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La policía detiene un concierto de Rocío Saiz en el Orgullo de Murcia cuando la cantante enseña los pechos

La cantante, exlíder de Las Chillers, llevaba 10 años quitándose la camiseta al interpretar la canción ‘Como yo te amo’, sin que causara mayor problema

Rocío Saiz, música y artista.Foto: MASSIMILIANO MINOCRI | Vídeo: EPV

Desde hace 10 años, la cantante Rocío Saiz da conciertos y en esos conciertos canta una canción, y durante esa canción, que es una versión del Como yo te amo (célebremente interpretada por Rocío Jurado y Raphael), se quita la camiseta. Es parte de la performance, ya esperada por el público. Es cuando exclama: “¡Para todos aquellos que dicen que las mujeres tenemos que ser discretas!”. Su mensaje de visibilización del cuerpo femenino no llega demasiado lejos: las redes sociales censuran los vídeos donde se ve su desnudo.

Aunque no suele tener problemas con esa parte de su show, este sábado, en el festival del Orgullo LGTBI de Murcia, las cosas han sido diferentes. Cuando Saiz se dispuso a interpretar la canción, en un escenario montado en la plaza del Cardenal Belluga ante un público enfervorecido, y se quitó la camiseta, el concierto se paró, ante la desorientación del público. ¿Qué pasaba? La organización avisó a la artista de que la policía había ordenado detener en seco la actuación.

“Cuando me quité la camiseta vinieron los de la organización y me dijeron que, o me cubría, o los policías me llevaban esposada”, relata Saiz a EL PAÍS. Una persona de la organización, como se ve en los vídeos recogidos en las redes sociales, se subió al escenario con una bandera multicolor, propia del colectivo LGTBI, para taparle los pechos. El público mostraba su cabreo abucheando y gritando “libertad”. “Cuando le tapan el pecho con la bandera arcoiris, es de lo más contradictorio y doloroso que he visto”, escribe en redes el tuitero @juanfitipaldi, que estaba presente. “La pobre chica de la organización estaba superagobiada porque le estaban todo el rato atosigando los policías”, dice Saiz. Los organizadores también le hicieron saber que aquel era su show y que si decidía no continuar lo entendían y lo apoyaban políticamente.

Así que la artista decidió acabar el concierto después de hacer dos canciones más. Al final se volvió a quitar la camiseta, porque forma parte de la dramaturgia del momento. “Según terminó el concierto, nada más bajar las escaleras, un policía nacional me pide la documentación”, dice Saiz, que se negó a mostrarla. Una concejala socialista (en las pasadas elecciones el PP arrebató al PSOE la Alcaldía por mayoría absoluta) y un trabajador de seguridad del escenario trataron de mediar con la policía, sin éxito. Al dirigirse al camerino, siempre según el relato de la artista, aparecieron otros dos policías que le impidieron el paso hasta que no hablase con el inspector. “Yo solo quería coger mis cosas e irme, me negaba a hablar con el inspector, y menos sin testigos”, añade.

Al final apareció el inspector. “Estaba algo enajenado. Me dijo que probablemente yo no sabía lo que era trabajar, pero que él estaba haciendo su trabajo”, dice la cantante. El policía le explicó que una ley prohibía quitarse la camiseta y que estaba alterando el orden público. “Me dijo que le pidiera perdón o que me llevaría esposada”, dice Saiz, “pero también me negué. Estaba obsesionado porque me sometiese”. Así, recibió una denuncia por alteración del orden público, desacato a la autoridad y exhibicionismo. Lo que más le molesta a Saiz es que si hubiera sido un hombre el que se hubiera quitado la camiseta no hubiera pasado nada: “Eso al parecer no está prohibido por la ley”, se queja, visiblemente indignada.

La Asociación de Mujeres de la Industria de la Música (MIM) ha emitido un comunicado en redes sociales donde lamentan el incidente. “Tal y como dice Rigoberta Bandini, parece que nuestras tetas les asustan o somos nosotras quienes les asustamos y por eso hay que reducirnos, callarnos, detenernos e intimidarnos, en definitiva, frenarnos, privarnos de nuestros derechos y nuestras libertades”. Desde MIM denuncian la acción represiva contra Saiz: “No podemos tolerar esta involución, y ni las mujeres ni el colectivo LGTBIQ+ pueden ni deben volver a vivir el señalamiento, la coartación de sus libertades y el miedo a ser quienes son”.

El político de Más Madrid Eduardo Rubiño, ahora concejal del Ayuntamiento de Madrid, también ha condenado los hechos en Twitter: “La España donde algunos imponían su moral y dictaban cátedra sobre el cuerpo de las mujeres no puede regresar”. Curiosamente, no es la primera vez que Saiz sufre un percance de este tipo en la región de Murcia. En 2018, en el festival B-Side de Molina de Segura, actuó al frente de Las Chillers, y se quitó la camiseta. El Partido Popular de localidad pidió cuentas a la alcaldía y calificó el espectáculo de “soez y vergonzoso”. Según escribieron en Twitter fue ”un espectáculo irrespetuoso, carente de valores, erótico... en un recinto público con acceso y presencia de menores”.

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Sobre la firma

Sergio C. Fanjul
Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) es licenciado en Astrofísica y Máster en Periodismo. Tiene varios libros publicados y premios como el Paco Rabal de Periodismo Cultural o el Pablo García Baena de Poesía. Es profesor de escritura, guionista de TV, radiofonista en Poesía o Barbarie y performer poético. Desde 2009 firma columnas y artículos en El País.

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