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Un arma menos contra el racismo

El CSD reconoce que no existe el Observatorio que por ley debe luchar contra esa lacra

Miguel Cardenal, presidente del CSD, en una imagen de archivo. Ampliar foto
Miguel Cardenal, presidente del CSD, en una imagen de archivo.

“Sinceramente, no sé si sigue existiendo el Observatorio de la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte”, dice hace unos días Javier Durán, doctor en Sociología del Deporte, en el ciclo Deporte, motor de desarrollo y de inclusión social organizado por la ONG Red Deporte y el INEF. Esa es una afirmación sorprendente. El observatorio debe existir por ley desde 2007; un Real Decreto manda dotarle de presupuesto desde 2010, sin especificar cuantía; y el mismo Durán ha asistido a decenas de sus reuniones. De hecho, en teoría, aún es su presidente. Sin embargo, según las actas que guarda, el organismo no se reúne desde finales de 2010.

“Se dejó de convocar”, explica por teléfono. “No sé nada del Consejo Superior de Deportes (CSD, organismo del que depende el Observatorio), ni siquiera sé si sigo siendo presidente”, continúa. “El Observatorio nació con interés por denunciar la vinculación del racismo con el deporte, no solo profesional, sino también aficionado. A lo mejor resultamos un poco incómodos. Con la crisis, tampoco hay un duro para nada, aunque se dijo públicamente que había un presupuesto. Nunca tuvimos independencia económica”, añade. “Perdemos la posibilidad de estudiar la posible vinculación entre fútbol y movimientos racistas y xenófobos. Nosotros buscamos hacer un mapa de esas vinculaciones que entiendo que, en un momento dado, no quiso hacerse público, aunque esa información hay que tenerla. No es cómodo vincular el espectáculo del fútbol a esas realidades, pero están ahí”.

“Tú eres mejor que ese negro de mierda del Arsenal”, le dijo un día de 2004 Luis Aragonés, entonces seleccionador, a José Antonio Reyes, en referencia a Henry. Esas palabras fueron el detonante del nacimiento del Observatorio. Desde entonces, muchas cosas han cambiado. El Milan, italiano, por ejemplo, se retiró este enero de un partido con el Pro Patria porque sus jugadores no estaban dispuestos a escuchar los insultos del público a su compañero Boateng. Michel Platini, presidente de la UEFA, ha equiparado el problema al de la corrupción, mientras sancionaba a equipos de las Ligas más potentes. Europa se mueve contra el racismo. Mientras tanto, en España, un país en el que las aficiones abusan de sus propios futbolistas (los hinchas del Espanyol lanzaban gritos simiescos para insultar a Kameni su portero), hay un arma menos contra esa lacra. “El racismo en España es una guerra perdida”, denunció este año Dani Alves.

“Este observatorio aparece en la ley”, reconocen desde el CSD, que anuncia en su web la existencia del organismo. “Entre 2007 y 2011, cuando gobernaba el PSOE, no se constituyó. Entre 2011 y 2013, con el PP, tampoco”, contestan a la pregunta de si el final a las reuniones tuvo algo que ver, como valoran fuentes conocedoras del caso, con el cambio de gobierno de 2011 (del PSOE al PP). “Hay un pleno dedicado a este tema que sí se reúne una vez cada año, normalmente a final de curso, pero que no lo hizo en 2012. El observatorio, como tal, no se ha constituido. Hay Comisión Antiviolencia todas las semanas y también un pleno en el que participan todas las fuerzas sociales”, siguen, insistiendo en que el problema no se ha dejado de lado. “Miguel Cardenal (secretario de Estado) ha mandado una carta a la Federación de fútbol, los árbitros y la policía exhortándoles a que pongan en el acta, o denuncien, cánticos, frases y amenazas racistas”.

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