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Los mundos de García Márquez salen a ver mundo

Austin acoge la primera gran exposición del archivo del Nobel. La muestra viajará a México en noviembre

El escritor colombiano Gabriel García Márquez, rodeado de periodistas en Monterrey (México), en 2002
El escritor colombiano Gabriel García Márquez, rodeado de periodistas en Monterrey (México), en 2002 Agencia Associated Press

Gabriel García Márquez decía que solía despertarse temprano desde los 17 años para sentarse a llenar las páginas en blanco. Aquella rutina tuvo una feliz variación el 10 de octubre de 1982, cuando alguien de la Academia Sueca lo llamó a su casa de Ciudad de México para anunciarle que había ganado el Premio Nobel de Literatura.

Aquel momento quedó inmortalizado por Rodrigo García, el segundo hijo de su matrimonio. La fotografía, que cuenta con un pie de foto escrito por García Márquez, es una de los miles de piezas que conforman el archivo del Nobel, custodiado desde 2015 por el Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin. La colección incluye también los 577 telegramas que le felicitaron por el galardón firmados por editores, mandatarios, estudiantes y escritores.

El centro ha inaugurado la primera gran exposición del gigantesco archivo, del que se han digitalizado más de 27.000 imágenes disponibles en línea desde 2017. Gabriel García Márquez, la creación de un escritor global pretende explicar la transformación de un niño criado por sus abuelos en Aracataca, pueblo del Caribe colombiano, hasta su consagración mundial. Todo este viaje es contado por docenas de objetos. Álvaro Santana-Acuña es el comisario de la exposición y autor de Ascent to Glory, un libro sobre cómo García Márquez escribió Cien años de soledad y cómo se convirtió en un clásico global que estará disponible en junio de este año.

La muestra se detiene en la relación del escritor con México. Gabo arribó sin papeles con su familia al país en 1961 y tuvo que dedicarse a escribir guiones cinematográficos y a editar revistas populares como Sucesos para todos para tener ingresos. Su vida allí también le sirvió para familiarizarse con otras figuras como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Julio Cortázar, y con personajes como Juan Rulfo, el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y Luis Buñuel. Una de las salas de la exposición aborda este periodo y será ampliada con documentos especiales cuando esta viaje a México, al Museo de Arte Moderno en noviembre.

“Estamos encantados de poder compartir la historia de cómo se hizo Cien años de soledad, que también es la historia de cómo García Márquez se hizo escritor”, señala Stephen Enniss, el director del Harry Ransom Center. Así, otro de los espacios del recorrido está enteramente dedicado a esta obra maestra, que el propio autor aseguró haber escrito en 18 meses entre 1965 y 1967, fecha de su publicación. Sin embargo, las primeras imágenes lo visitaron mucho antes. “Gabo tiene la primera idea en 1950, pero no se sentó a escribirla sino hasta mucho después”, señala Santana-Acuña, académico del Whitman College del Estado de Washington. Varios objetos mostrados matizan la idea del genio de la gran idea y que trazan un constante método creativo de trabajo. “Gabo escribió una novela sobre la soledad con mucha compañía”, añade.

El comisario augura una “gran sorpresa” en la quinta sala, donde los visitantes de la exposición podrán ser testigos del proceso de “carpintería literaria”. “Verán los manuscritos corregidos, recortados y mejorados” de El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada o El amor en los tiempos del cólera. Muchas de estas páginas hablan del día que tuvo el genio. En las que no estaba contento, la acción moría a medio camino y con ella el manuscrito.

En otras puede verse al escritor en flujo: no miraba hacia atrás, sin importar que la cuartilla estuviera llena de dedazos y fallos ortográficos. Y también el autor pragmático dispuesto a olvidar virguerías. “En Del amor y otros demonios tiene una frase magistral escrita a mano que suprime finalmente porque no mueve la acción hacia adelante”, cuenta Santana-Acuña. Esa es la dirección que siempre tomó la fulgurante trayectoria de García Márquez. Nos lo dicen sus objetos.

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