Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Maqueda, el volcán español

El lateral, impulsivo como ninguno, admite: “A veces me paso un poquillo”

Maqueda celebra un gol ante Croacia.
Maqueda celebra un gol ante Croacia. AFP

Allá en lo alto de uno de los laterales de la Caja Mágica, La Charanga de los Salaos centra la atención en su paisano de Quero (Toledo): “¡Una paloma, Maqueda, una paloma!”, le cantan al manchego ya en el partido inaugural ante Argelia. Una tonadilla que el lateral escucha desde que en un encuentro con el Alcobendas, hace cinco años, mandó el balón “digamos que un pelín alto”. “Por eso me quedé con lo de matapalomas”, recuerda un Maqueda tan indiscutible en la selección como incontrolable para sus rivales y compañeros, y para sí mismo.

 “A veces me paso un poquillo, Valero me dice que si siempre voy así de lanzado de cara a portería, con esa fuerza, no veo lo que hay a mi alrededor, no acabo de distinguir algunas cosas. Puede que consiga fijar a dos o tres jugadores y no acabo de ver el pase. Tengo que ir con ganas y con cabeza, regular un poco”, reflexiona el lateral refiriéndose a las directrices de su entrenador, ese que en un tiempo muerto contra Hungría le gritó “¡tranquilo, por favor te lo pido!”. Unas consignas que no solo llegan de Valero; también del entrenador en la pista: “Alberto [ENTRERRÍOS] también me insiste en que no todo es corazón”, añade Maqueda, de 24 años, el preferido de Vicente del Bosque por la garra con la que encara los duelos.

Intenta controlarse el manchego, sí, pero admite que le resulta complicado, sobre todo en esos partidos cruciales “en los que hay tanta gente y son tan importantes”. Coraje no va a faltar al tercer máximo anotador de la selección en el torneo, tras Albert Rocas y Victor Tomàs, el referente en la primera línea española.

Unas de las personas que más hizo por amilanar ese ímpetu del lateral que brilla este año en el Nantes, francés, fue su entrenador durante tres años en Zaragoza, donde es un ídolo, Mariano Ortega, exinternacional, medalla de oro en Túnez: “En momentos de tensión es difícil calmarse, no es una cuestión de falta de concentración, sino de perfeccionarlo, con experiencia. Necesita un poco más de evolución”, comenta Ortega sobre su antiguo pupilo, un jugador del que destaca su gran volumen (mide 1,97, y pesa 105 kilos) que acostumbra a brillar en el uno contra uno. Alguien que, recuerda Ortega, quiere la victoria “en cualquier cosa: desde el partido de futbito que hacíamos entrenando, en las carreras, en ver quién levante más pesas…”

Le sigue una charanga de su pueblo y es el preferido de Vicente Del Bosque por su garra

Su etapa en Zaragoza le dio también la posibilidad de llegar a la selección, con la que debutó en noviembre de 2009, con 21 años, en un amistoso ante Francia en el Palacio de los Deportes de Madrid. Un encuentro en el que, por supuesto, estuvieron sus amigos de Quero, un pequeñito pueblo toledano de 1.200 habitantes que dejó con 13 años, muy a pesar de su madre, para incorporarse a las categorías inferiores del Barça. “Casi no sabía ni botar la pelota”, rememora. Su último año como azulgrana lo pasó en el primer equipo, pero con Salva Puig y Laszlo Nagy por delante el club, sus padres y él decidieron que lo mejor era una cesión y Maqueda terminó en Alcobendas, bajo la tutela de Rafa Guijosa: “Él fue quien me enseñó a competir. En el Barça, salvo algunos partidos, suele ir todo bien, más tranquilo”.

Ahora, en las filas del Nantes, un conjunto que le ha permitido brillar en una creciente liga, Maqueda comparte vestuario con Borja Fernández y los internacionales Valero Rivera hijo, para el que solo tiene elogios y reclama “justicia” por tanto comentario malicioso y con Alberto Entrerríos, al que agradece estar “siempre pendiente”. “No es que te quiera corregir, solo te ayuda, te dice lo que él cree que puede ser mejor”.

Cual niño que comete una travesura, el lateral sonríe cuando habla de ese ímpeto irrefrenable. En frío, de buena mañana. Porque a en combustión es complicado detenerle. El lunes, en zona mixta, mientras atendía a los medios con el subidón del partido ante Serbia, Maqueda tenía muy claro lo que se tendría que haber hecho: “Lo que habría que hacer es jugar contra Alemania ahora mismo, joder”.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información