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Mundial de motoclicismo 2013

El novato se planta ante el campeón

Marc Márquez adelanta en el cuerpo a cuerpo de la última curva de Jerez a Jorge Lorenzo, que se niega luego a saludarle tras perder el segundo puesto

Triunfo claro de Pedrosa

Lorenzo recrimina a Márquez su adelantamiento. Ampliar foto
Lorenzo recrimina a Márquez su adelantamiento. EFE

Jerez volvió a ser ayer un escenario para el recuerdo. Para las carreras deliciosas que se ganan con la cabeza y la muñeca, como hizo Dani Pedrosa. Pero también para los roces, los choques carenado con carenado, los adelantamientos que sobrepasan los límites y los desaires entre pilotos. Esta vez fueron Lorenzo y Márquez quienes alimentaron la historia. El día en que Pedrosa decidió dar un golpe sobre la mesa fue también el día en que el novato, Márquez, le declaró la guerra al campeón, Lorenzo. ¿O fue al revés?

Mientras Pedrosa cruzaba bajo la bandera de cuadros exultante de felicidad, el niño de Cervera, de 20 años, lo intentaba una vez más: era su última oportunidad, en la curva que da acceso a la recta de meta, esa que desde el sábado rinde tributo a Lorenzo, a quien Márquez perseguía con devoción desde hacía muchas vueltas, casi desde el inicio.

Lorenzo dejó un hueco de los que pilotos como Márquez nunca desaprovechan. Y no lo hizo tampoco esta vez

Allí fue, en esa curva que lleva su nombre, donde el mismo Lorenzo dejó un hueco de los que pilotos como Márquez nunca desaprovechan. Y no lo hizo tampoco esta vez. Metió su rueda, su cuerpo, la moto entera, apurando la frenada y tratando de economizar el espacio, quizá demasiado escaso para completar el giro sin problemas. Y cuando el mallorquín intentaba completar su trazada para enfilar de la mejor manera la recta se lo encontró allí, en plena faena: un allanamiento de morada en toda regla. Y chocaron. Lorenzo se marchó largo, perdió la segunda posición y empezó a negar con la cabeza. Le habían declarado la guerra. O eso pareció pensar él, pues no aceptó las disculpas del debutante, que le buscó hasta en tres ocasiones: en la pista, en el parque cerrado y en el podio, donde el de Honda intentó brindar con su gigante botella de cava con el de Yamaha. Pero este volvió a decirle que no: “Eso no se hace”. Y el niño rio.

“Di mi ciento por ciento durante toda la carrera, sufrí mucho por la falta de agarre, pero en las últimas vueltas di el 110%, vi que Jorge había abierto un poco la puerta e intenté hacer lo que he aprendido en los vídeos. Solo me gustaría pedirle perdón, pero creo que fue una batalla bonita para los fans; además, estamos los dos en el podio”, explicó nada más terminar el que es el líder del Mundial, con 61 puntos, por delante de Pedrosa y Lorenzo (58 y 57). Explicó también el de Yamaha que solo cometió dos errores: uno en la salida, donde le rebasó Pedrosa, y otro en esa última curva, “por no cerrar bien la puerta”.

La muñeca delicada de Pedrosa sabe exprimir la aceleración de la Honda de sus sueños, con una frenada cada día más agresiva

Dos errores que le costaron el liderato, primero, y la segunda plaza, después. Y como hubo un hombre que no cometió fallo alguno se subió a lo más alto del podio. Sabía que era su día, que después de las victorias de sus otros dos rivales en las dos carreras iniciales ahora le tocaba a él. Corre Pedrosa pensando en llegar al continente asiático, donde se decide el campeonato, con opciones de ser campeón del mundo, exactamente igual que lo hizo hace un año, cuando se exigió calma en la pista para no tener que visitar el hospital, como tantos años antes. Corre con la cabeza. Y con un cuerpo enjuto, pequeño, que acusa el desgaste físico más que otros. Pero también con una muñeca delicada que sabe exprimir la aceleración de la Honda de sus sueños y con una frenada cada día más agresiva. Y como el fin de semana no se le dio nada mal, se sintió cómodo, tenía buen ritmo, y se sabía en casa, fue a por el triunfo desde la primera curva. Le contestó Lorenzo, que quiso recuperar la primera posición. Así que, paciente, esperó su turno. Y en una apurada de frenada buscó el interior de esa curva que da entrada a la contrarecta de Jerez, el punto de adelantamiento por excelencia del trazado andaluz. Y allí empezó a ganar la carrera.

Era la sexta vuelta. Dejó atrás a Lorenzo con facilidad: era tres décimas por vuelta más rápido. Mientras él rodaba tranquilo y solo, como más le gusta, su compañero de equipo se relamía en cada curva, en cada cuerpo a cuerpo. Márquez se las vio primero con Rossi, y luego empezó a perseguir a Lorenzo. Parecía serenado al alcanzar el ecuador de la prueba, con los neumáticos destrozados por el calor y la agresividad de su dueño. Pero Marc volvió a apretar los dientes y maltratar esas gomas cuando faltaban 10 vueltas. Para culminar su travesura en la última curva ante el campeón.

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