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Sílvia Munt estrena ‘El precio’ en español

La obra de Arthur Miller, que ya presentó la directora en catalán, llega a Madrid con un reparto renovado

Gonzalo de Castro, Eduardo Blanco, Elisabet Gelabert y Tristán Ulloa, en una imagen promocional de 'El precio'.
Gonzalo de Castro, Eduardo Blanco, Elisabet Gelabert y Tristán Ulloa, en una imagen promocional de 'El precio'.

El relato de las grandes catástrofes financieras tiende a centrarse en fechas concretas: el crack del 29, el Lunes Negro de 1987, la espectacular caída de Lehman Brothers en 2008. Son momentos que suelen retratarse en forma de tragedia: quiebras, suicidios, desahucios. Pero después llega el drama. ¿Qué ocurre después de la tormenta? Eso es lo que quiso contar en esencia el dramaturgo Arthur Miller en su aclamada obra El precio. Y eso es, entre otras cosas, lo que empujó a Sílvia Munt a dirigirla.

La fascinación de Munt por esta pieza es tal que es la segunda vez que la aborda. Hace dos temporadas la montó en catalán en Barcelona -con gran éxito- y el próximo martes la estrenará en español en el teatro Pavón Kamikaze de Madrid, con un reparto renovado. “La puesta en escena es la misma, pero la función es diferente porque los actores son distintos. Y eso es muy importante en una obra que intenta profundizar en las contradicciones de los personajes”, aclaró. El montaje podrá verse en la capital hasta el 6 de enero y después saldrá de gira.

El nuevo reparto está formado por Gonzalo de Castro, Tristán Ulloa, Elisabet Gelabert y el argentino Eduardo Blanco. Este último debuta en las tablas españolas aunque no es un desconocido para el público de este país, pues ha participado en películas populares como El hijo de la novia o Luna de Avellaneda.

Los protagonistas de la obra son dos hermanos que se citan tras 16 años sin hablarse y cuya familia se arruinó en el crack del 29. El reencuentro resulta devastador. “Al principio pensé en actualizar el contexto, situarlo en la crisis de 2008, pero vi que no era necesario. El público es inteligente para ver que la miseria de ahora es igual que la de entonces. Es más, me pareció mejor dejarlo en aquella época para subrayar que no hemos aprendido nada”.

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