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‘Caso Lance Armstrong’: “El dopaje más sofisticado de la historia”

La USADA anuncia que hará públicos más de 1.000 folios con las pruebas de la culpabilidad de Armstrong

La UCI decidirá con esos datos si borra el nombre del tejano del palmarés del Tour

Armstrong, el pasado agosto. Ampliar foto
Armstrong, el pasado agosto. AFP

Como si fuera un productor de Hollywood anunciando la película más grande jamás filmada, así Travis Tygart, el director de la agencia norteamericana antidopaje (USADA), anunció desde Colorado que su organismo ya había enviado a la Unión Ciclista Internacional (UCI) las pruebas de dopaje con las que sancionó a perpetuidad a Lance Armstrong, el exciclista tejano a quien, además, quiere desposeer de los siete Tours que ganó, más que ningún otro corredor en la historia. 

“Las pruebas muestran más allá de cualquier duda que el equipo ciclista US Postal puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”, sentenció Tygart, quien rebajó, así, el alcance del caso Balco (su cara, Marion Jones) o la Operación Puerto.

En el sistema, según el director de la USADA, también participaron el médico italiano Michele Ferrari y el valenciano Luis García del Moral (ambos sancionados a perpetuidad), así como el director belga Johan Bruyneel, el preparador valenciano Pepe Martí y el médico vasco Pedro Celaya, que han rechazado los cargos y se han sometido a la decisión de un tribunal arbitral.

La USADA precisó que el informe enviado a la UCI —el organismo que debe ratificar a nivel mundial la sanción norteamericana y la pérdida de los Tours— y también a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y Corporación Mundial de Triatlón (CMT), ocupaba más de 1.000 folios. Un par de horas después, ese material precioso por la forma en que está tratado, con una introducción que parece escrita por un guionista ayudado por un historiador, estaba a disposición en la web usada.org de todo aficionado curioso (y lector en inglés) que quisiera tener una versión despiadada de la carrera de Armstrong, detallada año tras año desde su regreso del cáncer en la Vuelta de 1998, y, paralelamente, una radiografía del ciclismo en sus años, así calificados por Tygart, “más sucios”. Según el director de la USADA, entre las pruebas hay testimonios de 26 personas, 15 de ellas ciclistas, así como registros de pagos, intercambios de emails, datos científicos y resultados de análisis de laboratorios.

Nunca dio positivo. Siempre se vanaglorió de ser el deportista más controlado

El personaje que pinta el informe USADA —ambición desmedida—, un solo objetivo y todos los medios posibles para alcanzarlo, ser el más grande en el Tour el mayor número de años posible, capaz de todo por ello, —agresivo y vengativo— no difiere en absoluto, visto desde fuera, del autorretrato que pinta Armstrong en sus autobiografías. Lo que cambia es lo que hay debajo de la piel.

Pese a su crudeza, nada en el informe sorprende a quien haya leído de ciclismo en la última década. Las sospechas le persiguieron a Armstrong toda su carrera y se intensificaron cuando se retiró por primera vez, en julio de 2005. El caso Festina (1998) y la Operación Puerto (2006), por otra parte, habían permitido ya escribir otra historia del deporte, más basada en informes policiales y científicos, en hematocrito y en transfusiones, que en puertos y maillots. Varios libros de investigación sobre Armstrong ya recogían también algunas de las historias a las que el sello de la USADA, una agencia independiente financiada por el Gobierno de Estados Unidos, da, en todo caso, valor de prueba legal más que literaria.

Más de 20 testigos describen cómo se dopó sistemáticamente toda su carrera

Con recuerdos de conversaciones, de detalles, con confesiones de excompañeros (extraordinariamente locuaces Jonathan Vaughters, actual director del Garmin, y George Hincapié), el informe permite entrar y ver lo que había detrás de las puertas de las neveras, de las habitaciones de los hoteles, de las ventanas tintadas del autobús del equipo. Permite ver cómo el caso Festina cambió la forma en que se manejaba la EPO en los equipos y cómo los primeros tests de detección de EPO en el año 2000 supusieron el comienzo del dopaje sanguíneo mediante extracciones y reinfusiones de sangre. Después, la Operación Puerto en 2006 acabó con la forma tradicional de manejar las transfusiones e inauguró otra época, mucho más sutil, de dopaje verdaderamente sofisticado.

Y siempre la conexión española, inevitable, pues Armstrong vivía la mitad del año en Girona; su director, Bruyneel, en Valencia, así como el médico del equipo entre 1999 y 2003, Luis García del Moral, y el entrenador Pepe Martí, al que describen como simple mensajero y correo de sustancias prohibidas. Y vasco es Celaya, médico del equipo de Armstrong en 1998 y desde 2004 hasta 2011. Novelizando quizás en exceso la historia, el informe de la USADA traza el origen español en el ONCE de Manolo Saiz, pues de ahí partieron Bruyneel, Celaya y Del Moral.

La conexión española se multiplica a lo largo del informe: médicos, director, lugares...

Algunos de los testimonios en que se basa el informe cronológico eran conocidos antes de que los hiciera públicos la USADA. Se trata de los de Floyd Landis y Tyler Hamilton, dos compañeros de Armstrong en algún Tour que dieron positivo cuando intentaron ganar ellos mismos la ronda francesa en otros equipos.

Fue precisamente una serie de emails enviados por Landis —desposeído del Tour de 2006— a las autoridades deportivas de su país en 2010 lo que puso en marcha la investigación que destruyó finalmente al hombre que convirtió su vida en una película de gloria, drama y éxito, el huérfano criado por su madre soltera que sufre un cáncer, lo derrota y vuelve más fuerte que nunca para convertirse en el ciclista más fuerte de la historia. Y el más famoso.

Landis relató sus relaciones en Girona, las transfusiones de sangre en el equipo, el uso de EPO, y Tyler Hamilton -positivo por transfusión en 2004 y desposeído posteriormente de su oro olímpico en Atenas- hizo de su relato un libro por el que se enteró la afición mundial que a la EPO, el dopaje de la época y aún, se le llamaba Edgar o Poe, por el decimonónico escritor de Boston; que Armstrong era generoso en su distribución a sus amigos desde la reserva que conservaba en su nevera y que, por ejemplo, antes de un Tour viajó con Armstrong en avión privado desde Niza hasta Valencia, donde García del Moral y Martí les hicieron una transfusión de sangre en el hotel Sidi Saler. En el libro de Hamilton también toma protagonismo un personaje llamado Motoman, el jardinero de Armstrong en Niza, encargado durante un Tour de transportar la EPO en su moto para evitar los controles y hacérsela llegar a los corredores cuando la necesitaran.

Hamilton relata su primera transfusión con Armstrong, en un hotel de Valencia

También era conocida la declaración del exciclista Frankie Andreu, pues fue usada contra Armstrong, cuya gran defensa es que es el deportista que más controles ha pasado en su vida, más de 500, y que nunca ha dado positivo. Bajo juramento, Andreu y su esposa declararon que un día que visitaron a Armstrong en el hospital donde se recuperaba del cáncer, oyeron cómo este le decía a sus médicos que se había dopado antes con EPO y anabolizantes.

A esta época le llama Tygart, el justiciero poético, la Era de la EPO y el dopaje sanguíneo. “Y estas pruebas muestran que el código de silencio de esos años está en camino de destrucción”, dice Tygart, quien pide, para dar un paso adelante, que la UCI ponga en marcha de una vez un programa de Verdad y Reconciliación. “No podemos estar atados al pasado para siempre”.

La USADA ya comenzó a poner en práctica un programa similar para garantizar en cierta forma la inmunidad de todos aquellos que testificaron contra Armstrong admitiendo de entrada su propio dopaje y anuncia que hará públicos más de 1.000 folios con las pruebas de la culpabilidad Armstrong.

La AMA elogia el “coraje” de la USADA

AGENCIAS

El presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el australiano John Fahey, elogió hoy el trabajo de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) en la resolución del caso del ciclista Lance Armstrong. “Nos gustaría elogiar a la USADA por tener el coraje y la resolución de centrarse a trabajar en este difícil caso por el bien de los atletas limpios y la integridad del deporte”, dijo Fahey en un comunicado.

En el comunicado, la AMA anticipa que a partir de ahora “considerará cuidadosamente su contenido y las voluminosas evidencias que lo acompañan”. “El proceso seguido por la USADA ha sido apropiado y cuidadoso en todo momento y en cumplimiento con el Código Mundial Antidopaje. La Unión Ciclista Internacional (UCI) dispone ahora de 21 días para decidir si desea apelar el caso. A partir de entonces la AMA tiene 21 días para decidir si ejercerá su derecho a apelar. Mientras tanto es inapropiado que hagamos más comentarios”, agrega.

La UCI, que recibirá y deberá pronunciarse sobre el informe de la USADA, fue muy escueta en su reacción oficial, y se limitó a informar de que “examinará toda la información recibida de cara a considerar la apelación y reconocimiento, la jurisdicción y la prescripción, dentro de los términos de apelación en 21 días, como requiere el Código Mundial Antidopaje”. También advirtió de que “procurará facilitar una respuesta oportuna y no retrasar las cosas más de lo necesario”.

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