Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sharapova, a un partido del número uno

La tenista rusa vence a la estonia Kanepi 6-2 y 6-3 y ya está en semifinales

Revés de Sharapova en su victoria ante Kanepi Ampliar foto
Revés de Sharapova en su victoria ante Kanepi Getty

“Me siento como una vaca sobre hielo”, dice Maria Sharapova de sus movimientos sobre arcilla en 2008. “Ahora trabajo con un preparador físico japonés que me está ayudando en eso”, cuenta en 2012 la misma tenista, puesta ante la oportunidad de lograr algo verdaderamente grande. Si la rusa gana a la checa Petra Kvitova, volverá a ser la número uno cuatro años después. Si luego se impone en la final a la rival que salga del cruce Errani-Stosur, conquistará el único grande que le falta y completará el Grand Slam. Está claro que algo ha cambiado en su juego: de caerse como si se apoyara sobre hielo ha pasado a deslizarse sobre la arcilla, como muestra que haya ganado cuatro de sus últimos cinco títulos sobre esta superficie.

“Pero Petra”, dijo la candidata sobre las semifinales y tras ganar 6-2 y 6-3 a la estonia Kanepi en cuartos; “es extremadamente peligrosa cuando está inspirada”. En el inestable circuito femenino, donde es difícil encontrar competidoras con cara y ojos, la rusa es de lo más fiable: en 2012, acumula dos victorias sobre tierra. Su vuelta al trono supondría un alivio para los ejecutivos de márketing. Su cruce con Kvitova es una esperanza para su circuito: tras medirse en la final de Wimbledon 2011 (ganó la checa), las semifinales del Abierto de Australia 2012 (ganó la rusa) y ahora en las de Roland Garros, están sentando las bases para un rivalidad de las que cuentan. “Jugar contra Maria siempre es un reto, porque es top”, contó Kvitova, para muchos la esperanza del tenis. Una tenista que cierra con un ace su primer gran título (Wimbledon), no es una tenista cualquiera.