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Especial Fórmula 1

Vettel ya va con el turbo

El octavo triunfo del alemán y el sexto puesto de Alonso dejan al piloto de Red Bull a un paso de su cuarto Mundial

Será suyo el domingo en Japón si vence y el español es noveno o peor

Vettel lidera el Gran Premio de Corea. getty

Uno de los mayores dolores de cabeza de las escuderías que se miden en el Mundial de fórmula 1 es la reentrada en escena de los motores turboalimentados prevista para el año que viene, un ejercicio que se adivina trepidante a partir de un reglamento técnico completamente nuevo que potencia elementos como el propulsor y los sistemas de recuperación de energía (ERS), y que pretende difuminar el papel de la aerodinámica. Habrá que ver cómo se manejan Red Bull y Sebastian Vettel en ese nuevo escenario visto que en el actual hacen lo que quieren. Al volante de un prototipo que desde el verano vuelve a ser imbatible, el alemán ha metido el turbo una temporada antes de tiempo y ese impulso le coloca a un paso del tetracampeonato, una hazaña que le situaría en el mismo plano que Alain Prost, aunque siendo 12 años más precoz que el francés.

Vettel logró en Corea su octava victoria de este 2013 y la cuarta consecutiva, un resultado que en combinación con la sexta posición de Fernando Alonso le permitirá cantar el alirón el domingo que viene, en Suzuka, siempre que gane y el español no termine entre los ocho primeros. El podio lo completaron los dos corredores de Lotus, Kimi Raikkonen y Romain Grosjean, por este orden, gracias a una jugada maestra de la estructura de Enstone, sobre todo en el caso del finlandés. Raikkonen adelantó su segunda visita al taller (vuelta 25) para salir del embotellamiento en el que se desesperaba y esta maniobra le permitió ganar cuatro posiciones, de séptimo a tercero, antes de la intervención del coche de seguridad (en la 32). Al relanzarse la carrera, Iceman aprovechó un despiste de su compañero para abrasarle por la izquierda y situarse a la estela del cabecilla, por más que en ningún momento pudiera echarle mano.

Vettel no ha cometido ningún fallo y eso le ha dado margen a Newey para afilar su diseño

Vettel va sobrado y así lo prueban los mensajes que recibe por la radio de Guillaume Rocquelin, su ingeniero de pista, que vive más pendiente de contenerle que de guiarle. Al tricampeón le importa un bledo que el safety reagrupe el pelotón dos veces, que él sale zumbando en cuanto puede y deja congelados a los demás. Esta vez fueron cuatro vueltas rápidas del tirón (entre la 41 y la 44) las que finiquitaron el asunto y confirmaron que el RB9 tiene un comodín escondido a disposición de su conductor, que tira de él cuando lo necesita. El perfil del circuito de Yeongam hace que todos los coches sufran del neumático delantero derecho, mucho más exigido que el resto, y este tipo de cosas son las que gente como Rocky debe tener presente en todo momento. “Ten cuidado, Sebastian, tenemos que llegar al final”, le soltó el técnico de Dijon, justo después de que este lograra la vuelta rápida (la 53), a dos de la bandera de cuadros.

En 2011, el chico de Heppenheim ganó 11 grandes premios con el RB7, considerado por muchos de sus rivales como el bólido más dominante de la historia. Este campeonato se esperaba igualadísimo a tenor de la estabilidad normativa, y ahora resulta que puede decidirse cuatro paradas antes de que el telón baje en Brasil (24 de noviembre) a favor de una mezcla tan o más perfecta que aquella. Vettel no ha cometido un solo fallo y eso le ha dado margen a Adrian Newey para ir afilando su último diseño, revitalizándolo poco a poco hasta el momento actual, con el resto de equipos explicándose cómo lo han hecho. Una voz que sale del garaje del búfalo rojo subraya que el quid de la cuestión ha sido el buen rendimiento de las piezas que se le han incorporado al coche en su proceso de desarrollo, “con un acierto del 95%”.

En Singapur, hace dos semanas, el líder dio un recital y sumó su tercer grand chelem, lo que vendría a ser un pleno, y que se otorga a quien se lleva la victoria, la pole, y la vuelta rápida en un mismo fin de semana, y comande el rebaño de principio a fin. Ayer se repitió la historia, circunstancia que convierte a este rubiales de dientes refulgentes y cara de empollón en el cuarto que más acumula, empatado con Nigel Mansell, Ayrton Senna y Jackie Stewart, y por detrás de Jim Clark (ocho) y de Alberto Ascari y Michael Schumacher (cinco cada uno).

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