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Messi hace bueno el plan de Tito

El delantero argentino, con dos goles, lidera la goleada del Barcelona (2-4) ante un Mallorca que siempre fue a remolque del marcador y del juego

Messi controla el balón entre varios jugadores del Mallorca GETTY

Al Barcelona se le da bien Son Moix, donde ha sufrido para ganar en alguna visita, pero ya lleva acumuladas 10 victorias y un empate en las últimas 11 presencias. También iban cinco años sin recibir un gol en Palma, pero ayer le cayeron dos en tres minutos, en el arranque de un segundo tiempo que pintaba para trámite y terminó por hacer bueno, al menos emocionante, el envite. Se despistó otra vez el Barça, que, con maravillosa facilidad, llena de goles la cesta ajena y la propia, para después saber rectificar con solvencia. Sorprende que a Valdés le hagan tantos goles con tan poquito, y también la insultante facilidad con la que marca Messi.

La idea de Tito Vilanova para el juego de su equipo tiene que ver con lo que conoció en la cantera, como futbolista primero, cuando en las divisiones inferiores jugaban a una cosa y en el primer equipo a otra y, más tarde, como entrenador. Tito, al fin y al cabo, es ejecutor de una herencia que se remonta más allá de la era Guardiola, que remite a sus maestros, que honra una manera de hacer las cosas, de entender el fútbol y la vida. Su equipo juega con el convencimiento que transmite el técnico a la hora de defender un plan, una idea que a veces se estrella contra un muro, pero que nunca pierde la dignidad. No tiene recodos el camino elegido. Un sendero donde, camine con quien camine, el equipo va hacia adelante. Aunque se tropiece, como el miércoles en Glasgow, o se ate las botas del revés, como ayer en la torpe segunda parte.

MALLORCA, 2 - BARÇA, 4

Mallorca: Aouate; Ximo Navarro (Marc Fernández, m.81), Geromel, Anderson, Bigas; Pina, Martí (Fontàs, m.72); Nsué, Víctor, Pereira; y Hemed (Alfaro, m.46). No utilizados: Calatayud, Arizmendi, Kevin y Brandon.

Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano (Bartra, m.83), Jordi Alba (Montoya, m.86); Xavi, Busquets, Cesc Fàbregas; Tello, Messi y Villa (Alexis, m.65). No utilizados: Song Iniesta y Pedro.

Goles: 0-1. M. 28: Xavi. 0-2. M. 43: Messi. 0-3. M. 45: Tello. 1-3. M. 54: Pereira. 2-3. M. 57: Víctor, de penalti. 2-4. M. 69: Messi.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Martí y Busquets (no podrá jugar el sábado contra el Zaragoza).

Iberostar Estadi: 15.940 espectadores.

La victoria la encarriló Xavi con el saque magistral de una falta y la firmó Messi con dos goles, que le permiten superar el récord de Pele con el Santos: 76 tantos en un año para el argentino (2012) por 75 del brasileño (1958). El partido pareció resuelto al descanso, después que Tello embocara su típico remate al palo largo llegando desde la izquierda. Pero en tres minutos, el equipo de Caparrós se metió en la contienda porque el Barcelona se olvidó de que no hay trámites ni encuentros que duren 45 minutos. No se rindieron los rojillos, que de perdidos al río. Los bermellones se fueron a por el Barcelona y lo encontraron. Hasta que les venció Messi, como suele ser costumbre.

Vilanova adelantó a Alves para abrir el campo y juntó a Villa con Messi por dentro; recuperó a Piqué, que no jugaba desde el 19 de septiembre, todo un regalo para el equipo, y se guardó a Iniesta (cuatro suplencias y cuatro titularidades). Partiendo de Busquets, buscó el pase y el control con los carriles ocupados por Xavi y Cesc Fábregas. Da igual, cambian los nombres, se retoca la posición pero se juega a lo que se juega, porque no hay más alternativa en la defensa de la idea que la de vivir con el balón en el pie buscando el gol. Y todo eso con Busquets resulta más fácil, excelente ayer en el juego de posición.

A Caparrós, que siempre fue valiente ante el Barça, el armario le dio para lo que le dio; su equipo no jugó a nada. Su mérito fue incorporarse al partido tras ser goleado en su insípida primera parte. Con media plantilla en la enfermería, renunció a tener el balón y espero que sonara la flauta, bien resguardadito atrás, acumulando nueve hombres en veinte metros sobre la frontal, metiendo el pie. De la otra parte del plan, la de salir zumbando a por Valdés, no se supo nada, hasta que aprovechó la dejadez azulgrana: Pereira fusiló a Valdés en un error de Mascherano y Victor transformó un penalti por manos de Busquets.

No le tembló el pulso al Barça, porque no le dio razones el Mallorca, siempre inferior. Los azulgrana inclinaron el campo metro a metro, pase a pase en un trabajo de profesional, limpio, sin huellas, corto y al pie… o en profundidad si se buscaba a Tello. Le encontró mucho Messi, que se sirve para dar pases y golear. Le ayudó el portero en el primero, pero el zapatazo del segundo fue monumental. Y el plan de Tito le dio resultado al Barcelona. Otra vez.

La Pulga supera a Pelé

Messi superó ayer el récord goleador de Pelé (1958) en un año natural y ahora anda detrás del que ostenta Müller (1972). El delantero azulgrana, que esta temporada marca los tantos de dos en dos (Real, Osasuna, Getafe, Madrid, Rayo, Mallorca) o tres (Deportivo) totaliza 15 en 11 jornadas de Liga —la cifra evoca de nuevo a César Rodríguez en 1950-1951—, y ya suma 76 en 2012 (64 con el Barcelona y 12 con Argentina), uno más que Pelé con el Santos (75) y nueve menos que Müller con el Bayern Múnich (85).

Messi, que no estuvo fino en el control —perdió la pelota con más frecuencia de lo normal—, y jugó por detrás del 9—primero Villa y después Alexis, quien le asistió con el pecho en el 2-4— es el décimo goleador histórico de la Liga, con 183 dianas. “A Leo le tenemos para que marque las diferencias, y le disfrutamos cada día”, aseguró Piqué. “Vamos a ayudarle a que pueda superar la marca de Müller; si hay alguien capaz de hacerlo es él”, subrayó Busquets. “No marca goles sino golazos”, corroboró Tito Vilanova.

Los tantos de Messi, y por extensión la capacidad ofensiva del equipo, contrastan con su vulnerabilidad. Los azulgrana han encajado 14 goles en 11 jornadas, una cifra que remite a la temporada 2000-01, cuando en el banquillo se sentaba Serra Ferrer (15 tantos en contra). Ni con la reaparición de Piqué, que tuvo una muy buena actuación, menguaron los errores y el Barça volvió a penalizar por fallos individuales y mala defensa de las jugadas de estrategia. El problema parece colectivo y se compensa con la facilidad para marcar en la portería adversaria

La victoria permite al Barça igualar el mejor inicio de un equipo en la Liga, en poder del Madrid (1968-69, 1991-92).

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