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La sequía de Bryan Habana

El ala sudafricano intentará contra Namibia convertirse en el máximo anotador de ensayos de su selección

El seleccionador sudafricano, Peter De Villiers, recupera a una de sus piezas claves para enfrentarse a Namibia (mañana, 10.00; C+ Deportes): Bryan Habana. El ala es un acumulador de records: ha sido el jugador que menos partidos ha tardado en anotar tres ensayos (dos), ha plantado el oval en la línea de marca de todas las grandes potencias del rugby y, en 2007, igualó el récord de 8 tries en un Mundial del legendario ala neozelandés Jonah Lomu en su primera participación en el torneo. Pero hay un hito que se le está resistiendo más de la cuenta, el de ensayos anotados con la camiseta verde de los Springboks. Desde el 26 de junio de 2010, está empatado a 38 con Joost van der Westhuizen.

La explosión de Habana se produjo precisamente hace cuatro años, en el Mundial de 2007. Fue uno de los principales artífices de la victoria de los sudafricanos en el torneo, no solo por sus ensayos sino también por su aportación defensiva, pero sobre todo sorprendió su velocidad. Ese año, además de ser nombrado jugador del año por la Federación Internacional de Rugby, se convirtió en una figura mediática. Esa fama le llevó a hacer un anuncio donde corrió contra un guepardo en una campaña de lucha de lucha contra la extinción del animal.

Ahora, pese a conseguir anotar sigue siendo uno de los "mandamases" del vestuario. Habana se quita presión y resta importancia a su sequía, la más larga desde que debutara con su selección en 2004. "Siempre he dicho que lo importante es el equipo", asegura; "no necesito anotar ensayos, puedo contribuir con liderazgo o con placajes de cobertura. Si llega el try número 39, bienvenido sea, pero si ganamos 150-0 sin él seré igual de feliz". Pero pese a estas declaraciones, en los últimos años ha bajado su aportación en puntos a los Sprinboks. En sus primeros 34 partidos anotó 30 ensayos, mientras que en los últimos 37 solo ha conseguido ocho.

Aun así, su entrenador no ha dejado de confiar en él y tiene claro que: "Aporta una energía especial". Al igual que su pupilo, De Villiers, sabe que lo importante es el resultado final. "Si consigue su récord anotador, pero el equipo pierde ¿De qué vale?", explica; "además, en cuanto vea que un jugador antepone sus intereses personales a los del conjunto, yo mismo lo mandaré para casa". Por ahora, no lo ha hecho ni parece probable que Habana le dé razones para ello.

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