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Flamencos en el corazón de la Gran Manzana

José Manuel Gamboa recorre casi dos siglos de la presencia de este arte en Nueva York con una obra monumental editada en cuatro volúmenes

Carmen Amaya, en el club La Conga de Nueva York en 1943. Ampliar foto
Carmen Amaya, en el club La Conga de Nueva York en 1943. Underwood Archives / GETTY IMAGE

Los primeros flamencos en llegar a las orillas del río Hudson, cuando principiaba el siglo XIX, han sido bautizados por el autor como flamenconautas porque viajaban en barco, travesías que se extenderían hasta bien mediado el XX, cuando nuestras figuras empezaron a padecer el jet lag. El medio de transporte ha sido la herramienta con la que José Manuel Gamboa ha estructurado esta ingente obra, de la que se acaba de publicar su cuarto y último volumen. Con Dylan de poético cicerone, casi 1.800 páginas constituyen el relato de la peripecia de una legión de artistas que triunfaron en la Gran Manzana y, lo más importante, expandieron el arte flamenco. “A través de Nueva York, el flamenco se haría más internacional”, apunta Gamboa, que empleó 10 años en la investigación. En el inicio de ella, está el nacimiento del microsurco y el rastreo de la discografía flamenca en ese soporte. “Cuando todavía no había llegado aquí el disco de vinilo”, explica, “artistas como Carmen Amaya, Vicente Escudero y Sabicas triunfaban y vendían allí. Eran disco de oro”.

Cuando no había llegado aquí el vinilo, Carmen Amaya, Vicente Escudero y Sabicas triunfaban allí. Eran disco de oro

La narración comienza en 1824, con la llegada del maestro Trinidad Huerta, y abarca hasta la actualidad, con una penúltima estación en la Feria Mundial de Nueva York de 1964 y 1965, donde triunfarían Antonio Gades, Manuela Vargas y el guitarrista Juan Serrano. Ese largo periodo se colma de hitos, como el de la bailarina Carmencita Dauset, de éxito masivo en la última década del XIX, que llegó a reunir a 11.000 personas en el viejo Madison Square Garden. Y entre tantos rescatados para la memoria, el guitarrista Vicente Gómez, quien anunció al mundo el Romance anónimo, que también gozaría de tremenda popularidad. Son solo dos ejemplos de una larguísima nómina de protagonistas que pusieron el flamenco ¡en er mundo!, “con el sudor de sus frentes y sin el calor de sus gentes”, en palabras de Gamboa, que otorga un tono elegiaco a una narración que se ameniza con su desenfadado pulso narrativo. Subraya el autor que, en muchos casos, se trataba de artistas que no eran andaluces ni tan siquiera españoles, como José Greco (italiano), Roberto Ximénez y Manolo Vargas (mexicanos), integrados en la Compañía de Pilar López.

Flamencos en el corazón de la Gran Manzana

La obra certifica el viaje de la modernidad desde París a la Gran Manzana. “Se trasladan las vanguardias artísticas, que son las que nos han entendido siempre”, explica Gamboa, “y ocurre que el arte flamenco se desarrolla y empapa de modernidad en Nueva York, especialmente el baile y la guitarra de concierto, disciplinas que se desarrollaron allí y no existirían tal como hoy las conocemos”. Tras la guerra civil española, en la gran urbe se reúne la quintaesencia del flamenco, artistas que, valorados y respetados —La Argentinita tiene su estatua en el Metropolitan—, demorarían su regreso. Cuando Pilar López vuelve para enterrar a su hermana y la animan a montar compañía, sienta precedente y la siguen los demás: Carmen Amaya, Antonio, Rosario… Con ellos llega la modernidad a una España en blanco y negro. Pero esa es tan solo una pequeña porción de la trascendencia de esta gran historia americana.

‘¡En er mundo! De cómo Nueva York le mangó a París la idea moderna de flamenco’. José Manuel Gamboa. Athenaica Ediciones Universitarias. Volumen 1, 2016. 405 páginas. 25 euros. Volumen 2, 2016. 367 páginas. 25 euros. Volumen 3, 2017. 454 páginas. 25 euros. Volumen 4, 2019. 556 páginas. 28 euros.