La pequeña es la más grande

La portera Silvia Navarro suple su baja estatura con unas excelentes condiciones “innatas”

Silvia Navarro, en Madrid antes del Mundial.
Silvia Navarro, en Madrid antes del Mundial.luis sevillano

La primera vez que Michaela Ciobanu se topó con Silvia Navarro como rival dio por sentado que sus compañeras no tendrían muchos problemas en ataque ese día. La portería de balonmano mide dos metros de alto por tres de ancho y enfrente estaba una portera que no alcanzaba siquiera los 170 centímetros. La sorpresa fue mayúscula para la exguardameta rumana, internacional con España, al comprobar que la falta de altura la suplía con unas condiciones innatas. No dejaba huecos para colar el balón. En realidad, muchas siguen sin encontrarlo.

Silvia Navarro, de 34 años, 169 centímetros, celebró ayer 100 internacionalidades. Con otra exhibición, ante la débil Paraguay (9-29). La portera valenciana jugó los primeros 30 minutos. No encajó un solo gol. España se fue al descanso con 0-13 en el marcador y en las estadísticas lucían las nueve paradas de Navarro. “No me había pasado nunca, pero nunca, nunca, en la vida, ni jugando en cadete o juveniles”, aseguraba después del encuentro. “Yo creo que ha sido suerte, de verdad, han influido muchos factores, no es normal. Al principio ni miraba el marcador, estaba a lo mío, pero me han empezado a animar, que a ver si lo conseguíamos... pero yo les decía que era muy complicado. Ha sido una sorpresa”, insistía Navarro, aún perpleja: “Me están diciendo que hacía un montón que no pasaba algo así”. Al menos en el balonmano contemporáneo, desde luego. Hay que remontarse al Mundial de 1978 para localizar un rosco en el descanso, el que sufrió Argelia ante Holanda.

La envergadura nunca ha sido un impedimento. “Como soy pequeñita, se encargaron muy pronto de potenciarme las piernas, había que solucionar de alguna manera la falta de altura”, explica. “Y así sigo, puedo trabajar algo más la fuerza, pero a mis años, ya no voy a crecer”, bromea la portera.

Navarro detiene un lanzamiento durante los Juegos de Londres.
Navarro detiene un lanzamiento durante los Juegos de Londres.

La potencia, los reflejos, y mucha concentración. Son varias de las virtudes que las compañeras de Navarro alaban de ella. Como lo hace Cristina González, la otra guardameta de la selección. “Silvia es muy tranquila, solo hay que verla: la más pequeña es la más grande en la portería. Es algo innato”. La capacidad de engañar a las rivales, explica, puede llegar a ser desquiciante. “Te lleva a que te coma la moral. Cuando he jugado contra ella, a mis compañeras les he dicho que la lancen como si fuera a mí”, dice González, 178 centímetros de estatura. “Las porteras altas solemos ocupar el espacio que dejamos libre con los brazos, atacamos a la jugadora y cubrimos esos huecos. Silvia consigue lo mismo con su rapidez; sus reflejos le permiten esperar en el suelo y, luego, aguanta muy bien el salto”, celebra.

La de España es una de las porterías más bajas entre las aspirantes a salir de Serbia con premio: Noruega, por ejemplo, cuenta con los 180 centímetros de Lunde y los 178 de Solberg; Hungría, con Herr (1,81m) y el techo de Kiss (1,89); y Montenegro, con Barjaktarovic, 1,80 y Vukcevic (1,78).

Aunque probó varios deportes, siendo alevín se decidió por el que le ha hecho triunfar. Le dieron la oportunidad de elegir entre ser jugadora o portera, pero nunca hubo debate. “Me encantó estar entre los tres palitos, como digo yo”, ríe Navarro. Para ella no hay un punto de locura en someterse a los zambombazos de las rivales. “¡Qué va! Es una cuestión de valentía, aunque más valientes son mis compañeras, ellas reciben codazos y de todo”.

Con el tiempo, Ciobanu compartió vestuario en la selección con la valenciana. Le ayudó incluso a comprender el significado de incombustible. “Hablaban de ella así, pero no acababa de entenderlo”. Ocurrió hace dos años, en el Mundial de Brasil, en los octavos,ante Montenegro. En el marcador final lucía un 19-23 para España. Las jugadoras salieron disparadas a abrazar a Silvia Navarro. Había detenido el 65% de los lanzamientos. 29 paradas. Sí, 29.

Sobre la firma

J. L.

Es subdirector de América. Desde 2015 trabaja en la región, donde ha sido corresponsal en Colombia, cubriendo el proceso de paz; Venezuela y la Región Andina y, posteriormente, en México y Centroamérica. Previamente trabajó en las secciones de Deportes y Cierre del diario.

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