Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Lagarce vuela de nuevo

Oriol Broggi abre la temporada del Teatre de la Biblioteca de Catalunya el 12 de febrero con 'Només la fi del món'

Una escena de 'La bona persona de Sezuan', dirigida por Oriol Broggi en 2019.
Una escena de 'La bona persona de Sezuan', dirigida por Oriol Broggi en 2019.

“En Francia se ha hecho y se hace muchísimo. Incluso está en el repertorio de la Comédie”, me dice Oriol Broggi. “Jean-Luc Lagarce es menos conocido aquí que Koltès, pero yo les veo un paralelismo: la misma pasión por la vida y el teatro. Y los dos murieron jóvenes, ambos de sida”. Broggi me cuenta que Lagarce publicó 25 obras, muy valoradas, pero su verdadero éxito llegó en la recta final, Juste la fin du monde (1990), que con el título de Només la fi del món, en la versión catalana del actor Ramon Vila, abrirá la temporada del Teatre de la Biblioteca de Catalunya el 12 de febrero.

“La traducción castellana de Cristina Vinuesa, Tan solo el fin del mundo, es muy buena”, sigue Broggi, “pero la de Vila es estupenda. Yo no sabía cómo respirar el texto. Me parecía muy duro y a la vez muy bello: seguí leyendo y comprendí por qué había fascinado a tanta gente. Y también me atrapó a mí. En 2016, por cierto, la llevó al cine Xavier Dolan, y ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes”.

Es una función para cinco actores. Louis (David Vert) es el hermano mayor de la familia, un escritor que se dirige a nosotros para contarnos que vuelve a casa, ausente largo tiempo, porque le queda poco de vida. Es una familia, me cuenta Broggi, con grandes dificultades para relacionarse. “Una vez has entrado en sus códigos, tienes la sensación de que tú y los intérpretes vais descubriendo los personajes a cada momento. Hay un padre muerto que no aparece. La madre (Muntsa Alcañiz) habla de él, pero sin afecto. La hermana pequeña, Suzanne (Claudia Benito), quiere escapar del pueblo, como hizo Louis a su edad. Antoine (Sergi Torrecilla), el mediano, lleva desde la adolescencia trabajando en una fábrica, y es infeliz con Catherine (Màrcia Cisteró). Gente que se encuentra en un espacio vacío, y que siente envidia de la sensibilidad de Louis. Y Louis dice que en su casa ha habido demasiado miedo, y que no ha logrado gritar lo suficiente en la vida".

“Llevamos dos semanas de ensayos. A mí me hace pensar un poco”, dice el director, “en una mezcla entre Eugene O’Neill y Thomas Bernhard. Estamos de acuerdo en que no queremos caer en una pornografía del sentimiento. Últimamente se ha caído un poco en eso, en regodearse en el dolor. Me dicen que incluso a Van Hove le ha pasado. Y si no aprendes del dolor, es masoquismo”. Tras Només la fi del món, Broggi quiere montar Assedegats (Assoifées), de Wajdi Mouawad, una pieza breve “con tres jóvenes sedientos de vida, de belleza, de absoluto”, y una comedia italiana con Clara Segura, todavía por decidir, “para que entre un poco de bonhomía". "También me apetecía que con La Perla volviéramos a hacer trabajos de grupo, muy desnudos, sin apenas escenografía. De grupo o de dúo. Quiero hacer un espectáculo a partir del cuento precioso que hizo Carver sobre la muerte de Chéjov. Hay gente que me dice que tengo tendencia a hacer historias tristes. Siempre les digo: 'Esta será la última”, ríe.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >