Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Serena nunca se rinde

La estadounidense, primera campeona treintañera en 22 años, logra ante Radwanska (6-1, 5-7 y 6-2) su quinta corona en Londres

Serena Williams celebra en el suelo la victoria ante Radwanksa
Serena Williams celebra en el suelo la victoria ante Radwanksa AP

Es julio en Londres, pero bien podría ser octubre. Sopla el viento y bajan las temperaturas. Pese a que la grada se abriga, Serena Williams arranca como un torbellino: es 3-0 en 16 minutos, tras un primer juego de servicio de la polaca Radwanska que dura casi diez minutos, ve 16 puntos disputados y 5 deuces alcanzados. Todo parece listo para que la estadounidense levante su quinto Wimbledon y su decimocuarto grande. Su contraria está enferma. Su tenis rebosa sutileza e inocencia. Llega entonces la lluvia, se detiene el partido, y los nervios atenazan a Serena como si fuera una principiante: tras el cierre del techo, pasa de dominar set y break arriba a verse disputando el duelo en la tercera manga. Gana 6-1, 5-7 y 6-2 porque más potentes son su tiros, más inteligentes son su saques y mayor es su capacidad para poner a correr a Radwanska a lo ancho de la pista.

Serena Williams celebra con un salto su quinto Wimbledon.
Serena Williams celebra con un salto su quinto Wimbledon. AFP

Entonces, Serena rompe a llorar. “Casi no lo cuento hace unos meses, cuando estaba en el hospital. Gracias por toda vuestra ayuda”, le dice sobre el césped a los miembros de su equipo, recordando la embolia pulmonar que a punto estuvo de costarle la vida en 2011. “Siempre quise todo lo que Venus tiene”, bromea, porque acaba de igualar los cinco títulos en Londres de su hermana, que la sonríe desde la grada y luego la acompaña en la final del dobles. “Nunca soñé que podría volver aquí. Nunca hay que rendirse”, se despide

A los 30 años, Serena es la primera treintañera que gana un grande desde Martina Navratilova en 1990 (33 años). Sus dudas durante el partido, todos esos puntos de break desaprovechados, todos esos golpes mal elegidos que culminan en un triunfo, son el testimonio de una carrera construida siempre a contracorriente, e independientemente de las dificultades: Serena nunca se rinde.

La menor de las Williams completó además la jornada conquistando, junto a su hermana Venus, el título de dobles tras vencer a la pareja checa formada por Andrea Hlavackova y Lucie Hradecka en dos sets 7-5 y 6-4.

Más información