COPA DEL REY | REAL MADRID-BARCELONA

La mala gestión de Marcelo

El vestuario señala que Mourinho descuidó al lateral para ganar tiempo para Coentrão, pero la expulsión del luso cambió el plan

Marcelo pugna con Piatti
Marcelo pugna con PiattiDaniel Ochoa De Olza / AP

La temporada 2010-11 fue una época feliz para Marcelo Vieira. Aquel año el lateral zurdo gozó de la amistad de Pepe, el afecto de Cristiano Ronaldo, la complicidad de Di María y el respaldo del mánager José Mourinho. Jugó casi todos los partidos y participó en el contragolpe que dio la Copa del Rey al Madrid en la celebrada final de Mestalla. Todo le fue bien hasta el día en que se negó a que lo representase Jorge Mendes, agente de Pepe, Di María, Cristiano y Mourinho. Entonces el brasileño supo que todo había sido una ilusión. Un gran cortejo coordinado cuya frustración sólo le acarrearía dificultades. Desde el verano de 2011 ha visto a quienes creyó sus amigos hacerle el vacío y a Mourinho contratar a Coentrão para ocupar su puesto. El técnico lleva año y medio reservando los mejores partidos para su fichaje. El plan era que Coentrão jugara hoy contra el Barça. Pero su expulsión en Valencia abrió una incógnita innecesaria. Un problema de mala gestión.

Marcelo permaneció dos meses inactivo tras sufrir una fractura del pie derecho en un entrenamiento con Brasil. Volvió a entrenarse con el equipo blanco el 7 de enero. Según fuentes del club, los médicos informaron a Mourinho de que tenía unos seis kilos de sobrepeso y que la causa no se podía atribuir a Marcelo. Dijeron que había cuidado su dieta pero que, debido a su especial metabolismo, tenía tendencia a engordar hasta tres veces más que otros jugadores en situación de sedentarismo. Los compañeros le vieron gordito, sufriente en aquellos primeros entrenamientos. Todos, jugadores y médicos, se llevaron una sorpresa cuando descubrieron que Mourinho le incluía en la alineación del partido de ida contra el Valencia. El resultado fue el que todos previeron: Marcelo quedó en evidencia ante la hinchada y la prensa. Mourinho lo señaló sustituyéndole en el descanso, no le convocó para la vuelta de la Copa, y no volvió a concederle ni un minuto en los otros dos partidos disputados desde entonces.

Marcelo, en el banquillo ante el Getafe
Marcelo, en el banquillo ante el GetafeCORDON PRESS

“Mourinho retrasó la puesta a punto de Marcelo todo lo necesario para ganar un mes para Coentrão”, opina un jugador madridista. “Por este tipo de cosas el vestuario se ha cansado de Mourinho”.

La mayoría de los compañeros del jugador se pregunta por qué, si estaba para ser titular el 15 de enero, no pudo jugar unos minutos el 19 en Liga, o el domingo pasado contra el Getafe. La plantilla no comprende cómo el entrenador ha sido capaz de descuidar tanto el afinamiento del hombre al que la FIFA agasajó con el premio al mejor lateral zurdo del mundo en 2012. El jugador al que todos reconocen tanto poder desequilibrante como Cristiano. Pieza imprescindible en la conquista del último campeonato.

Después de su lesión, los médicos vieron que el brasileño tenía seis kilos de sobrepeso

La previsión de Mourinho contemplaba que Coentrão sería titular en las semifinales de Copa. Así lo observaron los jugadores, atentos a cada palabra que pronunciaba el mánager en público. Precisamente, la última vez que habló Mourinho en conferencia de prensa fue en Pamplona, tras el 0-0, uno de los peores encuentros desde que dirige al Madrid. “Me gustó la actitud de Albiol y Fabio [Coentrão]”, observó el técnico, rompiendo la norma que él mismo se impone, según la cual prefiere no individualizar. “Creo que estos dos jugadores han hecho un gran partido”.

Susceptibles, varios jugadores se pasaron la semana siguiente ironizando al respecto. “El ejemplo es Fabio”, decían. “Hay que ser como Fabio”, se carcajeaban, indignados ante el voluble sentido de la justicia de un jefe capaz de mostrarse implacable con jugadores excelentes como Kaká y paternalista con un defensa casquivano como Coentrão. Mourinho se pasó medio partido contra el Valencia haciéndole gestos para que se calmase, pero resultó inútil. Coentrão, enajenado en la brega, se ganó la expulsión y destrozó el plan que le situaba hoy como titular en el Bernabéu ante el Barcelona.

Ahora Mourinho afronta un dilema: poner en el lateral izquierdo a Essien o Arbeloa, contra sus perfiles naturales, o poner a Marcelo sin más rodaje en los últimos tres meses que 45 minutos de competición hace dos semanas frente al Valencia. “Es un poquito difícil para él pero ahora está listo, preparado para jugar más”, dijo ayer Benzema, con su característica cara de póquer. “Y es bueno que esté con nosotros”.

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