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Mata, un traspaso con trasfondos

Nada ha cambiado de momento en la Premier: el United sigue perdiendo a pesar de la llegada del centrocampista español

Mata aplaude tras el partido ante el Stoke. Ampliar foto
Mata aplaude tras el partido ante el Stoke. Getty Images

El traspaso de Juan Mata del Chelsea al Manchester United por 45 millones de euros ha sido el más importante del mercado de invierno en toda Europa. Sin embargo, nada ha cambiado de momento en la Premier: el United sigue perdiendo a pesar de la llegada del centrocampista español. Esta vez, ante el correoso Stoke City (2-1). Quinta derrota de Moyes en 2014 y octava de la temporada en Liga, que dificulta su magro objetivo: estar en Champions el año que viene.

La llegada de Mata a Old Trafford, sin embargo, es importante por varias razones que van más allá de los apuros a corto plazo del United, aunque el precio del traspaso demuestra que esos apuros empiezan a pesar mucho. Es importante, por ejemplo, por la influencia que puede tener en el futuro de Wayne Rooney. Con Mata en la plantilla, el que todavía es para muchos el mejor jugador de fútbol inglés podría por fin firmar un nuevo contrato y acabar así con la saga que le sitúa lejos de Manchester la próxima temporada.

Otro aspecto importante es el papel primordial jugado por los intermediarios en la operación, confirmando la tendencia general del fútbol inglés a las negociaciones a través de personas interpuestas y no entre clubes. En esta ocasión, esa necesidad se veía reforzada por el deseo de ambos clubes, o al menos del United, de evitar una negociación directa para que el traspaso de Mata no se mezclara con la situación de Rooney, un jugador que al Chelsea le encantaría fichar por algo más que razones futbolísticas: sería un golpe terrible en la moral del hasta hace poco dominante United.

Hay un tercer aspecto que tiene importancia: los suculentos ingresos captados por el Chelsea le dan argumentos al club del oligarca Abramovich en su necesidad de demostrar que la era del gasto ilimitado se ha acabado y que el club está empeñado en cumplir con las normativas de la UEFA, que intenta garantizar el juego limpio financiero.

El entrenador del Chelsea, José Mourinho, siempre rápido a la hora de ver la paja en el ojo ajeno, ya ha entrado en ese debate al declarar en vísperas del duelo de este lunes entre su equipo y el Manchester City que está “esperando” que la UEFA investigue la operación de venta de derechos de imagen de los jugadores del City a una empresa relacionada indirectamente con el propio City. “La manera en que la UEFA controla la situación es muy extraña. Hay clubes que siguen al pie de la letra las reglas de Juego Justo y hay otros clubes que lo hacen de forma sospechosa”, ha advertido el entrenador portugués.

Como siempre, Mourinho se apoya en algo verdadero para echar cizaña. Y, como siempre, sus palabras no son nunca casuales: siempre tienen un objetivo. En esta ocasión, enmarañar el duelo de esta noche en el Etihad, en el que City y Chelsea pueden afirmar, o no, sus aspiraciones al título. Hay expectación por saber si Mou aparcará el autobús como tantas veces en citas similares o intentará confirmar que sus críticas de la semana pasada al West Ham por aparcarlo con éxito en Stamford Bridge eran realmente el principio de su conversión al fútbol constructivo. Sobre el césped, se entiende.

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