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El atletismo hace justicia a Isinbayeva

La pertiguista rusa, de 31 años, logra en su país su tercer Mundial antes de retirarse un par de temporadas para ser madre

La estadounidense Suhr, plata, y la cubana Silva, bronce

Isinbayeva, en el salto que le dio el título mundial. Ampliar foto
Isinbayeva, en el salto que le dio el título mundial. AFP

La pértiga, como el piano o el violín, también se puede tocar de oído. Y todas las especialidades en las que la velocidad sea la madre. Los grandes sprinters, de hecho, tienen un oído tan fino y tan rápido que, cuentan, algunos como el soviético Valery Borzov entrenaban las salidas, su velocidad de reacción, dejando caer a sus espaldas, lejana, una moneda sobre un plato, que su extremadamente sensible sistema nervioso transformaba casi simultáneamente en fuerza. En pértiga, el sonido que despierta el nervio, la nota afinada, es pa-pam, los dos golpes de la vara al introducirse en el cajetín, deslizarse y alcanzar la vertical, que complementados con el cliiiiinck que emite la pértiga vibrante al volver a su posición recta después de doblarse víctima de la fuerza de la saltadora señalan el salto perfecto.

Con los ojos cerrados, y de espaldas al listón, Elena Isinbayeva sufrió el último salto de la cubana Yarisley Silva, deseando no oír esas tres notas perfectas que indicaban que la saltadora saldría propulsada hacia el cielo por encima del listón. Y al no oírlo, al no percibir entre el estruendo ambiental el pa-pam-cliiiiinck, la señal de que la cubana, su última rival viva, había fallado en su último intento, corrió Isinbayeva loca como una chiquilla que sale al primer recreo de su vida, y saltó y botó, y lloró.

El broche del oro borró además la decepción del bronce olímpico logrado en los Juegos de Londres

Fue la atleta de Volgogrado, antiguo Stalingrado desangrado, la chica feliz del póster, la imagen viva y saltarina de todos los cartelones que decoran la ciudad, una figura volando sobre una pértiga curva y una coleta trenzada cayendo perpendicular de su cabeza. Fue un acto de justicia poética que el atletismo rindió a la atleta que hizo grande a la pértiga y que había anunciado la víspera que se tomaría un par de años de respiro para ser madre y que volvería para los Juegos de Río 2016: campeona del mundo en el estadio Luzniki, el templo del atletismo en su país, en la madre Rusia. A la diva Isinbayeva, de 31 años y 28 récords del mundo batidos en su capazo, dos títulos olímpicos y dos títulos mundiales hasta antes de este jueves, le faltaba este broche de oro momentáneo, el tercer Mundial que borraría además la decepción del bronce olímpico en Londres.

Fue, sobre todo, el final de una hermosísima batalla sin cuartel entre las tres mejores pertiguistas de la historia, lo que dio más significado aún a la victoria de Isinbayeva, porque en el Moscú cálido y ruidoso pelearon contra la rusa con todas sus fuerzas y en su mejor condición la norteamericana Jennifer Suhr, la heredera designada, la que se llevó el oro en Londres y la otra única pertiguista que ha pasado de cinco metros, y la cubana Yarisley Silva, la plata en Londres, que ha saltado 4,90m, y es como una Shelly Ann Fraser en saltadora: baja y bola de músculos, dinamita, fuerza y velocidad. Suhr, muy segura en las primeras alturas (4,55 y 4,75m, a la primera), llevó el mando sobre Isinbayeva, que con una pértiga blanda falló en su primer intento a su primera altura, 4,65m.

El final fue una hermosísima batalla sin cuartel entre las tres mejores pertiguistas de la historia

Saltando por detrás de la rusa, Suhr repetía todos sus pasos sin dudar hasta que, después de haber superado a la segunda ambas 4,82m, Isinbayeva alcanzó su cénit pasando a la primera 4,89m, la altura contra la que chocaron definitivamente Suhr y una Silva que arrastrando más nulos no había cedido ni un palmo sin embargo. Nunca la plata y el bronce en un Mundial habían estado más altos de los 4,82m de este jueves. Y el oro solo una vez más alto de los 4,89m. Fueron los 5,01m de Helsinki 2005. De Isinbayeva, por supuesto.

El dibujo final de la noche fue, como la noche anterior en la pértiga masculina, una reinterpretación del último podio olímpico con cada una de las atletas en un escalón diferente: Isinbayeva, Suhr, Silva. Un orden que hizo feliz a los pocos miles que hicieron del estadio una jaula de chillidos y que rindió justicia a la grandeza de una de las atletas más grandes.

Los logros de Isinbayeva

2002: Plata en el Campeonato de Europa de Múnich (4,55m)
2003: Bronce en los Mundiales de París (4,65m)
2004: Oro en el Campeonato del Mundo Indoor de Budapest (4,86m, nuevo récord mundial)
2004: Oro en los Juegos Olímpicos de Atenas (4,91m, nuevo récord del mundo)
2005: Oro en el Campeonato de Europa Indoor de Madrid (4,90m)
2005: Oro en los Mundiales de Helsinki (5,01m, nuevo récord mundial)
2006: Oro en el Campeonato del Mundo Indoor de Moscú (4,80m)
2006: Oro en el Campeonato de Europa de Gotemburgo (4,80m)
2007: Oro en los Mundiales de Osaka (4,80m)
2008: Oro en el Campeonato del Mundo Indoor de Valencia (4,75m)
2008: Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín (5,05m, nuevo récord mundial)
2012: Oro en el Campeonato del Mundo Indoor de Estambul (4,80m)
2012: Plata en los Juegos Olímpicos de Londres (4,70m)
2013: Oro en los Mundiales de Moscú (4,89m)

Récords del mundo:
2003: Gateshead, 4,82m
2004: Donetsk, 4,83m
2004: Budapest, 4,86m.
2004: Gateshead, 4,87m.
2004: Birmingham, 4,89m.
2004: Londres, 4.90m.
2004: Atenas, 4,91m.
2004: Bruselas, 4,92m.
2005: Lausana, 4,93m.
2005: Madrid, 4,95m.
2005: Londres, 5m.
2005: Helsinki, 5,01m (actual récord en un mundial).
2008: Roma, 5,03m.
2008: Mónaco, 5,04m.
2008: Pekín, 5,05m (actual récord olímpico)
2009: Zúrich, 5,06m (actual récord mundial).

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