011-12), Cristiano se convirtió en el primer jugador en alcanzar los 16 goles en una edición de la Champions y Ancelotti (campeón en 2003 y 2007 con el Milan) en el cuarto técnico que disputará cuatro finales de la Liga de Campeones tras Muñoz, Lippi y Ferguson. La de Lisboa será la 17ª final europea del Madrid (13 de Copa Europa, dos de Recopa, dos de la UEFA).
  • Plusmarquista CR. Con su doblete en Múnich, Cristiano Ronaldo alcanzó los 250 goles con el Madrid. El portugués suma 51 en los 50 partidos de Champions que ha disputado con los blancos y alcanza a Messi en el podio de goleadores de la competición: Raúl (71) Messi (67) y Cristiano (67).
  • Casillas, imbatido. Iker Casillas completó ante el Bayern 300 partidos sin recibir goles en su carrera profesional: 234 con el Madrid y 66 con la selección española.
  • La mayor goleada. El 0-4 del Madrid en Múnich fue la mayor goleada a domicilio en unas semifinales de la Copa de Europa superando el 3-6 del Rangers-Eintracht en 1960.
  • La peor del Bayern. El Bayern sufrió la peor goleada como local de su historia en competiciones europeas. En su partido número 300 como entrenador (247 en el Barça y 53 en el Bayern), Guardiola sufrió además su mayor goleada como técnico. Nadie había marcado cuatro goles a un equipo suyo.

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