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Magia negra y calabazas voraces

La película revela a un Eli Roth a ratos titubeante como director de cine familiar, aunque la originalidad de la historia compensa sus episódicas caídas de energía

La casa del reloj en la pared
Desde la izquierda, Cate Blanchett, Owen Vaccaro y Jack Black, en 'La casa del reloj en la pared'.

Por si alguien siente el impulso de pensar que Eli Roth pretende reinventarse como el nuevo Tim Burton o de sospechar que Amblin Entertainment está intentando clonar la mitología de Harry Potter, quizá sea necesario poner al lector en antecedentes. Detrás de una película tan inesperada en la carrera del director de Hostel (2005) como La casa del reloj en la pared hay, en realidad, un tributo a la memoria sentimental que viene de mucho más lejos: Roth nació un año antes de que el escritor John Bellairs debutase, tras transitar los registros de la literatura de humor y la fantasía, en el ámbito de la novela de terror para adolescentes con la primera aventura del huérfano Lewis Barnavelt. El minucioso, sofisticado y decadentista Edward Gorey fue escogido como portadista e ilustrador de esa obra que abriría una larga y fructífera relación profesional entre el artista y el escritor, que nunca llegaron a conocerse pese a la palpable afinidad de sus imaginarios. Frente a las populares aventuras de Los Tres Investigadores, de Robert Arthur, jr., que, anticipando el patrón de Scooby-Doo trataban lo sobrenatural siempre como representación e impostura, los trabajos de Bellairs y Gorey no domesticaban las vetas de terror e irracionalidad que heredaban de la tradición gótica. En definitiva, La casa del reloj en la pared era literatura juvenil que creía, sin subterfugios ni medias tintas, en fantasmas, muertos vivientes, hechizos y casas embrujadas.

LA CASA DEL RELOJ EN LA PARED

Dirección: Eli Roth.

Intérpretes: Jack Black, Cate Blanchett, Owen Vaccaro, Kyle MacLachlan.

Género: terror. Estados Unidos, 2018.

Duración: 105 minutos.

Es posible que Roth se criara con las novelas de Bellairs, como sin duda debieron de hacerlo Tim Burton, Lemony Snicket (Daniel Handler) y J. K. Rowling, cuyo empeño en sobreexplotar sus respectivas educaciones sentimentales tiene el indeseado efecto de hacer que esta reivindicación de las fuentes parezca la redundancia que no es. Con sus vitrales mudables, sofás vivientes, calabazas feroces y magos resurrectos y con un reparto que incluye a Jack Back como Pedro por su casa y a una Cate Blanchett sinuosa como gata de Angora, la película revela a un Roth a ratos titubeante como director de cine familiar, aunque la originalidad de la historia compensa sus episódicas caídas de energía.

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