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Treinta años de una ‘Madame Bovary’ de barrio

La película ‘El vuelo de la paloma’, de José Luis García Sánchez, regresa a los cines, tres décadas después de su estreno, con una copia restaurada

Desde la izquierda, Ana Belén, José Sacristán, Miguel Rellán y Juan Luis Galiardo, en 'El vuelo de la paloma'.

Un ama de casa, Paloma, interpretada por Ana Belén, hastiada de una vida dedicada a su marido holgazán (José Sacristán), sus cuatro hijas, y harta de esquivar a un pescadero enamorado platónicamente de ella. Con esos elementos, el director de cine José Luis García Sánchez se planteó, hace 30 años, "el reto de sacar una Madame Bovary de barrio, y creo que lo hicimos", ha dicho el realizador salmantino en el coloquio posterior al pase de su filme El vuelo de la paloma en la Academia de Cine, que ha servido de presentación para la vuelta de esta comedia a las salas tres décadas después de su rodaje. A García Sánchez le han acompañado dos de los actores del filme, Ana Belén y Juan Echanove; el productor, Víctor Manuel, y el director de fotografía, Fernando Arribas, moderados por Fernando Lara, exdirector del Instituto de Cinematografía y las Artes Audiovisuales y de la SEMINCI.

La heroína de esta comedia coral, que contó con guion del propio García Sánchez y Rafael Azcona y fue estrenada en febrero de 1989, ve una rendija de escape a su existencia sin ilusiones cuando en la plaza delante de su casa se instala un rodaje, con el galán venido a menos Luis Doncel, interpretado por Juan Luis Galiardo. En el debate, García Sánchez explicó, con humor, cómo era el día a día de El vuelo de la paloma, rodada en el centro de Madrid y ambientada en solo una jornada. "Me reunía con Azcona por las mañanas. La primera hora era de miscelánea y luego le dedicábamos un rato al guion, en el que caían cosas de las que habíamos hablado".

A su lado, Ana Belén sonreía al recordar un guion que, cuando lo leyó, le “sonaba a sainete, porque hablaba de un mundo pequeño pero muy entendible”. Un sainete “con gustillo amargo”, apostilló Echanove, porque “es la historia de las ilusiones de los perdedores”. Aquellas “vidas domésticas que traspasaban fronteras”, continuó Ana Belén, llegaron al Festival de Berlín, “donde la película tuvo buena acogida, aunque los espectadores no se reían tanto como en España”, según Lara. También logró cinco nominaciones a los Premios Goya de 1990. Ana Belén subrayó que El vuelo de la paloma le recordó a su infancia, cuando vio en la calle el caos ordenado de otro rodaje, el de Don Lucio y el hermano Pío, comedia de 1960 protagonizada por Pepe Isbert.

Los actores Juan Echanove y Ana Belén, el director José Luis García Sánchez y el productor Víctor Manuel, durante la presentación de 'El vuelo de la paloma ampliar foto
Los actores Juan Echanove y Ana Belén, el director José Luis García Sánchez y el productor Víctor Manuel, durante la presentación de 'El vuelo de la paloma EFE

Mientras, Víctor Manuel se centró en su balance como productor de una obra que se reestrena el 27 de julio, en una nueva apuesta de la distribuidora Sherlock Films por recuperar títulos españoles, que cumple su tercer año. “Esta película fue mi segunda producción, lo que asocio a estar siempre colgado de los bancos para que te dejasen el dinero y luego para devolvérselo”. Él levantó 11 películas, hasta que decidió no continuar la aventura. “La vida me iba en ello. Durante muchos años tuve que pagar con mis derechos de autor las deudas”, añadió el músico. Un complicado negocio, el de la producción cinematográfica, que, según García Sánchez, “ya que en España no tiene prestigio”. Para corroborarlo hizo memoria del día en que murió el productor Elías Querejeta. “Cuando iba al entierro con [el también productor] Andrés Vicente Gómez me dijo: ‘Ha muerto como los grandes, arruinado”.

La obesidad de Echanove

El momento más divertido del coloquio llegó cuando Echanove explicó por qué estaba entonces tan gordo. “Era mi última prórroga de la mili por estudios, y además había alegado obesidad mórbida para librarme. Yo pesaba 94 kilos y para no ir al servicio militar me bastaba con ese peso. Así que en el rodaje me comía varios bocadillos al día, cocidos… Cuando llegó el momento de pasar el tribunal médico pesaba 114 kilos”.

Para acabar, los convocados reflexionaron sobre si en la actualidad se podría rodar una película en la que, por ejemplo, hay un personaje (Antonio Resines) al que le gusta una de las niñas de Paloma, a la que persigue, y se dicen varias expresiones nada políticamente correctas. Ana Belén no dudó: "Ese personaje hoy se vería coartado por el clima en que vivimos. No se lo plantearía un director". Para Víctor Manuel, esas expresiones serían "impensables porque estamos en una sociedad pusilánime, y las televisiones no lo pasarían”. García Sánchez prefirió pasar la pelota a los espectadores del pase: "Esa pregunta es para vosotros".