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Cine de autor, contra los algoritmos

El portal ‘online’ Filmstruck trae a España su apuesta por prescribir películas de calidad y el célebre catálogo de The Criterion Collection

Fotograma de 'Tampopo', filme japonés de 1985.

Llenó los cines de Japón. Y los restaurantes. No por nada la promoción de la película presumía de que Tampopo (Diente de león) era el primer “ramen wéstern”. Como los espaguetis de Sergio Leone, pero a la japonesa. Tanto se cuidaba el culto de los fideos perfectos en el filme, de 1985, que los turistas más cinéfilos viajaron a probarla allá donde nació. Ahora, por lo menos, la película se puede saborear sin moverse de España: Tampopo es una de las perlas que enriquecen el reciente desembarco de FilmsStruck, servicio de cine online volcado en los clásicos y las películas de autor. Su oferta —por 5,99 euros mensuales— también trae a España un acceso en streaming a parte de los fondos de The Criterion Collection, mítica distribuidora estadounidense de filmes en formato físico y digital, célebre por la calidad de su catálogo, sus ediciones y sus restauraciones.

FilmStruck —que pertenece a Turner International y Warner Bros.— mezcla Kubrick, Tarantino, Antonioni o Kawase, para convencer a un público ya abrumado por la amplia oferta de cine online en España. Para distinguirse, ante el reinado de los algoritmos y sus recomendaciones, el portal marcha en la dirección opuesta: los consejos en su web proceden de sus expertos cinéfilos. O de invitados especiales, como el cineasta Barry Jenkins, ganador del Oscar al mejor filme de 2017 por Moonlight. “Está claro que en nuestra época nadie cree que no hay bastantes películas y series que ver; lo difícil es escoger. No tiene sentido abarcarlo todo. Queremos atraer al público con nuestros programadores, no con una fórmula matemática”, defiende Peter Becker, presidente de The Criterion Collection.

Tampopo, por ejemplo, luce un sorprendente 100% a favor en la web de reseñas Rotten Tomatoes. Aunque, entre las más de 60 películas de The Criterion Collection disponibles en FilmStruck, hay alegrías para muchos cinéfilos: El río, de Jean Renoir, Cuentos de Tokyo, de Yasujiro Ozu, o versión de 1946, de carne y hueso, de La bella y la bestia. “No queremos ser demasiado snob. Tenemos los mejores trabajos de Fellini o Truffaut, pero también Armageddon. Buscamos películas que generen debate y huellas, con impacto sobre la política o la cultura popular”, aclara Becker.

Primero, las lanzaron en laserdisc, allá por los ochenta. Cambiaron los formatos, del DVD, al Blu-Ray al streaming, pero Becker insiste en que mantuvieron su misión: “Presentar cada obra tal y como su creador querría que se viera, con las técnicas de restauración más modernas y contenidos especiales adicionales”. Al reciente festival de Venecia, acaban de llevar una versión extendida de El árbol de la vida, de Terrence Malick.

Con su poderoso aliado y su enfoque de autor, FilmStruck parece destinado a competir más con Filmin que con Netflix, Movistar + o Rakuten, aunque Quentin Carbonell, director editorial y de contenido de la plataforma, no muestra ningún temor: “Conocemos Filmin, y lo respetamos. Pero nuestros catálogos y la manera de mostrarlos son distintos. Y en todo caso más actores en el mercado generan más oportunidades, al igual que la explosión de hamburgueserías ha disparado su nivel”. Distribuidoras nacionales como Wanda, Caramel y A Contracorriente conforman el toque nacional de la oferta fílmica del portal, que busca juntar nombres como Jaime Rosales con “talentos nuevos, desconocidos u olvidados”, afirma Carbonell. Y esboza muchas de las ideas de su compañía: programaciones concertadas con los grandes festivales, antes y después de su celebración; ciclos sobre creadores, ante el estreno de su última obra, o centrados en géneros, como el falso documental; material extra, para contextualizar cada película.

“Nunca ha sido tan fácil llegar al cine clásico, a las obras más extrañas o a las joyas de talentos africanos o indios”, tercia Carbonell. “La restauración también es más accesible. Y la proyección digital permite llevarla hasta las salas”, añade Becker. Porque The Criterion Collection también acude a los cines, además de sus DVD y lanzamientos online. Para Becker, se trata de alcanzar cualquier público interesado, en todos los formatos. Carbonell, además, cree que salón de casa y butaca no son enemigos: “La gente quiere ver cine. Y tristemente, en muchas zonas no hay salas o solo llegan ciertas películas”. Así que Tampopo se puede disfrutar en casa. Si posible, con un ramen.