La generación de oro la vuelve a armar

Una defensa de manual en un frenético final mete a España en la lucha por las medallas tras sepultar a Francia (59-66)

Marc Gasol celebra el triunfo de España.
Marc Gasol celebra el triunfo de España.Eric Gay (AP)

 Apretó los dientes Llull, se fajaron los Gasol, sacó fuerzas de flaqueza Navarro, continuó enérgico, en su salsa, Rudy Fernández y España, en un último cuarto explosivo, se coló en la semifinal olímpica que le enfrentará el viernes a Rusia. Atravesó España por el desfiladero de esos últimos diez minutos desquiciantes en los que asfixió con una defensa de manual a su sempiterno rival francés. Con coraje, inteligencia y aplomo en la sucesión de interminables minutos de tensión, logró su objetivo el equipo español.

La defensa española y el dominio del escenario dejaron patidifusa una vez más a la escuadra de Tony Parker. Paralizada por ese apretón defensivo y por la trascendencia de cada acción en el último acto, Francia se quedó tiesa. Solo acertó a sumar seis puntos. Con el puño cerrado y acciones ofensivas puntuales pero certeras, España anotó 15 puntos en ese último acto. Bastaron para permitirle cantar el triunfo y para estar en la lucha por las medallas, para persistir en el intento de meterse otra vez en la final, como en Pekín, cuando deslumbró, pese a perderla ante Estados Unidos.

Ni venía de una buena dinámica durante el torneo, tras la controvertida derrota ante Brasil o la de Rusia o los apuros ante Gran Bretaña, ni el partido ante Francia fue vistoso, ni de grandes jugadas, ni de maravillosos porcentajes, pero la extraordinaria generación de oro española volvió a exhibir su fiabilidad, su capacidad para superarse en los momentos cruciales, una cualidad suprema en los deportes de equipo.

FRANCIA, 59 - ESPAÑA, 66

Francia: Parker (15), Gelabale (4), Diaw (15), Batum (9), Turiaf (-) -cinco inicial-, Seraphin (2), Traore (2), Bokolo (-), Pietrus (10) y De Colo (2).

España: Calderón (5), Navarro (12), Rudy Fernández (9), P. Gasol (10), M. Gasol (14) -cinco inicial-, Rodríguez (-), Reyes (2), San Emeterio (2), Llull (8), Ibaka (4).

Árbitros: Maranho (BRA), Kennedy (EEUU) y Christodoulou (GRE). Sin eliminados.

Pabellón: North Greenwich Arena.

Francia deseosa de quitarse de en medio de una vez por todas a su pesadilla, a la selección que una y otra vez le cierra el paso, cuajó un primer cuarto notable con Parker sobrevolando la cancha, con Diaw y Pietrus dejando en evidencia la dificultad de Pau Gasol y la defensa española para evitar los triples. Dominó Francia de forma clara, hasta por ocho puntos (27-19). Defendió mal el perímetro el equipo español y, a su vez, no metió desde fuera el equipo español. Cabalgó Francia a su gusto, desgastando físicamente a Pau, aunque fuera con faltas, repartidas entre la batería de pívots que se turnaron en la labor de derribo y acoso.

Le costó contrarrestar a España la vivacidad de las acciones de Parker. Le pesaron su mal balance en los triples, tanto por los que recibía como por los que fallaba, su dificultad para llegar al aro rival, expresada en dos tapones de monumentales de Gelabale y Batum a Navarro. Pero supo mantenerse a flote en medio de la tempestad. También Scariolo mantuvo una defensa en zona que naufragó al principio, pero que a medida que fue avanzando el partido se le hizo más incómoda a Francia. Navarro y Marc Gasol dieron efectividad al ataque español, que echó de menos la siempre una mayor aportación de Pau, atosigado por la defensa directa del batallón francés.

Se adivinaba un final de altísima tensión, explosivo a medida que transcurrían los minutos y persistía la igualdad. Un triple de Batum dio la última ventaja a los suyos, 57-54. Scariolo puso en cancha un quinteto atípico con Llull ejerciendo de base y emparejado con Parker. Una canasta del menorquín, muy inspirado, adelantó a España (57-58). Faltaban poco más de cinco minutos. A partir de ahí se produjo un larguísimo, desesperante intercambio de tiros fallados.

Con inteligencia y aplomo en la sucesión de interminables minutos de tensión, logró su objetivo España

Cada acción se intuía trascendental. Por eso, las que encadenó España valieron su peso un oro: Rudy convirtió dos tiros libres tras una falta de Batum, le puso un tapón a Parker y Marc Gasol se las apañó para meter una canasta entre un bosque de brazos que abrió la brecha decisiva: 57-62. Faltaban 45 segundos. Falló un triple Diaw. Los franceses se desquiciaron. Turiaf le pegó un estacazo a Rudy que le dejó KO y Batum otro que provocó un amago de tangana. Ganó España, la generación de oro ratificó su fiabilidad en los momentos de mayor exigencia. Eso es lo que diferencia a los grandes de verdad de los que aspiran a serlo, a la España de los Gasol, Calderón, Navarro y compañía, de la Francia de Parker.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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