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“He creado al equipo dentro de parámetros machistas”

Ana Tarrés, seleccionadora nacional, afirma que ahora es más difícil motivar a las nadadoras

Ana Tarrés recibió al dúo de nadadoras tras su actuación del martes Ampliar foto
Ana Tarrés recibió al dúo de nadadoras tras su actuación del martes EFE

Probablemente ningún entrenador en España haya trabajado más tiempo y con más éxito en un mismo proyecto de alta competición. Probablemente no exista un equipo español más consolidado que el de natación sincronizada que dirige Ana Tarrés (Barcelona, 1967) desde hace casi dos decenios. Tras la medalla de plata del martes, hoy (TVE, 16.00, hora peninsular), sus chicas volverán a la piscina para competir por su segunda metal en estos Juegos.

Pregunta. ¿Cree que los futbolistas no se entrenan todo lo suficiente?

Respuesta. En el fútbol, los niveles de profesionalización son tan altos que lo que tienes es mucho talento. El talento no suma, multiplica. Una hora de trabajo con talento vale por cuatro sin él.

P. ¿Ha entrenado a hombres?

R. No. Pero en mi grupo de apoyo, si puedo, meto hombres. Me gusta tener una visión más amplia de todo. Me gusta el sentido práctico de los hombres, menos emocional.

P. Comentaba Jon Urbanchek [técnico estadounidense] que tenía que cuidar mucho lo que decía a sus nadadoras porque no lo olvidarían y que los hombres son menos sensibles a una bronca.

R. Probablemente dependa de la educación. Yo he creado el equipo desde que las nadadoras eran muy jóvenes dentro de unos parámetros más machistas. No más gallinas en el gallinero. He querido dar una vuelta a esta actitud de las mujeres, que somos más emocionales. Nos afectan mucho las cosas personalmente y eso conlleva desventajas. Pero tenemos ventajas: somos más comprometidas, más responsables, quizá más disciplinadas. No quiero generalizar tampoco. Siempre les digo: “Vamos a dejar de ver tanto drama donde no lo hay. Vamos a seguir adelante”.

Las mujeres tenemos otras ventajas: somos más comprometidas, responsables...

P. Usted fue olímpica en 1984. ¿Han cambiado los jóvenes?

R. Cuando fui a Los Ángeles, descubrí un mundo totalmente distinto. Ahora casi nada nos hace ilusión. Hemos estado en todas partes. Antes, el deporte me permitía un estatus y una experiencia diferente. Ahora, con la globalización, esto se ha minimizado. Mis chicas más jóvenes han ido diez veces a Londres. Ahora todos tienen muchas más cosas a su alcance desde mucho más jóvenes. Es mucho más difícil motivar. He tenido dos generaciones: la del equipo al que le ha costado llegar, con lo cual cada paso se ha valorado enormemente, y la del equipo que se ha encontrado en una situación de privilegio. A veces no somos capaces de inculcarles que cada pequeño paso supuso un esfuerzo importantísimo.

P. ¿Es un reflejo de la sociedad?

R. Sí. Tengo una hija y hablo con conocimiento de causa. No sabemos qué regalo hacerle. Lo quieren absolutamente todo y no valoran absolutamente nada. Todo se compra. Nada se valora.

P. ¿No hay en España cultura de la natación de alta competición?

R. Pienso que sí hay cultura de alta competición porque hay programas. Pero los programas están llevados por personas. Es importante que los mejores estén en los mejores sitios. Hay muy buenos profesionales. Solo se trata de detectar talento: deportistas y técnicos.

P. Los entrenadores de fútbol, waterpolo o baloncesto suelen evitar la duda porque les genera inseguridad. Usted busca la incertidumbre.

R. Yo soy especialista en aprender de todo el mundo: tengo un alto sentido autocrítico. Dudo para buscar la perfección. En la competición aspiramos a ofrecer arte. Esto solo se logra si dedicas los entrenamientos a provocar el error. Trabajamos sobre el error. Así se encuentra la perfección.

Ahora se tienen muchas más cosas al alcance de la mano. Es más difícil motivar

P. ¿Se siente segura de sí misma?

R. Me he atrevido a ir contracorriente. Si la gente decía blanco, yo decía gris. Si te la juegas una vez y te sale bien, te la juegas dos y te sale bien, te la juegas tres y te sale bien… Me arriesgo. He desarrollado una capacidad para intuir lo que puede ser más ganador y para creer en ello.

P. ¿Qué le sugieren José Mourinho y Pep Guardiola?

R. Que la realidad de la mayoría de los españoles está en otro lado.

P. ¿Hay una manera más eficaz de motivación que el miedo?

R. Motiva más creer en sueños, fomentar ilusiones, buscar lo imposible.

P. ¿Se puede ser un buen entrenador y una mala persona?

R. Quizá en un periodo corto. A largo plazo, es difícil ser mala persona y buen técnico. También depende del grado de convivencia que necesite cada deporte. Si eres seleccionador, da igual. Es más fácil llevarte bien con un amigo que con tu pareja. No hace falta una negociación para todo.

P. ¿Negocia mucho con sus nadadoras?

R. Yo vivo mucho con ellas. Compartimos. Cuando compartes, estableces unos ritmos de consenso.

Dudo para buscar la perfección. Se logra si en los entrenamientos provocas el error

P. ¿Sienten miedo sus nadadoras al fracaso o a quedarse fuera del equipo?

R. Probablemente, alguna, en un momento puntual. Pero no me consta que sientan más miedo que placer.

P. Ser guapa nunca fue socialmente tan relevante. ¿Afecta esto a su trabajo?

R. No me afecta en absoluto. Lucho para que esto no sea un estereotipo, en el que encasquetar a una persona, para que el valor de la mujer lo determinen sus capacidades y su integridad, no su físico.

P. ¿Nota a sus nadadoras condicionadas por esta cultura de la imagen?

R. Hay una presión social para estar continuamente divinas de la muerte.

P. ¿No las ayuda el deporte a protegerse?

R. Obtener resultados no tiene que ver con ser guapo o no serlo. El ser mediático, sí. Ser mediático no se correlaciona con la aptitud. Estamos educando a la sociedad de esta forma. Parece que para triunfar tienes que ser guapo. Es un tema preestablecido. Si te aparece una cámara delante, te sientes más afortunado porque tienes más público. Estar solo en casa está mal visto. A la gente le cuesta cada vez más disfrutar de lo pequeño.

P. ¿Juegan sus nadadoras a la Play Station?

Me gusta el sentido práctico de los hombres, es menos emocional

R. No. Eso las diferencia de los hombres. La mujer dialoga más. Están dale que te pego. Tenemos tendencia a socializarnos un poco más. Así nos liberamos del estrés. En el nuestro, sin ser un deporte de supercontacto, el hecho de tener que sincronizar hace que la sensación de equipo sea mucho más fuerte aún.

P. ¿Qué consecuencia fuera del agua tiene la búsqueda de la sincronización?

R. Necesitas una dosis de obsesión importante para intentar parecerte lo más posible al que tienes al lado. Las chicas desarrollan una capacidad de trabajo muy por encima de la media. Son capaces de memorizar todos los ejercicios, todos sus errores y todos los errores de la otra. Anticipan situaciones para que no se note y desarrollan una capacidad increíble para improvisar. Son atrevidas.

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