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Bianca Jagger: “No olvidemos a Nicaragua. Ortega es un déspota”

La defensora de derechos humanos denuncia en el Hay Festival los crímenes de la dictadura en su país

Jagger, durante una sesión.
Jagger, durante una sesión.

Antes de morir con sólo 15 años, Alvarito Conrado, dijo: "Me duele respirar". Para que donde quiera que haya ido a parar este estudiante acribillado en las protestas de Nicaragua el pasado abril contra Daniel Ortega respire, Bianca Jagger alza la voz bien fuerte por la democracia en su país de origen. Así lo contó este viernes en el Hay Festival de Cartagena de Indias, donde impartió una conferencia para denunciar el constante abuso contra los derechos humanos y la represión que infringe el dictador nicaragüense.

"¿Cuándo fue que Daniel Ortega se convirtió en un déspota?", comenzó preguntándose Jagger. Y ella sabe de esas metamorfosis. Desde su Fundación pro derechos humanos ha batallado en frentes a favor de los indígenas, los abusos contra niños y mujeres o la defensa de periodistas huidos y encarcelados. El retrato que hace ella de Ortega es el de un tenaz traidor a sí mismo y a la revolución que lideró a partir de 1979: "Alguien que ha acabado cometiendo los mismos abusos de aquel a quien combatió, Anastasio Somoza. Todos los desmanes que ejerció su enemigo, los repite ahora Ortega".

Al principio, ella también creyó en la Revolución. "Por eso me duele que se equipare a Ortega con los sandinistas. Los hay que han acabado combatiéndolo. Es él quien ha traicionado esos ideales". Bien ahogando libertades o bien pactando con intereses privados y partidos de la oposición para mantenerse a toda costa en el poder.

Todo lo contrario a los campesinos, los estudiantes, los periodistas huidos... Y los médicos: "Cuando llegaban heridos a los hospitales tras ser reprimidos en las marchas, se dio orden de que no los atendieran. Por eso hoy, muchos médicos han emprendido el camino del exilio hacia un país como Costa Rica, al que hay que agradecerle que acoja a todos los que huyen del régimen".

Jagger puso en valor la valentía de la sociedad civil. "La única oposición que existe en mi país es la de los estudiantes, los campesinos, los periodistas, los médicos... Los partidos políticos están tan desprestigiados por haber pactado una y otra vez con el poder establecido que no tienen ninguna credibilidad".

Con Venezuela en la mente de todo el mundo, Bianca Jagger quiso poner en el foco a su lucha: "Con nuestros seis millones de habitantes y los tres millones de exiliados venezolanos por todo el mundo, sé que es difícil pedir atención a nuestro pequeño país sin petróleo, pero nuestros destinos van unidos. Una vez en Venezuela llegue la democracia, también aparecerá para nosotros. No podremos ser libres hasta que Venezuela no lo sea".

Para terminar, Bianca Jagger quiso cometer un delito simbólico: "En Nicaragua, vestirse con nuestra bandera, está penado por la ley. Como yo estoy orgullosa de aquellos que están perseguidos en mi país, me uno a ellos con este gesto". No necesita motivos Ortega para represaliarla, pero si quería uno más, ahí lo dejó Bianca Jagger. Envuelta en la bandera, levantó al público y logró hacer oír su grito de socorro para Nicaragua.

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