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Los Amigos del Prado acuden al rescate del museo en el área educativa

La Fundación se hará cargo de la factura de las más de 800 actividades que quedaron pendientes al no licitar el nuevo contrato de la empresa que aporta los educadores

Visitantes en la galería central del Museo del Prado.
Visitantes en la galería central del Museo del Prado.

El Museo del Prado ha anunciado mediante un comunicado que la Fundación Amigos del Museo del Prado se hará cargo de la cuenta de las más de 800 actividades educativas (para unas 30.000 personas) que estaban programadas hasta el 31 de diciembre y que quedaron anuladas la semana pasada, cuando caducó del contrato de la actual empresa que las desarrolla (Magmacultura). Tal y como ha podido saber este periódico, la dirección del museo ha mandado hoy los documentos necesarios para iniciar un nuevo concurso para adjudicar los 442.000 euros en juego, que requiere un proceso de, al menos, tres meses.

Desde el Museo del Prado prefieren no hacer pública la cantidad de dinero extraordinario que han pedido a la Fundación Amigos del Prado para sacar adelante las actividades educativas. La Fundación no tiene las mismas obligaciones protocolarias que el museo y contrata directamente a Magmacultura durante estos tres meses, mientras se resuelve la nueva licitación.

“Hemos encontrado una manera de arreglar la situación: el mecenazgo de la Fundación Amigos del Prado, que cubren económicamente lo que falta de año”, confirma un portavoz del museo. El  dinero invertido por la Fundación no podrá destinarse a otras partidas de las que maneja el organismo, como la adquisición de obra. De esta manera, la dirección logra salvar la recta final de la celebración del bicentenario en un capítulo esencial en los objetivos del museo, con más de 5.000 actividades al año.

El museo habilitará de nuevo la opción de inscripción a las actividades este jueves. Y volverán a estar en funcionamiento los próximos meses los itinerarios didácticos, “una obra, un artista”, las visitas al Casón del Buen Retiro, las visitas escolares, los servicios de actividades para familias, así como el servicio infantil y juvenil fuera de calendario escolar. Los más de 20 trabajadores autónomos que desempeñaban estas tareas, bajo la supervisión del Área Educativa que dirige Ana Moreno, volverán a sus puestos de trabajo.

Son educadores licenciados o con grado en Historia del Arte, maestros o profesores de enseñanza primaria, secundaria o terciaria, con “buenas aptitudes para la comunicación”. Los vídeos que sustituyeron a las trabajadoras también serán retirados.

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