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El Málaga resuelve a cañonazos

Los de Pellegrini firman tres dianas desde fuera del área y se asientan en zona europea costa del Getafe (1-3)

Resumen del partido. 

Dos cañonazos desde fuera del área, uno del recién incorporado Eliseu y otro de Toulalan, el gran desatascador del Málaga, y una última vaselina de Cazorla desde 40 metros dieron la victoria a los andaluces contra el Getafe en un encuentro en que los dos equipos parecían haberse conformado con repartirse el juego y los puntos en dos mitades simétricas. Los de Pellegrini cerraron un ciclo de cinco derrotas consecutivas a domicilio y se afianzan en los puestos europeos. Los madrileños, por el contrario, ven alejarse su sueño de escalar posiciones en la tabla.

GETAFE, 1-MÁLAGA, 3

Getafe: Moya; Valera, Cata Díaz, Alexis, Mané; Barrada (Sarabia, m. 62), Juan Rodríguez, Lacen, Diego Castro (Pedro León, m. 80); Miku (Arizmendi, m. 68) y Güiza. No utilizados: Codina; Miguel Torres, Rubén Pérez y Gavilán.

Málaga: Caballero; Gámez, Weligton, Mathijsen, Monreal; Toulalan, Recio (Eliseu, m. 46), Cazorla, Isco (Joaquín, m. 46); Seba (Demichelis, m. 70) y Rondón. No utilizados: Kameni; Maresca, Duda y Van Nistelrooy.

Goles: 1-0. M. 42. Diego Castro. 1-1. M. 56. Eliseu. 1-2. M. 82. Toulalan. 1-3. M. 89. Cazorla.

Arbitro: Undiano Mallenco. Amonestó a Isco, Valera, Recio, Lacen y Rondón.

Unos 10.000 espectadores en el Coliseum Alfonso Pérez.

El Málaga logró una victoria engañosamente amplia, por más que la segunda parte fuera casi de su exclusiva propiedad. Resulta que en la primera, mostraron su cara más melancólica y apagada, mientras el Getafe se adueñaba del balón. Solo el gol de Diego Castro al filo del descanso rescató del sueño al semidesierto estadio getafense. Los de Luis García, batalladores y mañosos, controlaban la posesión y llegaban con desahogo a las inmediaciones del área de Caballero. Así, Diego Castro, tras un pase perfecto de Valera, adelantó al Getafe.

Tras el descanso, Pellegrini buscó dar músculo y verticalidad a su equipo con la entrada de Eliseu y Joaquín. En ese momento se planteó un nuevo partido. El Málaga comenzaba a llegar al área de Moyá con mayor velocidad y profundidad. Dio resultado. Eliseu recogió el cuero en el vértice del área izquierda y soltó un derechazo, su teórica pierna mala, para colar el cuero en la escuadra contraria. Toulalan cogió el relevo, con otro derechazo desde la frontal, que acarició el mismo palo antes de que el balón reposara en la red. El duelo ya se había volteado. Pero quedaba la guinda, el gol definitivo, una vaselina desde la derecha que cogió a Moyá adelantado y demostró por qué Cazorla es el gran referente de su equipo.

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