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Mundial de motoclicismo 2013

“Si hasta Valentino falló...”

Márquez y Lorenzo se juegan el título con una carrera en el recuerdo, la que le costó a Rossi el campeonato en Valencia en 2006 tras una caída cuando lo tenía todo a favor

Márquez, rodeado de aficionados en Valencia Ampliar foto
Márquez, rodeado de aficionados en Valencia EFE

Cuando hace poco más de una semana llegó a su casa en Cervera (Lleida) —mejor, la de sus padres—, después del periplo por Asia y Australia, en el que pasó de todo, Marc Márquez se puso un vídeo para empezar a calentar motores, como hace habitualmente. Aunque en este caso hizo algo más que repasar las pruebas del año anterior. Vio el vídeo de la última carrera de 2006, en el circuito de Cheste. Esa en la que Valentino Rossi perdió el Mundial inexplicablemente por culpa de una caída. Nicky Hayden, que estaba a ocho puntos en la clasificación, terminó tercero y se llevó el título solo una carrera después de haber sido arrollado por su compañero de equipo, Dani Pedrosa, en Estoril. Fue un final de locos. Con héroe inesperado. “Me encantaría que cada Mundial se decidiera en la última carrera. ¡Es tan bonito no saber qué pasará hasta ver la bandera a cuadros!”, decía ayer Hayden, siete años después.

Finales míticos

Desde que empezaron las series mundiales, en 1949, el título se ha decidido en la última cita en 15 ocasiones.

● En 1950, Umberto Masseti (Gilera), ganó el Mundial por un punto de diferencia respecto a Geoff Duke (Norton), en Monza. Masseti también ganó el título en el cierre mundialista en 1952.

● En 1966, Mike Hailwood y Giacomo Agostini se jugaron el Mundial en Monza. La Honda de Hailwood falló y el italiano ganó el primero de sus ocho títulos de 500cc. El duelo se repetiría al año siguiente en Canadá. Y lo volvió a ganar Agostini. En 1975, Ago repitió hazaña.

● 1978: Kenny Roberts se convirtió en el único novato en ganar el Mundial, tras ser tercero en Nürburgring. En 1983, sin embargo, lo perdió en la última carrera frente a un jovencísimo Freddie Spencer.

Y desde la otra punta de la mesa de la sala de conferencias del circuito Ricardo Tormo, Rossi tiraba de recuerdos: “Solo ha habido una vez en la que me he jugado el título en la última carrera. Recuerdo que estaba algo preocupado: el de Valencia no es uno de mis circuitos favoritos. Llegaba con ventaja, pero también con malas sensaciones después de que Elías me ganara en Portugal prácticamente en la recta de meta. El viernes y el sábado volaba. Me llevé la pole, tenía muy buen ritmo. Pero el domingo, ya por la mañana, algo se rompió. Era muy lento. Sufrí mucho. Y terminé cometiendo un error”. “Es casi imposible derrotar a Rossi. ¿Cómo va a perder el Mundial?”, había declarado el excampeón Giacomo Agostini en una entrevista a este diario.

El relato de Rossi despierta temores e ilusiones a partes iguales en el imaginario de los dos pilotos que este año reeditarán aquel duelo: Marc Márquez y Jorge Lorenzo. “En las carreras puede pasar de todo. Nada es fácil. Y menos con estos tipos en MotoGP. Se vio hace tres semanas en Australia y también en Japón, con el tifón. Y lo vi repasando el vídeo de 2006. Eso me hace estar más concentrado, más atento, porque si a Valentino le pasó, le puede pasar a cualquiera”, apunta Márquez, que llega como líder del Mundial, con 13 puntos de ventaja respecto a Lorenzo por los ocho que tenía el italiano aquel año, la última vez que el campeonato se ha decidido en la última carrera.

“Seguro que Jorge me pone un poco de presión. Necesito estar concentrado en nuestro trabajo, lo más importante es que solo depende de nosotros”, explica Márquez, que debe terminar entre los cuatro primeros para asegurarse el Mundial en el año de su debut. “Estoy preparado para el fin de semana más importante de la temporada”, dice con una amplia sonrisa. Está tranquilo. De momento. Aunque concede: “Igual el domingo estoy más nervioso”.

“Seguro que Jorge me pone presión. Debo estar concentrado”, comenta Marc

Tanto él como Lorenzo han ganado ya un título, el primero, en la última carrera. En el mismo escenario en el que se enfrentarán este domingo. El mallorquín ganó el Mundial de 250cc en Valencia en 2006, pocas horas antes del descalabro de Rossi: “Estaba muy nervioso y los nervios me afectaron en mi rendimiento. No podía jugármela, era mi primer Mundial y quería ganar como fuera. Alex [Debón] me ayudó, Dovizioso no iba muy rápido y al final conseguí ganar el campeonato”, rememora. Le bastó con un cuarto puesto. El de Lleida logró el Mundial de 125cc en el mismo circuito en 2010 con otro cuarto puesto, lo mismo que necesita ahora. “Estaba más o menos en la misma situación, aunque con algunos puntos de ventaja más. Afronté el viernes y el sábado como siempre. Y también el principio de la carrera. Luego, cuando vi que el grupo se había estirado sí que pensé más en el campeonato. Esa es la clave. Con la MotoGP tienes que empujar, porque para hacer trabajar bien los neumáticos no puedes ir asegurando”, explica. Se sabe la teoría. Como se la sabe Lorenzo, que señala que no tiene más estrategia que intentar escaparse desde la primera vuelta y ganar la carrera. Pero también se la sabía Rossi. Y hasta él falló.

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