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Iniesta, de cabo a rabo

El medio manchego ha sido protagonista toda la temporada por la regularidad de su juego

Iniesta celebra el título y su cumpleaños.
Iniesta celebra el título y su cumpleaños.

Andrés Iniesta no es el jugador del Barcelona que más minutos y partidos acumula en esta Liga. Tampoco quien ha marcado más goles, ha dado más pases, ha rematado más a puerta, ha forzado más tarjetas al rival ni el que ha recibido más faltas o intentado más remates. Excepto en asistencias de gol —14 desde que comenzó la temporada—, en el resto de facetas del juego siempre hay un compañero, al menos, que le supera, pero ninguno ha estado más presente en este título que el chico de Fuentealbilla. Si un jugador ha mantenido una línea regular durante el año, si alguien ha mantenido el tono de cabo a rabo, ese ha sido Iniesta.

El manchego ha vuelto a crecer y ha consolidado su jerarquía en el mundo del fútbol, en el camino que le ha llevado a ganar la sexta Liga con el Barcelona, el título número 20 de su carrera. Mejor jugador europeo del año 2012 y tercero en la elección del Balón de Oro, Iniesta se ha consolidado como el mejor volante del mundo en un año de sobresaliente.

“Siempre creo que lo puedo hacer mejor y cuando empieza el año, uno de los objetivos es terminar la temporada con la sensación de haber aportado más que el año anterior. En ese sentido, estoy satisfecho. Sí, estoy contento porque tengo la sensación de haber crecido, de haber aportado más”, dice Iniesta. “No me voy a poner nota, no seré tan presuntuoso, pero sí tengo la sensación de haber aportado al equipo un poco más que el año pasado”. Lo que tiene claro es que a nivel general la temporada también ha sido buena.

“Un año nunca es malo cuando se gana la Liga. Si cada año estamos con que si no ganas la Champions es un mal año, nos equivocamos en este sentido. Hemos hecho un gran año y estamos orgullosos, la Liga es el título más importante de la temporada porque está marcado por la regularidad y después de todo lo que ha pasado, tiene un valor incalculable”, asegura.

Song, en cambio, representa la cruz de una segunda línea que ha sumado poco

En ese sentido, ha estado presente de cabo a rabo. A diferencia de Pedro, Busquets, Alves y Villa, que han tenido sus momentos, de Fàbregas, que empezó fenomenal y termina irreconocible, o de Puyol, martirizado por los problemas físicos, Iniesta siempre ha estado. Seguramente, solo Valdés, Messi y Piqué le han dado la mano durante el curso; uno por sus goles, otro por sus paradas y el central, por su presencia, liderazgo y responsabilidad, incluso en el peor año defensivo del equipo.

Iniesta ha tirado del carro, como extremo o como volante, indistintamente, en función de la necesidad del equipo. “Ha jugado mucho y bien donde le hemos pedido. Iniesta nos ha dado mucho y ha sido muy regular. En ese sentido, su aportación ha sido determinante, porque ha aparecido de principio a fin, a veces como interior, pero también partiendo desde la banda”, explicó el entrenador tras el partido ante el Betis.

Liberado por Vilanova —“haz lo que quieras, Andrés”, le llegó a decir una mañana—, el 8 ha marcado el camino en no pocos partidos. Mientras se exprime a Xavi, el Barça sigue a la espera de Thiago y no ha encontrado todavía lo que esperaba en Song, en quien el cuerpo técnico ve grandes condiciones pero no aún un rendimiento como se esperaba. Si Iniesta es la cara de los titulares, Song representa la cruz de una segunda línea que ha aportado más bien poco y simboliza una serie de fichajes que no han encajado perfectamente.

A punto de cumplir 29 años, la madurez de Iniesta es evidente, en lo futbolístico y especialmente en lo personal. A partir de la estabilidad emocional, ha vuelto a edificar su rendimiento en el entrenamiento invisible, eso es, en el círculo prevención-alimentación-descanso. “Vive por y para el fútbol”, dicen en la ciudad deportiva, donde esgrimen con orgullo el único parte médico que habla esta temporada de Iniesta y que remite al regreso de un partido en Georgia con la selección española, una elongación en el aductor que le tuvo 10 días parado. Y punto, ni una lesión más. “Hemos dosificado bien”, presumen en el cuerpo técnico.

Iniesta ha dejado de ser este año complemento y se ha convertido en protagonista. Su fútbol ya no se llena de adjetivos; por sencillo que parezca, es sustantivo.

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