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Vela, hasta con la derecha

El extremo mexicano despierta a la Real ante un Elche desfondado en la segunda parte

Seferovic cabecea ante dos rivales del Elche. EFE

La Real mantiene las constantes vitales del pasado ejercicio —la paciencia en la elaboración y el buen gusto—, aunque menos afilado por su desgaste en la previa de la Liga de Campeones. Arrasate reservó a Xabi Prieto y a Zurutuza, pero hubo de recurrir a ellos para salvar al menos el empate en el Martínez Valero. Entre ambos le dieron a Carlos Vela la compañía que reclamaba. Porque el extremo mexicano fue el único constante de su equipo. Mientras la Real dormía en la primera parte, él estaba de guardia. Y cuando despertó en la segunda —desfondado el Elche tras su titánico esfuerzo—, recogió los frutos de la mano de Xabi Prieto, autor del pase desde la línea de fondo del extremo derecho, como en los viejos tiempos. A sus 24 años, Vela vive en pleno apogeo, pese a que sigue resistiéndose a jugar con México. Domina el cambio de ritmo, el pase y, desde hace unos meses, también el gol. Aunque sea con la pierna derecha y en semifallo.

ELCHE, 1 - R. SOCIEDAD, 1

Elche: Manu Herrera; Sapunaru, Lombán, Botía, Edu Albacar; Rubén Pérez, Carlos Sánchez (Rivera, m. 75), Coro (Álvaro, m. 79); Carles Gil, Manu del Moral (Aaron Ñíguez, m. 64), Fidel. No utilizados: Toño, Generelo, Rivera, Flores, Charlie.

Real Sociedad: Bravo; Estrada, Cadamuro, I. Martínez, De La Bella; Elustondo, Rubén Pardo (Xabi Prieto, m. 57); Vela, Granero, Castro (Zurutuza, m. 67); y Seferovic (sangalli, m. 77). No utilizados: Royo, Ros, Bergara.

Goles: 1-0. M. 2. Coro. 1-1. M. 74. Vela.

Árbitro: Pérez Montero. Amonestó a Botía, Manu del Moral, Vela, De la Bella, Íñigo Martínez, Lombán, Sapunaru,

Unos 20.000 espectadores en el Martínez Valero.

La grandeza del fútbol español también pasa por equipos como el Elche. Los antecedentes no le favorecían. Venía de caer estrepitosamente en Vallecas en su vuelta a Primera 24 años después (3-0). Había ascendido sin brillo (el campeón menos goleador en muchos años) y se había reforzado sin pretensiones. Mientras las olas le acariciaban las rodillas en una playa de El Puig (Valencia) este verano, su entrenador, Fran Escribá, se conformaba con poder pescar algunos descartes: Sapunaru, Botía, Manu del Moral... De repente, el Martínez Valero despidió a sus jugadores al final de la primera parte puesto en pie, muy orgulloso de ellos. El Elche presionó muy arriba a la Real le abrió mucho el campo y le atizó en las acciones a balón parado, donde cuenta con un señor especialista: Edu Albacar.

El lateral izquierdo catalán, debutante en Primera a los 33 años, no ha desarrollado una larga trayectoria en la máxima categoría por cosas del destino. Ya fue el segundo máximo goleador del equipo (8 tantos) y el segundo mejor asistente (nueve) la pasada campaña. Le sobran virtudes. La mejor, su golpeo a la pelota paramandarla donde quiere: al primer palo, a pie cambiado desde el córner derecho, para el tanto ilicitano en el minuto 2. Falló el defensa realista en el primer palo, despejó Bravo y Coro marcó a dos metros de la línea de gol.

Sin un punta de referencia, Escribá optó por la movilidad de sus atacantes. A la cabeza, Carles Gil, un esteta del regate en distancias cortas, un latigazo cuando pisaba el pico del área derecha desde su condición de zurdo cerrado.

Emparedado entre los dos partidos ante el Lyon, la Real entró fría en el Martínez Valero, sin la intensidad para contener el entusiasmo ilicitano. Solo Vela aceleró desde el primer instante, saltando chispas en su duelo con Edu Albacar. Arrasate exigió más ritmo tras el descanso y la Real fue ganando terreno. La entrada de Xabi Prieto por Rubén Pardo le ofreció la precisión necesaria en el último cuarto de campo. El capitán donostiarra avisó al dejar pasar un balón que arrastró a dos defensas ilicitanos. Sin efecto por el disparo flojo posterior de Vela. Los mismos protagonistas cambiaron el guion poco después. El centro desde la línea de fondo de Xabi Prieto lo remató Vela con la derecha. Una pifia de remate que engañó al portero Manu Herrera, haciendo justicia a la perseverancia del mexicano. La paciencia de la Real en el toque obtuvo su premio. La entrada de Zurutuza aumentó su dominio del campo y del balón. Incluso Sangalli, el tercer refuerzo, mejoró la circulación realista. El Elche, asfixiado, perdió la presión y la tranquilidad para combinar. Solo Carles Gil mantuvo la frescura hasta el final. La Real levantó el pie en el último tramo. Y los entrenadores —Escribá y Arrasate— se abrazaron y se desearon buena suerte. Parecieron darse por satisfechos.

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