LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las librerías, amenazadas por el virus y la competencia desleal

Establecimientos consultados priorizan la salud de sus trabajadores y lamentan la ausencia de control sobre Amazon

Librería Cervantes y compañia, en Madrid.
Librería Cervantes y compañia, en Madrid.

“No creo que vayamos a salir de esta como librería, pero no podemos seguir atendiendo al público y poner en riesgo a los mensajeros que llevan los pedidos a casa”, contesta al otro lado del teléfono Miren Elorduy, de Mujeres y Compañía, en Madrid. Desde el principio del coronavirus han cerrado “a cal y canto”, web incluida, y se enfrentan a unas pérdidas superiores a los 5.000 euros. Estos son los gastos mínimos de alquiler, salarios y luz al mes. A partir de ahí, suma y sigue. “Los libros no son un objeto de primera necesidad, no podemos jugar con la salud de los repartidores y no podemos ponernos al nivel de Amazon en ese sentido, que reparte sin control. Esto va a ser muy largo y ante esta situación debemos estar aliados como comunidad y no contribuir a la expansión del virus”, cuenta Elorduy.

La librera reclama al Gobierno la moratoria de los alquileres, para empezar. Describe un sector muy delicado y precarizado, cuyos trabajadores son muy vulnerables. Isabel Sucunza, de la librería Calders (Barcelona), asegura que en estas dos semanas de inactividad van a perder una caja de 15.000 euros. Como Elorduy cree que es una “locura” pedir la apertura de las librerías, tal y como ha hecho la Federación de Cámaras del Libro (FEDECALI) al Ministerio de Cultura para su traslado al Gobierno.

Ninguna de las librerías consultadas por este periódico se ha sentido representada por esa organización en la mayoría de sus reclamaciones, tampoco en el punto en el que se pide agilizar los procesos de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en tanto dure la situación de emergencia. Paco Goyanes, de Cálamo (Zaragoza), pide paciencia y solidaridad con los repartidores. “Los libros no son prioritarios. Ahora, en plena crisis, no necesitamos leer la última novedad. Hay que cortar la venta de Internet, Amazon incluido. Los libreros no podemos entrar en su juego y poner en riesgo a la población”, sostiene.

Entre las medidas que FEDECALI reclama al Gobierno destaca un plan de compra para las bibliotecas de todo el territorio español, con una aportación pública de 50 millones de euros (a pagar la mitad por la Administración central y el resto por las administraciones autonómicas). Estas adquisiciones se harían a librerías de proximidad, lo que paliaría el golpe de la recesión cuando se supere la crisis sanitaria. Y una de las propuestas más importantes para la supervivencia de estos comercios: modificar la Ley de Contratos del Estado y ampliar de 15.000 euros hasta 25.000 la cantidad destinada a la compra de fondos para bibliotecas.

Cierre

Pablo Bonet es el secretario del Gremio de Librerías de Madrid y la Feria del Libro de Madrid. Está a favor de estas medidas de refuerzo de compras bibliotecarias, pero sostiene que hay un consenso en el sector a cerrar las librerías durante la emergencia, “a pesar de lo que ha dicho FEDECALI”. Es partidario del repliegue de dos semanas, con la cuarentena, y volver a la venta con la vida normal. Además, señala que hay editoriales que están saltándose la cadena de comercio y vendiendo directamente al cliente, con ofertas de envíos gratuitos a los que las librerías no pueden llegar.

“Es una competencia desleal que en Francia, por ejemplo, no puede hacerse por ley. En España no hemos legislado sobre esto”, comenta Bonet. La editorial Flamboyant, de libros infantiles y juveniles, ha lanzado una oferta de envío gratuito y descuento, y Akal incluso utiliza la etiqueta #yoleoencasa para lanzar una campaña de envío gratuito. Desde la editorial explican que es una idea del pasado jueves, pero no creen que dure más de dos días.

Isabel Sucunza explica que hay clientes que se han ofrecido a anticipar dinero para mantener fuera del riesgo a la librería. Ella y su socio no quieren repartir. Por solidaridad y porque con la venta telemática harían 1.000 euros de caja, es decir, 300 euros de beneficios en un mes. Sin embargo, lo que más le indigna es la situación de ambigüedad que el Gremio de Editores y el Gremio de Libreros de Cataluña mantienen sobre la celebración de Sant Jordi, el 23 de abril. “Cuanto más tarden en cancelarlo, más dinero vamos a perder. Es una irresponsabilidad que no se haya dicho ya que no se va a hacer Sant Jordi. Están actuando mal”, señala. La Feria del Libro de Madrid comunicó la semana pasada su traslado de mayo a octubre.

“Nosotras mantenemos la venta a domicilio hoy, ya veremos mañana. Lo hacemos más por servicio que como negocio, porque al día mandamos menos de diez libros a clientes muy lectores, que les gusta tener lectura”, explica Lola Larumbe, de la Librería Alberti. Lamenta que Amazon siga trabajando sin ningún problema y vaticina que esta situación va a reforzar su posición en el mercado. “Lo primero que pregunté a los trabajadores de nuestra agencia de reparto es si estaban bien protegidos y me contestaron que sí. Además, Correos también mantiene su servicio”, cuenta. De momento, no quiere cerrar ese “hilillo” de la web. Tampoco quiere hacer un ERTE, “al menos hasta el día 21”, cuando acaba el plazo de cuarentena. “Ya veremos qué pasa luego”.

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