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EL HOMBRE QUE FUE JUEVES COLUMNA i

Tres miradas sobre Foster Wallace

Gonzalo Cunill encarnará al escritor en la obra 'En lo alto para siempre'

Imagen promocional de la obra 'En lo alto para siempre'.
Imagen promocional de la obra 'En lo alto para siempre'.

Gonzalo Cunill, que ha sido Calígula, y Pasolini, y el Johnny Carter de Cortázar, y el Astrov de Vania, entre muchos otros, se acercará a David Foster Wallace, bajo la dirección de su cofrade Joan Navarro, con En lo alto para siempre. El proyecto original, que me contó el pasado verano, iba a ser This is water, una conferencia que el escritor solía dar en universidades, pero “era complicado conseguir los derechos, y el formato no acababa de convencernos para el teatro. Cosa curiosa, porque para espectáculos propios siempre suele interesarnos más lo narrativo como punto de partida”, me dice Cunill. El escritor americano les fascinó desde que le descubrieron, pero su obra es tan amplia que no sabían por dónde entrar para una adaptación. Tampoco les seducía hacer un pastiche de piezas suyas. Hasta que dieron con uno de sus relatos más atípicos, el que da título a la función. "En lo alto para siempre cuenta el tránsito de un joven que por primera vez decide lanzarse de un trampolín, desde que sube hasta que se tira. Por cierto, es un texto breve, de ocho páginas, y tardó ocho años en escribirlo. A página por año, vaya. Y no quedó satisfecho: pensaba que no estaba logrado. Eso ya nos habla de él”.

Juan Navarro dirige y hace la dramaturgia con Cunill, que interpreta junto a la actriz Gemma Polo la figura del joven que da el salto al vacío como un paso a la vida adulta. Y hay un músico, me dice, “un increíble violinista argentino, Rodolfo Castagnolo”.

La obra se estructura como un tríptico. En la primera parte, el relato de Foster Wallace. En la segunda, una acción con violín y 20 micros en escena. Y con acción: “Una ruptura más performática sobre lo que DFW llamaba '‘la era posindustrial'’. No hay apenas palabras. Hemos intentado plasmar el ruido mental que padeció, y en mayor o menor grado padecemos todos. Cuando comenzamos la dramaturgia vimos que nos motivaban temas centrales en sus obras: nos dijimos '‘vamos a trabajar sobre las depresiones, las terapias, la sociedad enferma”.

De ahí surge la tercera parte. Me cuenta que la actriz y él grabaron conversaciones durante horas sobre los temas de DFW, pero llevándolas con Navarro a sus propias experiencias. “Los herederos han sido muy quisquillosos: imagínate que no querían que se tocara el tema del suicidio ni se dijera que se suicidó. Así nacieron las conversaciones con nuestras propias experiencias, y otras las escenificamos. Ha sido muy bonito meterse ahí y confrontar a dos generaciones, porque yo nací en el 62, el mismo año que DFW, y Gemma Polo tiene 22. Y así hemos querido imaginar a un Foster joven hablando con un Foster mayor. Al final, por cierto, parece que los herederos han quedado encantados”. En lo alto para siempre se estrena en noviembre, en Temporada Alta: en la sala La Planeta, los días 15 y 16. Y luego pasarán del 6 al 16 de febrero enpor el Lliure de Gràcia, coproductores del espectáculo.

 

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