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Un empate de miedo

El Sporting salva un punto al final frente a un Levante que tiró de experiencia y de Caicedo

La herida del Sporting es preocupante cuando no es capaz de superar al Levante , el más flojo visitante de El Molinón esta temporada. El oportunismo de un delantero en racha, Caicedo, fue suficiente para agudizar la depresión que sufre el sportinguismo, sólo comparable a la de aquel desastroso inicio en la primera temporada post-ascenso. La cercanía del parón navideño juega a favor de Preciado, que tendrá una semana más para intentar arreglarlo en La Coruña y comer el turrón en el banquillo rojiblanco.

La vuelta de Diego Castro no activó al Sporting, incapaz de crear una sola oportunidad en el primer tiempo. El Levante, con menos urgencias, sólo se preocupó de resguardar su área, aunque Reina tuvo que jugársela dos veces ante Castro, en una salida fuera del área que le costó una tarjeta y en un despeje al límite en el área que los locales reclamaron como penalti.

SPORTING, 1; LEVANTE, 1

Sporting: Juan Pablo; Lora, Botía, Gregory, José Ángel; Eguren; De las Cuevas (Nacho Novo, m. 71), Sergio Álvarez (Carmelo, m. 46), Rivera, Diego Castro; y Sangoy (Barral, m. 59). No utilizados: Raúl; Iván Hernández, Canella y Luis Morán.

Levante: Reina; Javi Venta, Ballesteros, Nano, Juanfran; Pallardó, Xavi Torres; Xisco Nadal (Xisco Muñoz, m. 82), Rubén Suárez (Sergio, m. 58), Juanlu; y Caicedo (Rafa Jordá, m. 76). No utilizados: Munúa; Robusté, Del Horno y Stuani.

Goles: 0-1. M. 71: Caicedo se adelanta a Juan Pablo casi sobre la línea de puerta. 1-1. M. 79: Eguren cabecea un centro de Diego Castro.

Árbitro: Delgado Ferreiro. Amonestó a Sergio Álvarez, Carmelo, Reina, Nano, Juanfran, Rubén Suarez y Rafa Jordá.

Unos 18.000 espectadores en El Molinón.

Tras el descanso, el Sporting recordó vagamente a aquel equipo intenso, ágil y atrevido que se buscó la vida para mantenerse en Primera. El Levante tiró de la experiencia de su defensa para guardar el cero en su portería y, en el lanzamiento de una falta aparentemente intrascendente, ponerse por delante sin más mérito que el oportunismo de Caicedo, que cumplida su misión se fue a descansar.

Con el agua al cuello y sin excesivos argumentos futbolísticos, el Sporting tiró de casta, lo suficiente para salvar el empate en una jugada protestada por el Levante por falta de Barral a Nano, previo al cabezazo fácil de Eguren. Un punto frente al Levante, en otras condiciones, hubiese sido recibido como un drama, pero el susto había sido tan grande que a la gente no le quedó resuello ni para protestar.

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