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“Que nadie llore por mí”

Armstrong, que hizo su primera aparición tras aceptar el castigo de la USADA, dice estar centrado solo en su fundación y en el "futuro"

Armstrong, durante la prueba de bicicleta de montaña.
Armstrong, durante la prueba de bicicleta de montaña. AP

Con aire tranquilo, ataviado con un maillot negro, ribetes amarillos y el logotipo de su fundación (Livestrong) en el pecho, Lance Armstrong hizo su primera aparición pública tras la tremenda polvareda que ha levantado su decisión de aceptar la sanción a perpetuidad de la Agencia Antidopaje estadounidense (USADA), que le desposeerá de sus siete triunfos en el Tour de Francia cosechados de 1999 a 2005. Sonriente, a lomos de una bicicleta de montaña después de participar en una prueba amateur en Aspen, el tejano abordó sin torcer un solo instante el gesto, incluso sonriente, las cuestiones de los numerosos representantes de los medios norteamericanos desplazados hasta Colorado para conocer sus primeras impresiones.

"Nadie necesita llorar por mí, voy a estar fenomenal", espetó con rotundidad el exciclista, acompañado por todo el séquito de trabajo que le rodea habitualmente, además de su novia Anna Hansen y su hija Olivia. Inquirido sobre el revuelo que suscitó el comunicado emitido hace dos días, en el que anunciaba su rendición definitiva en su lucha por defender su inocencia, Armstrong no mostró ni la más mínima preocupación. "¿En qué piensas ahora, Lance?", le planteó uno de los periodistas. "En estos momentos solo pienso en la comida. Me encuentro bien, pero estoy hambriento y necesito comerme una hamburguesa con queso", se descolgó el estadounidense, arropado también por un nutrido grupo de aficionados con los que se fotografió después de cruzar la línea de meta.

El tejano participó en una carrera amateur en Aspen un día después de anunciar su rendición ante la USADA

Pese a conservar la forma y desenvolverse bien por las laderas de Aspen, Armstrong fue batido por un juvenil de 16 años, Keegan Swirbul, vencedor con una renta de más de cinco minutos sobre el tejano, que alcanza ya los 40.  "Es genial sentir cómo tu trasero es pateado por un jovencito de 16 años. Tiene por delante un futuro brillante", declaró Armstrong, que solo 24 horas después tenía previsto participar en un maratón, pero que no participará finalmente en la carrera, concentrado al cien por cien en su lustrosa fundación, como el mismo se encargó de remarcar: "Tenemos un montón de cosas que hacer en el futuro. Eso es en lo único que pienso".

Armstrong, rodeado de aficionados tras la prueba en Aspen. ampliar foto
Armstrong, rodeado de aficionados tras la prueba en Aspen. AP

La Fundación Lance Armstrong, fundada en 1997, ha facturado desde entonces alrededor de 400 millones de euros para luchar contra el cáncer. Un registro que ninguna otra organización benéfica creada por un deportista estadounidense ha logrado alcanzar. "Ya no me dedicaré más a este tema [defender su inocencia], sean cuales sean las circunstancias. Me dedicaré al trabajo que empecé antes de ganar mi primer Tour de Francia: servir a la gente y a las familias afectadas por el cáncer", apuntaba en la nota que adjuntó en su cuenta de Twitter el pasado viernes; "tenemos mucho trabajo por hacer y tengo ganas de acabar con esta distracción absurda".

Su agente, Mark Higgins, confirmó además que el deportista asistirá al Congreso Mundial del Cáncer que se va a celebrar en Montreal (Canadá), del 27 al 30 de agosto. Según Higgins, Armstrong pronunciará un discurso ante miles de personas y los profesionales que trabajan en la lucha contra el cáncer. "Allí estará", zanjó el representante; "es un gran honor para él y para todos los que trabajan en la fundación".

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