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Luis Suárez: “Si supieran lo que me hacen en la cancha, no me juzgarían tan fuerte”

Luis Suarez en un entrenamiento con la seleccón. Ampliar foto
Luis Suarez en un entrenamiento con la seleccón. AP

Para su desgracia, de Luis Suárez (Salto, Uruguay; 1987) se ha hablado más últimamente por un mordisco a Ivanovic, lateral del Chelsea, que por los 30 goles que ha marcado en la pasada temporada con el Liverpool, 23 de ellos en la Premier. Es la gran amenaza, con permiso de Cavani y Forlán, de la selección uruguaya que hoy se enfrentará a España. Sorbe un mate, tranquilo, ameno, y no rechaza ninguna pregunta en la soledad de la sala de prensa del cuartel general charrúa en el corazón de Recife.

Pregunta. Como campeón de la Copa América, ¿la Confederaciones le sabe a torneo menor?, ¿sabe a poco?

Respuesta. No, sabíamos que después de ese título nos esperaba esto, que es como un premundial, y venimos con ilusión y a disfrutar, a ganarla, porque nosotros, que tenemos Mundiales y somos el equipo con más títulos en Sudamérica, nunca la ganamos.

P. ¿Es un torneo en el que tienen más que ganar que perder?

R. Somos Uruguay y por el prestigio de esta camiseta, por lo que representa nunca iré a un torneo porque nos invitan. Vamos a competir por un objetivo único que es luchar por ganar. Los que estamos aquí defendiendo la celeste, mayoritariamente, sufrimos mucho por conseguir el privilegio de defender a nuestro país, por llegar donde estamos. Y este grupo ha sufrido demasiado como para no valorar el esfuerzo que nos permitió estar entre las ocho mejores del mundo.

P. ¿Por eso les llaman charrúas?

R. Nos llaman charrúas porque dicen que era un pueblo que nunca se rindió.

“Siempre digo que si Uruguay no sufre es que no es Uruguay; nunca nos rendimos”

P. Hace pocos días ganaron a Venezuela en un partido decisivo para estar en Brasil 2014...

R. Sí, éramos conscientes antes de ese partido que teníamos un pie fuera del Mundial y que venir aquí con una derrota, eliminados de Brasil 2014, hubiera sido demasiado doloroso. Y no lo merecíamos. Pasamos momentos muy complicados que ni entendíamos, en los que nos costó ser protagonistas, que pensamos que Uruguay ganaba fácil y nos equivocamos y, por ahí, se nos hizo difícil la situación. Pero demostramos jerarquía, mucha fuerza y unidad de grupo, y volvimos a ser el Uruguay que fuimos en la Copa América. Siempre digo que si Uruguay no sufre no es Uruguay. Mira cómo nos clasificamos para los últimos Mundiales, con repechaje [repesca] incluido, estamos acostumbrados a eso. Teníamos jugadores para no sufrir y no imaginamos lo que nos tocó vivir, pero el fútbol es así, es parejo, cada vez más y especialmente en la fase clasificatoria sudamericana, la más difícil del mundo.

P. ¿Para los uruguayos representa algo especial jugar en Brasil?

R. Sí, es algo importante. Al Mundial 2014 no podemos faltar. Para el pueblo uruguayo volver a Brasil es una ilusión que no le podemos negar.

P. ¿Maracaná sería lo mismo sin la victoria de Uruguay en el 50?

R. El maracanazo marcó un antes y un después para nosotros, pero también para el estadio, al que le dio historia. De eso el fútbol no se va a olvidar. Y el deseo de volver a jugar allí está ahí.

P. ¿También el deseo de ganarle a España, el campeón del mundo?

R. Tenemos el privilegio de jugar contra el mejor equipo del mundo, y la posibilidad de ganarle se brinda. Somos conscientes de contra quién vamos a jugar, pero también de lo que defendemos. Somos Uruguay y somos el campeón de América. Eso se defiende.

Luis Suárez, en un entrenamiento con Uruguay ampliar foto
Luis Suárez, en un entrenamiento con Uruguay ap

P. En España existe el recuerdo del amistoso de febrero en Catar (3-1 para La Roja). ¿Vale de referente?

R. No tanto, ahora es distinto. Son 90 minutos en los que jugaremos con otra intensidad, de otra manera, con otra mentalidad, seguro. No será el mismo Uruguay, será con más ganas, más parecido al que jugó contra Venezuela.

P. Para un delantero como usted, saber encarar a Casillas, a Valdés o a Reina, ¿representa muchas diferencias?

P. No sustancialmente. Desde la idea grupal, encarar a España es un reto enorme, llevan desde el 2008 marcando una hegemonía absoluta. Enfrentarse a España es mucho. Luego, por la posición, encarar a un arquero o a otro es lo mismo, no plantea diferencia porque buscas terminar la jugada para que sea gol, para que acabe dentro independientemente de qué portero está delante. No suelo analizar las características del portero que tengo enfrente porque a la hora de la verdad, no hay tiempo, manda el instinto, lo que sale. Alguna vez te dicen: “Ese más abajo, más arriba”. Me acuerdo una vez con Pepe \[Reina\] que me dijo: “No se la tires abajo a Julio César porque siempre se la juega abajo”.

P. ¿Y lo mató abajo?

R. A la primera que tuve, la mandé abajo y fue gol. Ni lo pensé. Luego nos rompimos de la risa. “Gracias, Pepe, menos mal que me avisaste”, le dije. Es una milésima de segundo, el gol es un suspiro, que te deja ahí y debes decidir, no te da para pensar en consejos, en si te dijeron esto o aquello o si un día le viste atajar tres veces por el mismo lado. Lo piensas antes y no sale, no hay tiempo.

“No suelo analizar a los porteros, el gol es un suspiro y manda el instinto”

P. En España, a Reina se le ningunea por simpático….

R. Pepe es un ser fantástico, pero si está donde está es por ser un porterazo, como es, o no estaría donde está. Que nadie se equivoque, por Dios. Otra cosa es que sea excelente persona. A mí me trató fantástico, y siempre me dio su respaldo.

P. Puestos a elegir, ¿mejor no tener que meterle un gol a un amigo?

R . No, ojalá que salga él y le meta un par, me gustaría metérselo a él antes que a Iker o a Valdés. Lo de España en la portería es espectacular. Tiene tres porteros que pueden ser reconocidos perfectamente como de lo mejor del mundo y eso no se da todos los días. Juntar al portero del Liverpool, del Barcelona y del Madrid.

P. Un gol y está llamado a hacer historia en Uruguay como máximo goleador \[33 lleva Diego Forlán y 32 suma Suárez\]...

R. Por más que uno marque más goles que Diego, el respeto no se lo perderé jamás. Diego siempre fue el referente, porque lo que él hizo por este grupo y por mi país no se puede superar por muchos goles que metas. Hace tres años Lugano, Cavani y yo mismo éramos conocidos, pero Diego era un delantero de referencia mundial. El conocido era él y estaremos siempre agradecidos por lo que hizo. A Diego no se le olvidará nunca por muchos goles que yo logre.

P. Para enfilar al portero español, antes debe fajarse con Piqué y Ramos. ¿Eso asusta?

R. Nunca tuve miedo de perder la mano con un defensa, pero es evidente que hablamos de dos centrales de jerarquía mundial, son espectaculares, la mejor pareja del mundo probablemente. Ambos son rápidos, agresivos, y tienen una calidad con el balón espectacular. Pero no nos vamos a cohibir, no vamos a tener vergüenza, vamos a ser valientes. Los uruguayos nunca nos rendimos.

P. ¿Por eso no teme la posibilidad de jugar en el Real Madrid?

R. Nunca temí la presión, pero eso no significa que se vaya a dar, soy jugador del Liverpool.

P. ¿Un jugador como usted, qué puede dar a un equipo como el Madrid?

R. El alma cada partido, Lo hice siempre que pisé una cancha, en Uruguay, en el Ajax, en el Liverpool, con la celeste. No me guardo nada.

P. ¿Tiene un acuerdo con el Madrid?

R. No, tengo contrato con el Liverpool.

P. ¿Le gustaría?

R. Un jugador siempre aspira a lo máximo y el Madrid está siempre en lo alto de la meta de un jugador de fútbol. A cualquiera le encantaría llegar a esa cima y el Madrid lo es. Pero, ¿sabe usted qué representa jugar en el Liverpool?

Luis Suárez, celebra un gol con Uruguay ampliar foto
Luis Suárez, celebra un gol con Uruguay ap

P. Dijo Fernando Torres que para entenderlo hay que pisar Anfield.

R. Se me eriza el vello al pensarlo. Mire, hace cuatro años jugaba a la play con el Liverpool. Es un grande a nivel mundial, no entramos en Champions ni peleamos por la Premier, que es donde debe estar, pero el club sabe que he sufrido y lo he pasado mal por el acoso que he tenido de la prensa. Por eso a veces te planteas la posibilidad de cambiar, porque sufrí mucho para estar donde estoy como para que las críticas te impidan hacer lo que a uno le gusta. Pero uno piensa en lo que representa jugar en ese equipo, en el amor que tiene mi hija… Ella canta el himno y lo siento como suyo…

P. ¿Juega por Delfina?

R. Es una motivación extraordinaria en mi vida. En Argentina, durante la Copa América, deseaba escucharla decir: “Papá, somos campeones de América”. El día que la escuché decirlo puede que sea uno de los momentos más grandes de mi vida.

P. Es catalana.

R. Nació en Barcelona, pero es uruguaya. Recién sacó la nacionalidad. Nació en Barcelona porque los papás de mi esposa viven allí, y encantado, pero mi hija tiene sangre y nacionalidad uruguaya.

P. Decía usted que ha sufrido en Liverpool la sensación de ser perseguido. Pero usted…

R. … Sí \[interrumpe\], yo no lo niego, cometí errores.

P. Barboza, el portero de Brasil en la final del maracanazo, pagó toda su vida por el fallo de un segundo. ¿Hasta qué punto un mordisco ensucia una carrera, los goles que marcó?

R. No me parece justo. Se valora antes el error en medio de un partido, a mil pulsaciones, que una trayectoria. Eso hace difícil para mí jugar en Inglaterra y el club lo sabe y lo entiende. No ha sido fácil. Me equivoqué, es cierto, pero siempre tuve la sensación de que la prensa se encargó más de valorarme por la actitud de un segundo que por el trabajo de una vida. Yo reconocí siempre mis errores, pero se me catalogó de cosas increíbles, se me usó de excusa para vender periódicos. Yo hablé con Ivanovic, le pedí disculpas y él las aceptó sin problemas; lo que él me perdonó no me perdonaron otros, al contrario, porque interesaba cierta imagen de Suárez. Si la gente supiera qué cosas me hicieron a mí, o a otros compañeros en una cancha, si supieran qué escuché, qué me hicieron, no me juzgarían tan fuerte. En la cancha pasan muchas cosas pero yo no soy de salir y decir “Ese me pellizcó, ese me pisó el tobillo sin balón, el otro me escupió y no se vio o ese se acordó de mi madre o de mi hermana”. Si yo le cuento, hago un libro. Y como yo, muchos.

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