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La mirada más profunda

Los jugadores del Bayern celebran un tanto Mario Gómez, en el centro. Ampliar foto
Los jugadores del Bayern celebran un tanto Mario Gómez, en el centro. EFE

El Bayern no ha tenido el reconocimiento que ha merecido últimamente por su juego y capacidad de competir porque ha ganado pocos títulos. Aunque su condición de triple subcampeón del año pasado, superado por segunda vez consecutiva en la Liga por el Borussia Dortmund, puede sembrar confusión, ha madurado un plan futbolístico sugerente y bien ejecutado. Curiosamente el equipo ha evolucionado su registro futbolístico al mismo tiempo que ha perdido capacidad competitiva en los grandes escenarios. Como si fuesen vasos comunicantes, cada día jugaba mejor y ganaba menos. La conquista este año de la Bundesliga puede ser el punto de inflexión para cambiar derrotas por victorias.

» Expresión vertical. El Bayern piensa y se manifiesta en vertical. Desde hace algunos años, como la selección alemana, ha cambiado algunos rasgos tradicionales de su personalidad para apostar con la máxima convicción por el balón. El equipo alemán se ha exigido gobernar los partidos desde la posesión, aunque su mirada sea más profunda que amplia. Se relaciona muy bien a través del pase, pero no madura mucho la jugada por medio de la distracción porque su ambición le invita a tomar riesgos con líneas de pase verticales. No especula nunca, siempre quiere más. Tanto por dentro como por fuera, el equipo de Heynckes es muy afilado. Por eso, la anticipación de los centrales, la intuición del mediocentro para interferir o disuadir las líneas de pase de los pasillos centrales y la presión de los laterales para no dejar girar a sus extremos son mecanismos de defensa fundamentales para desactivar su propuesta. Si el Barça explota la amplitud y es muy selectivo en la profundidad para tener el control del partido que necesita, el Bayern solo la acepta como un peaje necesario en busca de atacar a lo largo porque puede aceptar mejor el intercambio de golpes. Si el equipo catalán prefiere el monólogo, el bávaro se siente cómodo con el papel dominante en un diálogo. Eso sí, desde la posesión o desde la recuperación con la presión alta, la primera opción siempre es un receptor en profundidad.

El Bayern utiliza las bandas para atacar de forma permanente y de manera diferente

» Juego exterior e interior. El campeón alemán utiliza las bandas para atacar de manera permanente, aunque tenga diferentes modos de hacerlo. A pesar de que pueda parecer que Robben y Ribery proponen lo mismo en los dos costados, el francés tiene mucha más libertad para enriquecer el ataque colectivo desde su iniciativa táctica. Ambos cuentan con el apoyo inmejorable de Lahm y Alaba, tan resistentes en la ida y vuelta por el carril como precisos en el desenlace de las jugadas. Por la derecha, Robben explota el dos contra dos con Lahm con habilidad. Su arranque diagonal con balón abre el pasillo exterior al lateral y ofrece una posibilidad alternativa a su recorrido, a veces obsesivo en el dribling, a menudo finalizado con el chut exterior. En cambio, a pesar de que Ribery también aprovecha la complicidad con Alaba por fuera, solo lo utiliza como un recurso. El francés saca rendimiento a su libertad ofreciendo su talento para el desequilibrio por dentro. Se infiltra entre líneas para provocar superioridades numéricas en la zona central, servir de enlace con los mediocentros, impulsar al espacio a Müller, conectar con las bandas, asociarse con las trayectorias de Robben y amenazar con sus acciones individuales. Mientras tanto, Alaba se encarga de inyectar amplitud y profundidad por la banda gracias a una privilegiada habilidad para invadir el espacio ofensivo en el momento justo. No hay ningún otro equipo en Europa con tanta facilidad para conquistar la línea de fondo, ni con delanteros tan bien dotados para atacar los centros laterales. Es su gran patrimonio. Por ello, parece imprescindible que el Barça tape las bandas con extremos disciplinados tácticamente e intensos defensivamente, donde encajan a la perfección los nombres de Pedro y Alexis

» Escenario atípico. Si el Barça es capaz de presentar su mejor versión colectiva y de volver a los orígenes con posesiones largas, el Bayern se puede encontrar con un guion al que no está acostumbrado. No está ni diseñado ni organizado defensivamente ni preparado para ir a remolque en un partido y mucho menos para esperar y salir con latigazos rápidos, a pesar de que tiene la velocidad necesaria para desarrollar esta idea si el equipo azulgrana hace concesiones con pérdidas de balón en la zona de riesgo. En cambio, la ausencia de Kroos debilita su solidez en el centro del campo porque la convivencia de Ribery y Robben, poco dotados para el sacrificio disciplinado sin balón, impiden que el equipo de Heynckes pueda encadenar esfuerzos defensivos largos con suficientes garantías, además de castigar a la pareja de mediocentros con mucho trabajo en la zona de tránsito donde el Barça aumenta su dimensión. Si además Lahm y Schweinsteiger atacan mejor que defienden, su rendimiento contra un equipo que le ataque con continuidad es una incógnita sin resolver hasta el momento. Es más que probable que el triángulo que componen Xavi, Iniesta y Messi encuentre con facilidad superioridades numéricas contra Javi Martínez y Schweinsteiger, lo que podría permitir al equipo de Vilanova tener el gobierno del encuentro, seleccionar bien los ataques de Messi contra los centrales, preferentemente contra la pareja de Dante, ya sea Boateng o Van Buyten, e incomodar al conjunto bávaro por no poder escoger el ritmo del baile. Para ello, la sociedad debe funcionar con la máxima complicidad, pensar y ejecutar a máxima velocidad y convertirse en la brújula que oriente el camino del Barça a Wembley.

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