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Un chico travieso lidera al Athletic

Muniain, artífice de la goleada rojiblanca a un débil Getafe

Quien le mire a la cara se dará cuenta de que Muniain es sobre todo un futbolista travieso , capaz de sortear defensas en una carrera de 60 metros como de intentar convertir un saque de banda en un saque de esquina. Si cuela, cuela. Lo primero sucedió, lo segundo fue un intento que delata la habilidad de un jugador de 17 años que se convirtió en protagonista cuando todos esperaban a Llorente, Javi Martínez y compañía.

Cuando, sobre todo, el Getafe no contaba con él y el chico se largó un pase magistral a Toquero que acabó en un rechace que Iraola empalmó (por segunda vez en la temporada) desde fuera del área de forma impresionante. Luego, el muchachito se sacó un penalti por obra y gracia de la picardía que transformó otro defensa, San José. Todo en 11 minutos de partido.

ATHLETIC 3 - GETAFE 0

Athletic: Iraizoz; Iraola, San José, Ustaritz, Koikili; Susaeta (De Marcos, m.63), Gurpegui, Orbaiz, Muniain (Gabilondo, m.76); Toquero (David López, m.72) y Llorente.

Getafe: Codina; Pintos, Cata Díaz, Rafa, Marcano; Boateng; Pedro Ríos (Arizmendi, m.66), Víctor Sánchez (Casquero, m.46), Albín, Manu del Moral (Miku, m.69); Colunga.

Goles: 1-0, m.5: Iraola. 2-0, m.11: San José, de penalti. 3-0, m.82: Gabilondo.

Árbitro: Estrada Fernández (Comité catalán). Mostró tarjeta amarilla a los locales Iraola y Javi Martínez, y a los visitantes Rafa, Víctor Sánchez, Pintos, Boateng y Arizmendi.

Unos 32.000 espectadores en San Mamés.

Muniain, de pronto, era el perejil, la salsa y la carrillera izquierda, desquiciando a Pintos, y de paso a Míchel que pedía una y otra vez un marcaje más ajustado al chavalín convertido en protagonista, en el alma de un equipo que vivía de su electricidad. Cuando el Getafe se enteró, perdía por 2-0, no había visto el balón y no sabía cómo anular a aquel diablo. Lo tenía claro con Llorente. Con Munian, no. A la media hora dio señales de vida con un mano a mano de Colunga que salvó Iraizoz.

Si Muniain amargó a Pintos, Iraizoz fue la pesadilla de Colunga, al que le sacó después un cabezazo. Pero en más ocasiones perdonó el Athletic al Getafe, incluido Llorente en dos cabezazos que normalmente marca saludando a un amigo en la grada. Cuando el Getafe de Boateng, su faro, consiguió el balón, ya había perdido el partido. Era más una cuestión de honor y de estilo. Incluso recibió un tercer gol, de Gabilondo, en una contra.

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