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Los italianos, divididos entre el ‘catenaccio’ o el toque

Chiellini, caudillo del Juventus, es partidario de moderar la aventura del toque introducida por el seleccionador italiano

Giorgio Chiellini, durante una rueda de prensa en Cracovia. Ampliar foto
Giorgio Chiellini, durante una rueda de prensa en Cracovia. AFP

El núcleo duro de la selección italiana ha coincidido durante décadas con el del Juventus. Esta Eurocopa repite el ritual de poder e influencia que condicionó a Italia en 1982 y en 2006, cuando conquistaron sus últimas Copas del Mundo. Caudillos como Zoff, Bettega, Rossi, Cabrini, Cannavaro y Camoranesi, han cedido el paso a Buffon, Pirlo, Bonucci y Chiellini. A todos ellos les resulta más cómodo jugar con 5-3-2 del Juventus de Conte que con el 4-3-3 de la Italia de Prandelli.

Por mucho que Cesare Prandelli, el director técnico, se haya esforzado en los últimos años por inculcar unos principios de toque y posesión del balón, el grueso del equipo está compuesto por futbolistas que se sienten más cómodos de otra manera. Giorgio Chiellini, el huesudo jefe de la defensa del Juventus, es uno de los representantes de este movimiento hacia lo que todos en Italia gustan de llamar “el equilibrio”. Más que un cambio de esquema, lo que está en discusión es un cambio de actitud y de hombres. La consecuencia puede presentarse en el partido contra España, el próximo sábado, en donde, de aplicarse lo ejercitado en los últimos días, Thiago, un medio centro con sentido de la marca, relevaría a Montolivo, un espíritu libre.

Da igual 3-5-2, 4-3-3, 4-4-2… Lo que importa es la disponibilidad de ánimo, el entusiasmo de todos"

Chiellini, que ha sido titular en 17 de los 19 partidos que ha dirigido Prandelli, se mostró prudentemente satisfecho ante la evidencia de que su entrenador se cuestione su preocupante vocación de ir al ataque. “Será el entrenador el que decida”, avisó, con un cuidado tono de corrección política, cuando le preguntaron por su opinión de implementar una defensa de tres centrales. “Si el míster decide hacer una cosa es porque le convence lo que hacemos en las prácticas. Daniele de Rossi es un grandísimo jugador. Tiene todo el potencial, las características, para hacerlo bien como tercer defensa. Jugó en esta posición en la ida de la Copa contra el Juventus y fue el mejor en el campo. No me preocupa en absoluto. Prepararemos el partido contra España al detalle. El primer partido siempre es difícil. Pero que sea contra España lo complica más”.

Cesare Prandelli charla con Chiellini durante un entrenamiento. ampliar foto
Cesare Prandelli charla con Chiellini durante un entrenamiento. AFP

“Es correcto valorar todas las posibilidades tácticas hasta el final”, prosiguió Chiellini, con una moderación que sonó fingida porque todos saben que lo que él quiere es jugar con tres centrales y un par de pivotes por delante. “Un entrenador como el míster ve en el campo lo que necesita el equipo para encontrarse a su aire. Hay que valorarlo todo. De nuestra parte debemos estar convencidos en aquello que hacemos. Aunque el entrenador de marcha atrás. Como jugadores estamos acostumbrados a cambiar de sistema de juego. Da igual 3-5-2, 4-3-3, 4-4-2… Lo que importa es la disponibilidad de ánimo, el entusiasmo de todos para ayudarnos unos a otros a alcanzar el objetivo. Sin esa base es inútil hablar de esquemas”.

“Los cambios son relativos”, ponderó el defensa. “En la Juve estamos acostumbrados a jugar con tres atrás. Pero se le da demasiada importancia a este cambio. Los factores que cuentan son otros”.

En la Juve estamos acostumbrados a jugar con tres atrás. Pero se le da demasiada importancia a este cambio"

Le preguntaron cómo frenar a Iniesta y el veterano de la Eurocopa de 2008 esbozó una respuesta meditada: “Creo que la identidad del juego español prescinde de los intérpretes. Somos conscientes de que encontraremos al equipo que ha hecho historia en los últimos cuatro años y que probablemente ha comenzado a creer en sus posibilidades cuando nos venció hace cuatro años en Austria. Con el gran respeto que me merecen, intentaremos hacer nuestro partido pensando que también para ellos será difícil jugar contra Italia”.

Invitado a visualizar el duelo del próximo sábado, Chiellini hizo alarde de su maestría para los discursos protocolarios. Desplegó tantos formulismos que cuando acabó la frase no había dicho nada. “Como en cada partido”, arrancó, “tendremos que contener al adversario y estudiar sus virtudes para limitarlas y sus defectos para aprovecharlos. No podremos pasarnos todo el partido esperándoles en nuestra área, en busca de un contrapié, durante 90 minutos. Intentaremos desarrollar lo que ha sido nuestro juego últimamente. Tener el balón y conquistar el espacio no sólo con contragolpes esporádicos sino también con maniobras más prolongadas de ataque. El partido estará marcado por el respeto. Por la máxima concentración”.

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